Emilio García Gómez

 

El discurso político: Guía profesional 

 

La verdad se pierde con demasiado discurso
(dicho árabe)

Hay que apoderarse del poder político, pero la revolución se hace violentamente: luchando, y no con discurso
 (Francisco Largo Caballero, Congreso de Juventudes Socialistas, 23 de julio de 1933)

 

Francisco Largo Caballero. el Lenín español (Pravda)

 

Un período electoral se inicia con sesiones de toma de conciencia para despertar o renovar la fe y la motivación de los militantes con estrategias de dinámica de grupos. El objetivo principal es fortalecer la unidad doctrinal, recuperar a los más débiles y alejar a los disconformes. El trabajo se realiza preferentemente en pequeñas células -más fáciles de controlar que los grupos numerosos- reunidas en torno a un líder y convenientemente moderadas por personas de confianza del partido, con el fin de suscitar temas que conduzcan a una correcta toma de postura. Las posibles desviaciones doctrinales se resuelven en sucesivas reuniones antes de la gran concentración, donde los responsables del programa recopilarán las ponencias presentadas y propondrán las medidas que va a asumir el partido.

El siguiente paso es hacer correr una consigna del estilo de “Elaborar una lista de argumentos que convenzan a los votantes de que deben votarnos a nosotros, y otros tantos que les disuadan de entregar su voto al enemigo por la cuenta que les trae.” Con ella se consigue, por un lado, reducir la ansiedad del votante con mensajes positivos -mayor participación del pueblo en el control de sus impuestos, menor carga impositiva, mayor grado de bienestar, firme esperanza en la rehabilitación de la patria depauperada por el gobierno saliente; y, por otro, ponerle en guardia ante la amenaza del terror representado por el rival a batir: más impuestos, menos hospitales y escuelas, menor libertad, mayor explotación, mayor corrupción.

Simultáneamente se selecciona a los personajes clave de la etapa electoral, que no son los cabezas de lista, como cabría pensar, sino ocultos emisarios y dispersores del mensaje entre las masas, técnicos en psicología del control y liderazgo de grupos y, por supuesto, rostros u organizaciones-fachada (en algunos países conocidos como “cruzados sociales”) que entregan su esfuerzo y experiencia profesional, artística o sindical a la causa del partido.

En todo proceso de movilización -mítines, manifestaciones públicas- son imprescindibles los equipos de voceros, los que crean, memorizan y gritan consignas y aplauden y se ríen ante las ocurrencias del gran líder de forma coordinada y en secuencias preestablecidas -de menor a mayor intensidad- para su repetición por las masas hasta lograr enardecerlas. Estos voceros proceden de los cuadros del partido o son reclutados, en virtud de su experiencia, entre las filas de los sindicatos como agentes dobles con remuneración estacional. Se calcula que cada movilizador puede arrastrar hasta cien personas: curiosos, insatisfechos, despechados, simpatizantes anónimos.

 

Fidel Castro

Fidel Castro

El discurso político casi siempre se basa en la división maniquea entre buenos y malos. Por consiguiente, las exposiciones se elaboran minuciosamente teniendo en cuenta los intensos estados mentales y emocionales de la audiencia, muy sensible a la dualidad argumental: lo lógico y lo utópico, lo vigorizante y lo deprimente.

 

Imagen procedente de Clarín. http://www.clarin.com/suplementos/cultura/2005/06/11/u-993180.htm

Las reglas tradicionales de la retórica y las aportaciones de la lingüística, la semántica y la pragmática son valiosos recursos para conocer los secretos de la comunicación y sacar partido de todo ello: por ejemplo, dar instrucciones, persuadir, requerir, solicitar, preguntar y responder indirectamente, sin que el oyente sea consciente de que cuando oye “sígueme” no lo interpreta como una orden, sino como un ruego; cuando le dicen “ésos” el referente es “el enemigo”; cuando oye “hasta aquí hemos llegado” entiende “los hemos soportado durante demasiado tiempo, necesitamos un cambio, hay que echarlos”.

Rockbridge en España: Música para serpientes

La intención del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) al recurrir a un comité de sabios para su campaña electoral de cara a las elecciones generales del 9 de marzo de 2008, recién celebradas y ganadas por ese partido, es bien clara: recargar sus agotados recursos dialécticos –con su cantilena de la bronca, la crispación, la confrontación y la mentira de la oposición, el Partido Popular (PP), frente a la paz, la serenidad, el diálogo y la honestidad del actual gobierno- y ganar credibilidad en los meses que han precedido a las elecciones.

El fichaje que más nos ha llamado la atención es el de un lingüista de izquierdas, George Lakoff, hombre de buena reputación entre los profesionales de su especialidad y respetado por sus aportaciones al análisis del discurso y su teoría de las metáforas –fama que debe en parte a que su nombre se cruza con otro, el de su mujer, Robin Lakoff, también profesora y lingüista especializada en el discurso de género.

 

George Lakoff

George Lakoff

Lakoff se considera de izquierdas, como podría ser de derechas o ni una cosa ni la otra. El asunto no tiene, en principio, por qué aportar nada significativo a la especialidad que le da la fama. Si es académico, el mérito lo adquiere por su trabajo científico, no por sus inclinaciones políticas. Causaría sorpresa ver a un biólogo obtener resultados distintos de sus análisis microscópicos según fuera su enfoque personal o su estado emocional.

Bien está, sin embargo, que Lakoff aproveche sus organizadas neuronas para describir el mundo en que vive y sienta deseos de arreglar los desperfectos. Pero suponemos que la perspicacia intelectual de Lakoff  le ha servido al PSOE para dos fines: aprovechar, por un lado, el tirón de este personaje entre los círculos liberales norteamericanos (ser allí liberal equivale a ser socialista o comunista); y, por otro, su capacidad para revelar y denunciar el críptico discurso de los políticos conservadores republicanos, situación que sería aplicable al contexto electoral español, en el que el enemigo a destruir es el odiado presidente norteamericano George Bush, el denostado ex-presidente español José María Aznar, el líder del PP español Mariano Rajoy, el atizador de conciencias y polemista Jiménez Losantos, director del programa matinal de la emisora COPE (empresa de la iglesia española), y el director del periódico El Mundo, Pedro J. Ramírez, rival directo de otro periódico nacional, El País, considerado como el Pravda o el Granma del socialismo español.
 

 Bush, Aznar, Rajoy, Losantos, Ramírez

En Estados Unidos, la “izquierda” (hay que suponer el Partido Demócrata) no ha sabido beneficiarse, según declara el propio Lakoff, de las enseñanzas del discurso republicano, que tradicionalmente ha dado prioridad al control de los medios de comunicación con gente experta en eso mismo. El Instituto Rockbridge es un “think tank” (depósito de pensamientos) fundado por Lakoff y otros siete colegas universitarios; un manantial de ideas al que el PSOE acude frecuentemente a beber para mitigar su sequía doctrinal. El objetivo de Lakoff es “enmarcar el debate público, crear un equilibrio desde un ángulo progresista”. Lakoff pone, evidentemente, sus recursos a disposición del mundo progresista para impartir instrucciones acerca de lo que se ha de hacer para acabar con la hegemonía republicana.

