ETNIAS Y LENGUAS DE EUROPA

Emilio García Gómez

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Chipre

 

     Con una extensión de 9,250 Km2 (3,355 en la sección turca) y una población de 771,657*, Chipre (del griego kupros, cobre) se halla coronado por el monte Olimpo (1951 m), en la sierra de Troodos. El estratégico puerto de Famagusta, donde se eleva un bastión conocido como la “torre de Otelo”, ha sido vinculado al que aparece en la famosa tragedia de Shakespeare. Tras la invasión turca en 1571, su catedral gótica, dedicada a San Nicolás, fue vaciada de sus tesoros artísticos y decorativos y convertida en mezquita. Algunas de sus piedras fueron arrancadas del foro romano de Salamis, a 10 Km de distancia. En la antigüedad Chipre poseía una hermosa masa forestal, que fue desapareciendo por obra de los hombres y de los rebaños de cabras hasta convertirse en un espacio semidesértico. Nicosia, vista desde el aire, parece una ciudad de adobe enterrada en las arenas del Sahara. En la ciudad de Limassol se casó Ricardo Corazón de León con Margarita de Navarra y en ella se alojó San Luis de Francia camino de Tierra Santa. El torreón de los Colossi alojó a los Caballeros Hospitalarios. En Paphos castigó San Pablo a una bruja dejándola ciega y premió a un noble romano convirtiéndole al cristianismo. Sobre la península de Karpas, en lugar casi inaccesible a 1.000 metros de altura, se yerguen las ruinas del Castillo de Buffavento (s. XIII). Tras la caída de Acre en 1291, los Lusignan, dinastía franca, dejaron testimonio de su presencia en la abadía de Bella Païse (Abbaye de la Paix), y el castillo de San Hilarión, junto al idílico puerto de Kyrenia, donde eran coronados reyes de Jerusalén. Según la leyenda, hubo una vez un rey chipriota que se hacía refrescar por la sombra de las bandadas de palomas, abundantes en la región. La costa de la península de Karpas, al nordeste (desde 1974 bajo administración turca) era un refugio de piratas. En la capital del país, Nicosia, protegida desde la antigüedad por un anillo de mortero y piedra, permanece el sitio de su iglesia armenia. La catedral latina fue transformada en mezquita tras la ocupación turca.

     Aunque la tradición dice que Chipre es la cuna de Venus Afrodita, las mujeres del país siempre han tenido fama de ser ásperas y poco atractivas, sin duda alguna castigadas por la sequedad de la tierra y abrasadas por el sol, del que se protegían cubriéndose la cabeza con un pañuelo o mandilyia (cf “mantilla”, del latín mantellum, manto). Hasta la transformación de Turquía en un estado moderno, las mujeres chipriotas de confesión islámica se veían obligadas a cubrirse el rostro y el cuerpo con amplios ropajes, que las hacía semejarse a fantasmas de leyenda.

     Chipre ha pasado por diversas manos entre el esplendor y la miseria: griegos, romanos, bizantinos, venecianos y turcos. Marco Antonio entregó la isla a Cleopatra en prueba de su amor. En 1878 y durante más de ochenta años quedó en manos británicas, hasta su independencia en 1960. En los años posteriores se mantuvo una feroz pugna entre la población griega y turca de la isla, gobernada a duras penas por una sola administración bajo el mandato del arzobispo Makarios. La guerra abierta entre Grecia y Turquía de 1974 tras el golpe de los militares griegos para derribar a Makarios provocó la definitiva partición de la isla en dos sectores separados por la línea verde de las Naciones Unidas. El segmento turco recibe el nombre de "República Turca de Chipre Meridional", cuya capital es Lefkosa (Nicosia). Sin embargo, el único gobierno reconocido internacionalmente es el greco-chipriota, con sede en dicha ciudad. Los chipriotas radicales de uno u otro bando buscan la partición definitiva de la isla y la unión de cada sector con Grecia y Turquía respectivamente, como ocurre en la actualidad. Los moderados ven en Chipre un estado federado independiente sin vínculos políticos con Grecia ni con Turquía. A pesar de la difícil situación política, Chipre es un estado moderno y próspero, con una marina mercante entre las más poderosas del mundo, un creciente turismo y una renta per cápita de 15.000 dólares (8.000 en el sector turco), algo inferior a la de España (16.500) pero superior a la de Grecia (13.000) y muy por encima de la de Turquía (6.100)*.

     El 78% de la población de la isla es de origen griego, el 18% turco y el resto maronita y armenio. Cada etnia habita en su zona, aunque existen pequeñas comunidades integradas en el seno de otras. Los distintos grupos profesan su religión particular: cristianos (ortodoxos, maronitas y armenios) y musulmanes, y retienen su lengua, aunque muchos son bilingües. El maronita es un híbrido del árabe de Anatolia y Levante, con numerosos préstamos del griego y el sirio. La mayoría de los armenios hablan el armenio y unos pocos el turco. El 75% de los habitantes de Chipre habla el griego. El 20% se expresa en turco, aunque algunos también conocen el griego.

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*Cifras de CIA World Factbook 2003.  


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