Los periodistas del periódico conservador ABC Valentí Puig, y antes que él Antonio Gimeno, adelantaron el pasado mes de julio (“Jóvenes, rojos y con partido”) la estrategia de las juventudes socialistas, bendecidas por los viejos y resabidos varones del socialismo, cuyo libro de cabecera, según cree Puig acerca del secretario de Organización del PSOE, José Blanco, es nada menos que la biblia de Rockbridge, la denominada “guía esencial para los progresistas”, el libro No pienses en un elefante, del citado Lakoff (el elefante es el símbolo del republicanismo norteamericano desde hace más de un siglo).

 

Puig, Gimeno, Blanco

El segundo referente que tienen los socialistas españoles que conocen el inglés es Moral Politics: How Liberals and Conservatives Think, 2002 (“Política y moralidad: cómo piensan los liberales y los conservadores”), en el que Lakoff comparaba, bajo una perspectiva de la lingüística cognitiva, el concepto antagonista del mundo y la sociedad entre los conservadores y los progresistas.

Tenemos que ver si George Lakoff es tan fiable como él mismo predica de los valores de la izquierda. En una carta dirigida al director del New York Review of Books (19 de julio de 1973), Noam Chomsky, refiriéndose a una crítica a uno de sus libros realizada por Lakoff, acusó a éste de “discutir puntos de vista que no existen sobre temas que no se han tratado, confundir cuestiones suscitadas hasta hacerlas irreconocibles y distorsionar los contenidos de prácticamente todas las fuentes que cita.”

 

Noam Chomsky

Chomsky

Ha pasado mucho tiempo y suponemos que Lakoff ha tenido ocasión de poner en orden su pensamiento y adquirir aunque sólo sea una cuarta parte de la veteranía del que fuera su maestro, el citado Chomsky. Pero eso no ha ocurrido para mejor, sino para peor.

Una cosa es, dice Lakoff, “analizar la lengua y el pensamiento” y otra muy distinta “crearlo”. El propósito de esta creación, obviamente, es que el lenguaje pueda ser utilizado eficazmente en el contexto para el que ha sido creado. El PSOE y todos los partidos políticos del mundo hace tiempo que recurren al truco retórico que Lakoff denomina “frames” (marcos, clichés) y que consiste en combinaciones y asociaciones léxicas aparentemente inofensivas pero que contienen una elevada carga semántica. “Frames –propone Lakoff- are the mental structures that allow human beings to understand reality -and sometimes to create what we take to be reality. [T]hey structure our ideas and concepts, they shape how we reason, and they even impact how we perceive and how we act. For the most part, our use of frames is unconscious and automatic—we use them without realizing it.” Por ejemplo, con la frase “Irak, el Prestige, la mentira…”, se está sugiriendo, a base de repetirla mil veces, que dos importantes acontecimientos de nuestra historia reciente –la imagen del presidente republicano norteamericano George Bush, el jefe del gobierno socialista de Inglaterra Peter Blair y el jefe del gobierno español José María Aznar reunidos en las Azores en marzo de 2003, en los preámbulos de la guerra de Irak, y el hundimiento del petrolero Prestige frente a las costas de Galicia en noviembre de 2002- están inevitable e inequívocamente vinculados al gobierno del PP español, que supuestamente es un mentiroso.

 

TRío de las Azores: Blair, Bush, Aznar

El "trío de las Azores"

El sonsonete queda impreso en la mente del votante, que tendría muy en cuenta el aviso de cara a las elecciones. El mismo Lakoff es un experto en crear marcos, como aparece en el título Don’t Think of an Elephant, el libro citado arriba.

Una de los trucos de Lakoff es encasillar a la sociedad norteamericana en dos facciones, siguiendo un pensamiento dicotómico, con esa rancia y maniquea moralidad de separar los buenos de los malos. Los malos son los conservadores republicanos, para quien “el mundo es peligroso y difícil y los niños nacen malos y hay que mejorarles. El padre duro es la autoridad moral que saca adelante y defiende a la familia, le dice a su mujer lo que tiene que hacer y enseña a sus hijos a distinguir lo malo de lo bueno. La única forma de conseguirlo es la dura disciplina…Los buenos son gente disciplinada…”

Por el contrario, el mundo progresista “asume que el mundo es sustancialmente bueno y se puede mejorar y hay que trabajar para ello. Los niños nacen buenos; los padres pueden hacerles mejor. Educarles implica empatía y asumir el compromiso de cuidarse personalmente y cuidar de aquellos sobre los que tenemos alguna responsabilidad. A mayor escala, hay que actuar con medidas tales como protección gubernamental mediante una red de seguridad social y reglamentación, educación universal para garantizar la competencia y la justicia, libertades civiles y trato igualitario, pasar cuentas a la sociedad, servicio público, gobierno abierto a la comunicación, y la promoción de una economía que beneficia a todos y ayuda a promover estos valores, tradicionales entre los progresistas de la política americana.”

(Las citas textuales, traducidas al español del original, provienen de una entrevista realizada a Lakoff por Bonnie Azab Powell, NewsCenter, Universidad de California en Berkeley, 27 de octubre de 2003).

Los autores del "Manual de Estrategia Progesista" (“Progressive Strategy Handbook. A Crowd Funded and Open Source Roadmap to a Progressive Vision for America's Future", by Joe Brewer Eric Haas y Sara Robinson) utilizan este formato maniqueo para ayudar a la masa de potenciales votantes en su ardua tarea de búsqueda de una identidad (el color del texto no figura en el original):

 

CONSERVATIVE PROGRESSIVE
Are we a nation of rugged individuals, where each of us does everything on our own? Are we comprised of strong families and  communities, where we enable each other to succeed?
Is the  essence of human nature that we are rational actors who make individual choices? Is  the  essence of human nature that we are ecological beings embedded in a web of  physical, cultural, and biological relationships that  shape how we act in the world?
Is the primary role of government to be a strong authority figure that punishes wrong-doing? Should  government empower and protect us to promote human flourishing?
Are people inherently bad such that they  must  be disciplined to learn right from wrong? Are people inherently social and learn right from wrong through role models in their community?

 

Lakoff denuncia el inmenso poder de los republicanos, que controlan ilimitados recursos de poder a través de los medios de comunicación, donde legalmente invierten ingentes cantidades de dinero a través de “donaciones para infraestructura, cadenas de televisión, contratación de intelectuales, compra de libros para situarlos en la lista de los más vendidos, contrato de ayudantes de investigación para sus intelectuales…”

Por el contrario, el sistema conceptual de los progresistas les impide malgastar un céntimo de sus inversiones. “Hay que asegurarse de que todo se destina a la causa, no a la gestión, a la comunicación, a la infraestructura…”

Lakoff toma la iniciativa con su proyecto Rockbridge para cambiar la situación. Los progresistas tienen que tomar buena nota, salir de su ingenua ignorancia sobre las técnicas de persuasión y control político y poner en marcha una poderosa maquinaria que acabe con el monopolio de los conservadores (allí todavía no se les da el mote de fascistas, como en España). El mensaje es que les conviene acudir a su “think tank” y contratarle a él, como experto en crear lenguaje ad hoc, un instrumento de comunicación sutilmente codificado y de gran eficacia para conseguir que las cosas, las personas y el mundo parezcan distintos de lo que realmente son o se perciben.

Por primera vez en muchas décadas resurge el espíritu de los “liberales” (equivalente a socialistas) de los tiempos de la Gran Depresión, del el beau monde, la jet society del pensamiento, la avant-garde, la intelligentsia, la gauche divine que reinó, y sigue reinando, en muchos escenarios europeos y sólo puntualmente en Estados Unidos. Los progresistas norteamericanos ya no se encuentran solos ni atemorizados ante la posibilidad de apuntalar su futuro, la posibilidad de compartir los privilegios de la burguesía, alcanzar el galardón de la cultura, potenciar la reducción doctrinal, el control del ser, estar y tener. Hay que seguir un protocolo estratégico sin disimulos, único medio eficaz para destruir lo que ellos consideran monopolio del discurso conservador en Estados Unidos.

Ambrose Bierce –atrevido y estrambótico escritor satírico norteamericano que, a sus 71 años, se unió a la guerrilla de Pancho Villa poco antes de desaparecer- definió la lengua como “música con la que encantamos a las serpientes que guardan el tesoro de los otros.” (Diccionario del diablo, 1911).

 

Ambrose Bierce

Ambrose Bierce

Nosotros los electores somos las serpientes; el tesoro que vigilamos es nuestro voto y nuestra fe en los valores democráticos; y la música la pone el actual gobierno, recién elevado por segunda vez consecutiva al poder, ayudado por Lakoff y otros asesores, listos para tocar su dulzaina. Eso nos anunciaban durante la campaña electoral de 2008 y algo más tendrá lugar en la de 2011. El encantamiento. Y también nos aguardan ahora tiempos duros y perversos para el lenguaje, que procuraremos poner al descubierto en los apartados siguientes.

Sonsonete electoral

Decíamos arriba que el PSOE, de cara a las elecciones de 2008, se vio en la necesidad de contratar a un comité de sabios de todas las áreas que ocupan especial relevancia en su programa electoral. Y que nos llama la atención la presencia de un conspicuo lingüista, George Lakoff, encargado de impartir su doctrina acerca del empleo del idioma con fines políticos. Sin que se pueda hablar de “lavado de cerebro” de los militantes y cabezas de lista del partido socialista, los principales destinatarios son, evidentemente, los electores españoles, cuya mente sí se pretende lavar, blanquear, centrifugar y secar.

A todos los gobiernos les atormenta la misma pesadilla: mejorar la imagen del ejecutivo, transmitir confianza entre los ciudadanos y asegurarse su voto. Esa fue una de las grandes batallas que tuvo que liderar el republicano Herbert Hoover, en medio de la Gran Depresión que colapsaba la economía y la sociedad norteamericanas en los años 1930, para defender su política liberal ante los incrédulos ciudadanos. En similar contienda se vio envuelto su sucesor, el demócrata Franklin Delano Roosevelt, que, sentado en su silla de ruedas ante los micrófonos de la radio, llenó las ondas con sus famosas y populares “charlas al calor de la chimenea” para convencer al ciudadano de que su política seudoestatalista conseguiría sacar adelante el programa del New Deal (el Nuevo Pacto). Roosevelt se comportó como haría un clérigo sentado cómodamente en su confesionario: indoctrinando a los fieles que acudieran a él para exteriorizar su culpa por ser pobres y pecadores, pedir consejo, recibir su perdón y cumplir penitencia.

 

Hoover, Roosevelt

El PSOE no necesitaba ni necesita a Lakoff, excepto para dar un golpe de efecto. La situación que describe el lingüista en Estados Unidos es precisamente la contraria de la española. Allí, asegura Lakoff, la derechona es eficaz en comprar el discurso que le proporcionan sus técnicos en comunicación de masas para alcanzar sus fines políticos. Mientras, la izquierda -asegura Lakoff- se queda impasible o, si acaso, atónita, inexperta en aplicar las mismas técnicas electorales de los republicanos y capaz de dirigir el cañón de su escopeta contra su propio pie, en lugar de contra el adversario.

Eso resulta creíble para quienes no conocen aquel país e incluso para quienes lo habitan. Pero en España nadie entiende que el equipo del presidente Rodríguez Zapatero tenga que echar mano de un norteamericano cuando es evidente que controla los medios de comunicación más poderosos de nuestro país. Desde las postrimerías del régimen de Franco, el Partido Socialista, hermanado con el Partido Comunista, ha mimado hasta la náusea a los intelectuales y a pequeños grupos radicalizados de artistas de teatro y de cine, que, tradicionalmente han trabajado activa o pasivamente para uno o para otro, puesto que del gobierno reciben subvenciones y privilegios, y ha situado convenientemente a sus militantes y simpatizantes en la industria del poder, en las administraciones públicas y en los centros de irradiación y embalsamamiento de la cultura.

 

J.L. Rodríguez Zapatero

José Luis Rodríguez Zapatero

Por otro lado, su discurso político abarca todo el espectro de la retórica más sutil, más explícita, más simplona y más mugrienta, no tanto por los recursos lingüísticos, prosódicos y semánticos de que dispone para ser eficaz –es decir, para convencer a los indecisos, encandilar a los ingenuos, asustar a los suspicaces y llevar a los incondicionales del partido al arrebato místico-, sino especialmente porque, pareciendo inerte en superficie, vuelve al ciudadano más confiado, más dispuesto a dejar en manos expertas la tarea de gobernar.

Una de las muestras más sorprendentes de populismo mitificador y grandilocuente de la historia del discurso político fue el anuncio de la entonces Secretaria de Organización socialista y luego Ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín, que predijo los sucesos inmediatos con la precisión que una síquica en sus mejores momentos:

"Les sugiero que estén atentos al próximo acontecimiento histórico que se producirá en nuestro planeta: la coincidencia en breve de dos presidencias progresistas a ambos lados del Atlántico, la presidencia de Obama en EEUU y Zapatero presidiendo la UE."

 

Leire Pajín

Leire Pajín, ocupando su escaño en el Congreso de Diputados de Madrid

A pesar de los augurios, el presidente Zapatero se iba a convertir en pésimo estratega y un simple sosoman, como era conocido en los despachos de Bruselas, donde bisbiseaban el mote que sus propios compañeros de partido le había otorgado.

“Seguimos esperando la oposición que se merece este país. Pero parece que tendremos que esperar a la próxima legislatura.” La exhortación aparecía no hace mucho en el blog de José Blanco, secretario de Organización, decíamos, del PSOE. No queda claro qué tipo de oposición esperan Blanco y su equipo de periodistas-machacas. La frase procede de un arcano rincón, el “think tank” del PSOE, su Rockbridge ibérico, desde el cual el partido tutela el pensamiento de sus portavoces. El mismo sonsonete repetía la vicepresidenta socialista Fernández De la Vega al afirmar: "Tenemos una oposición que no hace los deberes."

 

Mª Teresa Fernández de la Vega

Fernández de la Vega

Es imposible interpretar literalmente la frase “oposición que se merece este país”, puesto que si la oposición no ha de ser dura y pelear sin tregua, entonces ha de serlo suave, tierna e inocua, como el Platero de Juan Ramón Jiménez. Y aún más impenetrable, por su desnuda argumentación, es la reticencia (figura retórica) de la vicepresidenta del gobierno socialista, Fernández de la Vega, dirigida a “una oposición que no hace los deberes", dejando inacabada la frase y al albur, para que cada uno la interprete como quiera: por ejemplo, que el deber esencial de la oposición es dejar de ser una mosca cojonera.

En el discurso del presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, ante el pleno del Congreso, el 30 de junio de 2005, en defensa de la reforma del Código Civil regulando el matrimonio entre personas del mismo sexo, aparecía el siguiente litote:

“Se trata de un pequeño cambio en el texto legal: se agrega apenas un escueto párrafo en el que se establece que el matrimonio tendrá los mismos requisitos y los mismos efectos cuando los contrayentes sean del mismo o de diferente sexo; un pequeño cambio en la letra que acarrea un cambio inmenso en las vidas de miles de compatriotas.” La adjetivada atenuación de la palabra “cambio” con “pequeño” y de “párrafo” con “escueto” contrasta con la exagerada alusión al “cambio inmenso en las vidas de miles de compatriotas.” ¿Cómo puede una pequeñez alcanzar tanta envergadura?

En una de sus últimas arengas a sus militantes, Rodríguez empleaba la típica prolepsis inversa: “Quien no hace obras, no tiene problemas. Quien hace obras, puede tener algún problema.” Quien no hace obras, ciertamente, es el PP y quien las hace el PSOE. El problema de utilizar algunos de estos trucos retóricos es que con frecuencia contienen auténticas aberraciones semánticas. La terminación del contra-argumento de Rodríguez podía ser que si se hacen obras, alguien va a tener que jorobarse, así que vale más no hacerlas porque quien las hace tiene problemas. Argumentum ad nauseam.

Asimismo, la elevación del dialecto, el subdialecto, la fonología exonormativa y hasta el lenguaje de signos –como el que el PSOE estuvo empleando como herramienta electoral- nos parece fraudulento. Por ejemplo, la reiteración en el uso de la z (fricativa dental sorda) o el símbolo “zapatero” en lenguaje de sordos, arqueando el dedo índice sobre el ojo en forma de V invertida-. Jörg Haider, el famoso líder ultranacionalista de Carintia (Austria), no perdió oportunidad de recurrir a fullerías dialectales cuando le vino en gana, puesto que favorecía sus intereses políticos.

 

Jörg Haider

Haider

El zezeo del zetapeo zapaterista fue una ocurrencia que glorificaba, mediante una inelegante e innecesaria prosodia subestándar, ese populismo inarmónico, prosaico y barato característico de quienes subliman su propia autoestima sobre una sociedad que ellos consideran paleta, ordinaria y potencialmente oligofrénica.

No podemos ser imparciales ante esta clase de discurso porque no respeta las reglas del sentido común y está sembrado de ocultaciones y eufemismos. Cuando llegue el PP al poder, si logra evitar seguir siendo atropellado por la carreta de sabios extranjeros de Rodríguez, tendrá que aprender muchas de las cosas que Rockbridge está enseñando: no tanto por sus fines, tan lejanos de una democracia liberal, y tan próximos a una democracia socialista, como por los instrumentos, que habría de mejorar.

Nos inquieta, sin embargo, que cuando alcance ese poder, para desgracia de los votantes atolondrados, no habrá forma de parar la defectuosa, aunque poderosa maquinaria dialéctica que el mismo PP habrá puesto en marcha, teniendo en el PSOE tan buenos (más bien malos) maestros. No hay espada más indicada para el combate que la que se arrebata al enemigo, excepto cuando se emplea para combatirse a sí mismo.

Los siguientes dos ejemplos muestran la fragilidad del discurso cuando el encargado de propagar un mensaje queda expuesto a la presión sicológica y a las limitaciones de su poco profunda sustancia doctrinal o argumental.

El miércoles, 9 de noviembre de 2012, durante el Debate Presidencial del Partido Republicano de Estados Unidos, emitido por televisión, el gobernador de Tejas, Rick Perry, trató de vender a la audiencia los activos de su estado. Cuando intentaba describir su hoja de ruta respecto a los impuestos, anunciando recortes legislativos, se quedó en blanco. Esto es lo que dijo… y lo que no pudo decir.

 

Rick Perry. Fuente: http://www.rickperry.org

"It's three agencies of government when I get there that are gone: Commerce, Education and -- the, uh -- what's the third one there? Let's see ... Commerce, Education, and -- uh. The, uh ..." [Mitt Romney, otro de los candidatos presentes en el debate, le apunta: ‘EPA’]

Perry responde rápida e irreflexivamente:

"EPA! There you go." [risitas] El moderador, John Harwood, le apremia: ‘Seriously, seriously, was it really the EPA he was looking for?' Perry responde: "No, sir. No, sir, we’re talking about… agencies of government ... EPA ‘s got to be rebuilt." [El moderador insiste] ‘But you can’t name the third one?’ "The third agency of government I would, I would, I would do away with Education. The, uh, Commerce. And let's see. I can't. The third one, I can't."

El segundo episodio tiene lugar a miles de kilómetros, pero la situación es idéntica, posiblemente por contagio audiovisual:

El lunes, 14 noviembre de 2012, durante un mitin electoral en Segovia, España, de cara a las elecciones generales del 20 de noviembre del mismo año, el  portavoz del Partido Socialista Obrero Español, Secretario General del PSOE de Castilla y León y Candidato a la Presidencia de Castilla y León por el Partido Socialista, Óscar López Águeda, haciendo un escrutinio del programa del Partido Popular, comenzó enumerando su plan de pensiones, el futuro del seguro de desempleo y… se olvidó del tercero.

Óscar López Águeda. Fuente: http://www.periodistadigital.com

“Les voy a dar tres argumentos de peso, de mucho peso, para votar el próximo domingo: uno tiene que ver con las pensiones, otro tiene que ver con el subsidio… las ayudas por desempleo, y otro tiene que ver… ahhh…ehhh... [risita] ya no son dos… ehh…empleos, pensiones y el tercero tiene que ver… [pequeño resoplido; se oye una voz de refuerzo al fondo: ‘el paro…’]. No, no, ahora se lo diré… ahora se lo diré… voy a empezar por donde he empezado… luego les hago… le digo los tres… sanidá (sic) [se oye una voz de fondo indistinguible], no, no, no, no… bueno, perdonen, me he quedado en blanco… Bueno, vamos con las pensiones, mire, es muy importante, estoy escuchando hablar al Partido Popular de… pensiones… Sí, el tercero tiene que ver con el derecho de los trabajadores y… con los convenios colectivos. [sigue hablando, pero no encuentra el tercer punto]

Magdalena Álvarez y el método del discurso

Es difícil sustraerse al debate planteado por el deficiente discurso de Magdalena Álvarez –conocida en algunos ambientes como Maleni- , Ministra de Fomento con José Luis Rodríguez Zapatero, jefe del Gobierno de España en sus dos legislaturas de 2004a 2008 y 2008 a 2011 (convocó elecciones unos meses antes de concluir su segundo mandato). Sobre su capacidad intelectual y política se han hecho diversas interpretaciones a distintos niveles, a lo que ha contribuido su acento regional.

 Magdalena Álvarez

Magdalena Álvarez. Foto: Efe

Nosotros pensamos que el deje andaluz de la ministra es parte de su cultura dialectal –es decir, su herencia social- y no hay argumentos suficientes para negar su validez al compararlo con la cadencia o el léxico del dialecto local de La Hoz de la Vieja, Caminomorisco, Montfalcó Murallat o Peñamellera Alta. El rigor o falta de rigor de una variante no es achacable a toda la comunidad, sino al idiolecto, es decir, la actuación –en el sentido anglosajón de performancia- de cada individuo, que puede estar lleno de idiotismos.

Las intuiciones lingüísticas de la gente en general y en particular de algunos comentaristas políticos raramente tienen en cuenta la importancia e influencia del dialecto o del acento en la autoestima de los hablantes. Pero antes de opinar, como lo ha hecho Montserrat Nebrera, diputada en el Parlamento Catalán, deberían saber de qué están hablando, porque, como advertía el erasmista Juan de Valdés en su Diálogo de la lengua (1535) “es la más rezia cosa del mundo dar reglas en donde cada plebeyo y vulgar piensa que puede ser maestro.”

Cuando, por ejemplo, se dice que donde mejor se habla el español es en Valladolid, o el mejor inglés hay que oírlo en Oxford, quien así se expresa ignora que ese español y ese inglés tan refinados sólo se hallan presentes en el interior de los claustros de las correspondientes universidades, pero no hay más que salir a la calle para escuchar dejes y discursos castizos –en el sentido de naturales, regionales, vulgares- que nada tienen de cultos, si usamos por un momento la falsa argumentación de que la cultura y la inteligencia de una persona viene determinada por su forma de expresarse.

El curriculum académico y profesional de Magdalena Álvarez –doctora en Ciencias Económicas y Empresariales e Inspectora de Finanzas del Estado- supera con mucho la preparación del ciudadano medio español, aunque difícilmente habría sobrevivido en las aulas universitarias con su atropellado y confuso lenguaje. Los enunciados inconexos de la señora Álvarez son fácil presa de lingüistas, políticos, periodistas e interlocutores, y es posible que esa mujer necesite unas clases de gramática y metodología de la expresión verbal, pero sobre todo le conviene una terapia en el despacho de un logopeda, un sicólogo o un siquiatra, teniendo en cuenta que su verborrea casi siempre apresurada y a veces entrecortada por invasivas cuñas discursales –eeeh, ehto…- dándose tiempo a pensar en lo que va a decir a continuación, muestra la enorme tensión a la que se ve sometida por su actividad como ministra, sobre todo cuando la complejidad de la vida crea situaciones que se escapan de su control.

De quien confiesa, como la ministra de Fomento (destituida en abril de 2009), su incapacidad para ordenar los papeles que tiene delante o que su pensamiento va mucho más rápido que sus palabras, no puede esperarse un despliegue de facultades narrativas, y menos retóricas.  De ahí se deduce, pienso que injustamente, que su cabeza es incapaz de pensar con arreglo a las leyes de la lógica, la coherencia y la persuasión. "Cuido tanto hablar… el hablar” declaraba patéticamente hace poco, “que hablo peor, porque si hablara como siempre he hablao, pué… y no quisiera hablá despasito para no saltame determinada terminasione que me lah sigo saltando y demá…pué… me costaría meno porque pienso má rápido que ehtoy hablando y entonse se me va el…el… hilo de la intervensión." En sus explicaciones ante el Parlamento Español acerca de asuntos incómodos, se la ha podido ver pasar del ataque a la defensiva, y viceversa, según fuera el flujo de sus ideas, su expresión discursal y la reacción de su audiencia: sus propios camaradas del partido socialista y los diputados de la oposición, que seguían atónitos a un recital del disparate. “¿Cómo se atreve a hacer esa acusasión tan grave sin pruebah? ¿Cómo se atreve a decir que hablar en el Parlamento é una filtrasió? ¿Pero qué rehpeto tienen uté a la filtrasione.. qué reh…a el Parlamento? Mé equivocao, señoría. Sí, mé equivocao. ¿Pasa algo?” En otro momento intentaba en vano justificar su confusión ante las circunstancias de la acción política: “Hay determinada cuestione… alguna de lah que uhtée me han planteao que éh, aun conociéndolah, alguna no lah conozco.” (la h representa en los citados textos la aspiración de la sibilante s en los plurales en variantes andaluzas).

Decididamente, la señora Álvarez habla mal; pero no habla mal por hacerlo en su versión del llamado andaluz (una versión más del castellano), sino porque su discurso está mal construido. Bastante tiene con aguantar las arremetidas de los políticos y periodistas del espectro contrario, que la acusan de ineficaz para el cargo que ocupa, como para, encima, sentirse culpable de su propio lenguaje. La conclusión de que la pobre señora roza los límites de la oligofrenia es tan perversa como perverso es el discurso político en general, por lindo e impecable que parezca formalmente, tan lleno de sofismas, manipulaciones retóricas, insultos, infamias, medias verdades y envolturas. Ello no obsta para que la señora Álvarez, un año después de su destitución, haya recibido la recompensa que suelen recibir casi todos los políticos al abandonar su cargo: un puesto directivo en un banco público con un sueldo de 240.000 € al año, además de su pensión vitalicia como ex-ministra.

Discurso y texto. Isabel López i Chamosa

El 16 de diciembre Isabel Lopez i Chamosa[1], portavoz del PSOE en la Comisión del pacto de Toledo, declaraba en una rueda de prensa, en la que trataba de explicar las negociaciones entre el gobierno de Rodríguez Zapatero (PSOE) y la oposición para modificar el sistema de pensiones:

 

Isabel López i Chamosa

Isabel López i Chamosa
 

“Es decir yo creo que en esa redacción que hemos hecho y que más o menos todos hemos estao  de acuerdo en ningún momento decirmos que la edá legal sea ni 65 ni 67, sino que hablamos de una serie de condicionantes [kh kh] que han de reunir como por ejemplo incentivar la permanencia de la gente en el puesto de trabajo, añadir ehhh la expectativaa de vida una vez eh  llegada la jubilación refundir el tema de las prejubilaciones, etc. etc. Es un ordenamiento eh bastante amplio, es decir, por lo tanto es que’n la redacción que l’hemos dado a lo de la jubilación no aparece ni los 65 ni los 67 años, y cada apartado lo hemos ido consensuando uno por uno. Es cierto que Esquerrr.. Republicana y Izquierda Unida no estaban de acuerdo y se han ido, pero el resto de la gente que hemos quedado allí hemos ido redatando ese apartado punto por punto y hemos quedado que mañana el letrado nos lo da pasado a limpio y le hacemos la última visión. Yo no sé lo qu’el PP hará después, yo sé lo qu’a hecho en la Comisión y en la Comisión lo que hemos ido consensuando apartados a si nos queda la…el tema de viudedá que no creón yc on las mismas formas que se hizo la del 95 y la del 2003 ni en la del dos mil ...de 1995 ni en la del 2003 cerraba ninguna edá de jubilación sino qu’ incentivaba y decía que se fuera adaptando en el futuro. Pues bien, nosotros vamos eh a defender esa misma y es lo qu’hemos estao haciendo esta tarde.

Los rasgos discursales de Isabel López -en los que no aparece la prosodia por su imposible transcripción-, son obviamente debidos al proceso de hibridación al que se ha sometido en virtud de su recorrido geográfico vital. Hay que tener en cuenta que un orador tiene escasas oportunidades para rectificar su discurso verbal sobre la marcha sin caer en contradicciones ni mostrar vacilaciones; sin embargo, en los textos escritos no hay margen para el error, a menos que el descuido se convierta en desidia o en imagen de la ignorancia, algo impensable en una persona cuya biografía política es tan extensa. En su Blog, creado en julio de 2010, aparecen [a fecha del 16 de diciembre de 2010] las siguientes entradas [las reproducimos en su literalidad, respetando los errores ortográficos y signos de puntuación]:

martes 20 de julio de 2010

Para que me conozcais un poco mejor

Por fin me he dejado convencer por Lourdes y inicio mi blog. Así conoceeis mi manera de pensar y por supuesto quiero que sea un espacio de comunicación donde poder opinar y dialogar.

miércoles 21 de julio de 2010

REFLEXIONES ANTES DE VACACIONES

seguramente que la crisis ha cambiado las vacaciones a muchos ciudadanos,perotambien es verdad que a la inmensa mayoria no ha sido a si por dos razones fundamentales ,una hay mas de un tercio de la poblacion que nunca han hecho vacaciones o las vacaciones les supone no ir a trabajar y poder ir algun dia a la playa o a la montaña pero sin desplazarse de su ciudad, la segunda es que mas de la mitad de la poblacion cuando se toma vacaciones se va al pueblo lugar de nacimiento suyo , o de tus padres ,algún familiar o algún amigo,que quiero decir que a pesar de la crisis la mayoría de los ciudadanos estamos esperando poder irnos al pueblo de vacaciones.

Seguramente que muchos ciudadanos pensaran que los políticos no nos las hemos ganado,y aqui hay de todo como en cualquier profesión,pero os puedo asegurar que la mayoría de políticos al igual que la mayoría de trabajadores no solo nos las merecemos si no que las necesitamos.,¿por que? bueno yo puedo opinar en primera persona ,estos meses han sido muy dificiles las turbulencias económicas mundiales la lentitud de los organismos de la unión europea dar solución a los problemas Griegos ,ataque brutales al Euro y a la economía Española,sentencia del estatut y por encima de todo el Paro la preocupación constante del gobierno, del grupo y de esta diputada, han sido meses dificiles para todo el pais.

Las políticas de ajuste de los últimos meses,necesarias,pero que las tenemos que explicar pues los ciudadanos necesitan saber por que y como a los ciudadanos hay que convencerlos con argumentos y os puedo asegurar que lo intentamos y vamosde un lado para otro explicando las cosas por que los socialista no tenemos problemas de cumunicacion,si no de medios de cumunicacion eso significa masexplicacion mas contacto con los ciudadanos.

Por eso a todos mis mejores deseos en vacaciones sean donde sean ser felices pasarlo bien mirar la vida con optimismo.

jueves 7 de octubre de 2010

Pension de viudedad

Siempre empiezo diciendo que es la mas injusta y la mas generosa del sistema,pues permite que una mujer mayor de 65 años sin ingresos tenga que vivir con 587 euros y por otro lado es compatible con rentas y con el trabajo.

Creo que tenemos que reformar en profundidad esta pension llevo tiempo dandole vueltas a la cabeza como y de que forma y no es facil pues he aprendido con la ley 40/2007 que cada viuda es una circustancia,una situacion y que es dificil encontrar formulas que sean justas y lo que es mas importante que resuelban el problema de una familia que de golpe le falta el padre o la madre y tienen que seguir adelante con sus vidas o una mujer mayor que se queda sola con todos los gatos de la casa y con el 52% de los ingresos.

Pero estoy segura que entre todos lo conseguiremos recuperando y empezando

Aun que no lo podais creer se me habia perdido la contraseña y me a costado recuperarla,pero una vez hecho pues ya puedo estar en contacto con vosotros/as

Esta semana retomamos las negociaciones del pacto de toledo y seran duras pues no todos estan por la labor pero creo que nos saldremos

de entrada hemos dejado los temas mas peliagudos para el final y empezamos con las primeras recomendaciones,ademas se han incorporado dos asesores del ministerio por lo cual estamos en marcha.

lunes 15 de noviembre de 2010

ELecciones Catalanas

Como todos/as conocéis, el proximo 28 de noviembre celebramos elecciones en Catalunya, por lo cual estamos emplena campaña electoral. El primer fin de semana se han dicho cosas que desde mi punto de vista de deberían sacar los colores al que lo dice: primero fue el Candidato Artur MAS, que acusa al PSC de recurrir al primo de Zumosol (en referencia a Zapatero ). Pues sí, señor MAS, los socialistas catalanes formamos parte de una gran familia socialista con parientes en España, en Europa y en el mundo, de lo cual nos sentimos muy orgullosos. Lo siento por usted si su familia es tan pequeña que no pude contar con madie.

El siguiente fue el señor Duran Lleida, diciéndoles a las mujeres de Catalunya que tenían que tener hijos porque los que nacen son mayoritariamente de mujes imigrantes, y entonces Catalunya perdería población. SEÑOR DURAN: los nacidos en Catalunya ¿no son catalanes, sean los padres de donde sean? Por cierto, usted es un catalán nacido en Huesca y yo soy una catalana nacida en Galicia ¿Qué pasa? ¿Que hay clases distintas de catalanes? Pues NO, sr. DURAN, CATALAN es todo el que vive en Catalunya haya nacido donde haya nacido y sean sus padres de donde sean. Catalanes, por cierto, con los mismos derechos que usted.

Por último, el sr. Joan Puigcercós dice que los andaluces no pagan impuestos. ¿Cómo se puede decir tal mentira? Primero, recordarle al sr. Puigcercós que son los ciudadanos los que pagamos impuestos, y no los territorios. Y segundo, que cada ciudadano paga en funcion de sus ingresos y no del lugar donde vive. Por lo tanto,se pueden defender las propuestas de cada partido con respecto a los ciudadanos vivan en en el territorio en el que vivan.


[1]La propia autora del blog describe su biografía de esta manera: Isabel López Chamosa. Sexo: Mujer. Ubicación: Barcelona, Catalunya, España. Datos personales: Gallega de nacimiento, catalana de adopción, asturiana de devoción, aragonesa consorte y llevo Andalucía en el corazón. Empecé de tejedora de genero de punto, aprendí a militar sindicalmente en la UGT, en la cual tuve diversos cargos, complete estudios y fui elegida diputada al congreso, donde me dedico fundamentalmente a temas de pensiones , seguridad social y empleo. Intereses: sindicalismo, socialismo, trabajadores, pensiones, política.

La biografía complementaria oficial habla de los cargos que ha ocupado y las actividades que ha realizado:

Vocal Suplente de la Diputación Permanente, Vocal de la Comisión de Economía y Hacienda, Vocal de la Comisión de Trabajo e Inmigración, Portavoz de la Comisión no perm. seguimiento y evaluación acuerdos Pacto de Toledo, Ponente de la Ponencia Prop. Ley para mejorar las pensiones de viudedad (122/5), Vocal de la Delegación española en el Grupo de Amistad con Chile, Ponente de la Ponencia P.L. mod. Est. Legal del Consorcio de Comp. de Seg. (121/19) desde el 26/05/2009 al 26/05/2009, Ponente de la Ponencia Proy.L. prog. temporal prot. desempleo e inserción (121/39) desde el 30/09/2009 al 06/10/2009, Ponente de la Ponencia Proy.L. medidas urgentes mantenimiento empleo (121/22) desde el 06/10/2009 al 14/10/2009, Ponente de la Ponencia Prop. L. ampliación permiso paternidad (122/12) desde el 06/05/2009 al 27/05/2009.

Un think tank español

El modelo de Rockbrige no ha dejado de prosperar en formato regional. El equivalente más próximo se puede ver en ASINYCO (Asociación Información y Conocimiento), una organización "que vincula a más de 200 profesionales con mentalidad progresista, entre empresarios, funcionarios y altos directivos de grandes empresas." En su declaración institucional, ASINYCO "aspira a convertirse en CENTRO DE PENSAMIENTO y contribuir a toda reflexión que salga al paso de las visiones más tecnocráticas y elitistas sobre la Sociedad de la Información, a menudo presentadas como modas vacías de contenido." El objetivo esencial es influir y colaborar con los centros de poder, sumando voluntades -personas e instituciones significativas en el ámbito social y político- y articulando una "asociación con músculo" que adquiera prestigio, autoridad y peso social.

En un estado democrático no hay más remedio que admitir la posibilidad de que un grupo de presión nacido, como suele ocurrir frecuentemente, de los superestratos sociales -las élites intelectuales- sirva de aglutinante para mover y cambiar voluntades de forma organizada y formalmente intachable. El único interrogante que flota en el aire es si el pueblo tiene la capacidad suficiente de valorar la ética del poder y actuar en consecuencia, dando por sentado que quienes se mueven en esos recintos actúan no como formadores sino como dinamizadores del pensamiento. El clásico postulado marxista de que las masas, per se, no intervienen en el cambio social, y que para conseguir que se pongan en marcha hacen falta unos líderes se ve perfectamente reflejado en la creación de think tanks, depósitos o centros de pensamiento.

La Fundación IDEAS, cuya andadura se inició en el 37 Congreso Federal del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en 2008, no tardó en adquirir el combustible necesario para moverse en las esferas políticas de medio mundo: el dinero.

IDEAS se nutría parcialmente de las cuotas sociales y de donantes, pero un 45% de los fondos provenía de fondos públicos -asignaciones del entonces gobierno socialista-. La declaración institucional de IDEAS habla de la entidad como “una factoría de pensamiento que se consolida […] tanto a nivel nacional como internacional, que centra sus líneas de acción en diversos ámbitos como la igualdad, la economía, la política, los derechos, la ecología, la sostenibilidad, la formación o la solidaridad. Todo ello a través de una actividad investigadora cuantitativa y cualitativamente muy importante plasmada en la publicación de un gran número de informes y documentos, así como en la organización de seminarios, conferencias y cursos de formación.

Con dinero fácil, no es de extrañar que algunos de los miembros gestores, como el director general Carlos Mulas Granados, cometieran torpezas de nuevos ricos, costeándose gastos intolerables e inventándose nombres de supuestos articulistas que cobraban sus colaboraciones bajo seudónimo, como su propia mujer, Irene Zoe Alameda Nieto, alias Amy Martin. Por si no fuera poco, IDEAS, al frente de la cual se hallan prominentes miembros del PSOE, sirvió en algunos casos para colocar adecuadamente a sus validos, como se dio, puesto que viene al caso, con el nombramiento a dedo de la citada Almeda para ocupar un cargo en el Instituto Cervantes de Estocolmo.

El modelo propuesto “para impulsar el incremento de la participación de la sociedad civil en la creación de productos y servicios culturales… debe ser un modelo mixto, público-privado, donde se garantice por parte de las Administraciones Públicas el acceso a la financiación a aquellos artistas jóvenes, experimentales o minoritarios, que pueden tener mayores dificultades para optar al mecenazgo de empresas y ciudadanos.” Las ayudas recibidas por Amy Martin eran parte de ese modelo, que pretendía y sigue pretendiendo, costear con el dinero de los contribuyentes, de forma indiscriminada, las aportaciones de la cultura socialista.

IDEAS se halla en 2013 al borde de cerrar sus puertas por impagos y, peor aún, por falta de pensamiento.

Agitprop

Como se puede observar en los últimos meses en los medios de comunicación españoles y en el discurso político, parece estancado, en su enorme simpleza, el viejo binomio derecha-izquierda, convenientemente convertido en el trinomio derecha-centro-izquierda.

No es muy preciso hablar de la izquierda y la derecha, puesto que los componentes de la taxonomía muestran una compleja relación jerárquica y antagónica; las izquierdas y las derechas parecen estampas de una dimensión casi metafísica. El joven y talentoso escritor y filólogo eusquérico Kirmen Uribe, en su reciente relato Bilbao-New York-Bilbao, se refiere in passim a “conservadores, nacionalistas y socialistas” como si fueran espacios naturales en los que se reparte la sociedad vasca. Distribuida en un diagrama horizontal menos simplista, la sociedad quedaría situada, con arreglo a sus inquietudes o posiciones personales y grupales, en algún punto de los extremos (anarquistas, comunistas, nazis, fascistas), los menos extremos (socialistas, conservadores) y los intermedios –centristas, liberales-.

El léxico de los distintos dialectos políticos –más bien jergas- está lleno de insultos y acusaciones mutuas. La izquierda sigue empleando contra la derecha la coletilla “imperialista” y “fascista” hasta degradarla a un nivel fático, carente de fuerza ilocutiva. Del mismo modo, la derecha más reivindicativa ve en la izquierda el regreso al mundo de la represión bolchevique, leninista, estalinista o trotskista. Las manifestaciones de los líderes políticos, las columnas de opinión y la selección de las notas de actualidad de la prensa, los enfoques de los noticiarios y los cada vez más abundantes debates en las cadenas de televisión y radio aprovechan la situación social y económica para derramar caldo hirviendo sobre la opinión pública.

No hace mucho un columnista de El País (Ignacio Muro, 23 diciembre 2009 p. 33) se lamentaba de la creciente derechización de los intelectuales españoles, sin citar a ninguno en concreto, evocando con un frío estilo académico la conveniencia de apretar las filas y soslayando la posibilidad de que no se trate tanto de una derechización de parte de la izquierda cuanto su desizquierdización, es decir, de su abandono de las tesis ortodoxas de la izquierda. Es un fenómeno de deserción: falto de fe, me voy antes de que me echen o me maten intelectualmente, sin que ello implique que el disidente y el desafecto se convierta automáticamente en adepto a la causa contraria.

El concepto y la calificación de izquierdas y derechas son relativamente modernos. Durante la Revolución francesa los partidarios del rey y del orden establecido solían sentarse en los bancos de la derecha del Parlamento, frente a los partidarios del cambio y la abolición de la aristocracia, situados en el ala izquierda del recinto. Tiempo atrás, las Cortes británicas habían sido un reflejo de la división entre los whigs, partidarios de la monarquía parlamentaria y lejanos parientes de la izquierda, y los tories, defensores del absolutismo equivalentes a los conservadores. Entre otras muchas cuestiones sociales y políticas, se ventilaba la cuestión de los católicos, considerados como revolucionarios conspiradores contra el estado y la iglesia anglicana y siendo reprobados a perpetuidad desde la llamada “Gloriosa Revolución de 1688.”

Durante la guerra revolucionaria de Asturias (v. asturias1934.com, los socialistas fueron calificados por los comunistas de “social-fascistas” y los anarco-sindicalistas de “anarco-fascistas”, epítetos de escaso alcance en presencia de otros argumentos considerados de mayor peso para los propios comunistas como la unidad de acción, aceptación y consecución de las nuevas orientaciones y culminación de las esperanzas revolucionarias. En uno de los comunicados que emitió en  junio de 1934 el Partido Comunista (“Los perros de la Alianza Obrera se disputan los huesos a dentelladas”) se empleaba el oxímoron “jesuitismo marxista” para quejarse de que los anarquistas les calificaran de “traidores y derrotistas”. Respecto al Partido Socialista, sería culpable de “frenar al proletariado, conducirlo como manso rebaño al aprisco parlamentario” y estar “decididamente predispuesto a cooperar en la necesaria armonía de las clases", afirmación contradictoria y tramposa.

 

Cartel de propaganda (Imagen del Fondo Antiguo de Ilustraciones de la Universitat de València)

La batalla sigue abierta en el año 2010 –siglo XXI- en un frente de agitación y propaganda que raya en el agitprop más rancio y tabernario. Aunque siempre han existido ambas a lo largo de la historia, con diferentes recursos, siguen causando un enorme impacto en la sociedad. La intromisión de los gobiernos y el capital en los medios de comunicación abre la senda del monopolio de las ideologías y el absolutismo.

Pensamos que “izquierda” y “derecha” son ya términos obsoletos e inválidos, excepto como referencia histórica, del mismo modo que no se puede juzgar a Cromwell o a El Cid como fascistas ni como progresistas.  La única trinchera a defender es la que separa a los valedores de la libertad frente a los tiranos. Entre el paternal estatalismo y el desalmado liberalismo hay mejores alternativas.

El virus de Évole

La emisión el domingo 23 de febrero de 2014 de un documental sobre el 23F en “La Sexta” –una cadena española de televisión privada que recibe muchos fondos públicos- coincidiendo con el 33 aniversario del fallido intento de golpe de estado en Madrid en 1981, con la ocupación del Congreso de Diputados por unos guardias civiles bajo el mando de dos generales rebeldes, no hizo más que confirmar la entronización del “antiperiodismo”, una forma fraudulenta de atraer lectores y audiencias sometiéndoles a la confusión y la reestructuración de su ya escasa formación factual.

En el programa conducido por “el follonero”, fama que él mismo se ha consolidado, se saltaron todas las normas de decencia periodística que el propio Jordi Évole necesariamente tuvo que aprender en su etapa académica antes de caer en la decadencia de su profesión, en la que muchos renuncian a los valores tradicionales –veracidad en la información, honestidad en la opinión- para adoptar un estilo filibustero con el objeto de provocar, enredar y reorientar sin consentimiento previo.

El seudodocumental de Évole, es un recurso fácil y barato; cualquier profesional de los medios de comunicación impresa, audiovisual o digital puede construir, con relativa facilidad, formación básica y sin previo aviso de que se trata de un timo, una fábula al estilo de Orson Wells. Entre Évole y un trilero no hay más distancia que los recursos que emplean uno y otro y que coinciden en algunas cosas, como la participación de actores-títeres, en este caso los avezados periodistas Luis María Ansón, Fernando Onega e Iñaki Gabilondo, y los políticos Jorge Vestrynge e Iñaki Anasagasti, que se ofrecieron a representar un papel a costa de su futura credibilidad en beneficio de terceras partes.

El virus de Évole es contagioso y se propaga con rapidez como parte hiperactiva del discurso político. En cualquier momento podemos ser testigos de una repetida malapráctica profesional cuyas consecuencias pueden ser la pérdida de interés de lectores-espectadores-oyentes y su rechazo de unos medios de prensa que no fueron diseñados para estos fines -mucho menos para contemporizar con el poder político-empresarial al estilo Murdoch con ligeras variaciones. La amenaza que se cierne sobre la prensa es la pérdida de confianza entre la población, ampliamente superada respecto a los políticos y los jueces.

 

Barack Hussein Obama y sus fuentes de sabiduría. Notas sobre la elección del último presidente de Estados Unidos (Noviembre de 2008).

 

Barack Obama

Foto: Ruth Fremson/The New York Times

Según la mitología nórdica, el dios Mimir se vio envuelto en una trifulca entre divinidades y acabó siendo decapitado. Otro dios, Odín, se hizo cargo de la cabeza y la depositó en un santuario. De este punto brotó un manantial al que Odín acudía a beber en busca de la sabiduría.

El recorrido de Obama ha sido tan mágico como el encantamiento escandinavo. Se puede aventurar, sin riesgo de alejarnos demasiado de la verdad, que el actual presidente de Estados Unidos ha visitado diversos manantiales para embeberse en el conocimiento social y el discurso político. Ese ha sido su esfuerzo y su mérito personal. Pero su fuente de sabiduría son los poderosos “think tanks” –depósitos de ideas-, creados y subvencionados por entidades públicas, privadas y anónimas en cuya nómina figuran lingüistas, estrategas políticos, creadores de opinión, economistas y futurólogos.

Aún está en nuestro recuerdo el comité de sabios que contrató el equipo del presidente del gobierno español Rodríguez Zapatero con vistas a las elecciones generales de marzo de 2008. Entre ellos destacaremos, aunque se le citó in passim, a George Lakoff, arriba citado, que ofreció al Partido Socialista Obrero Español el aparato técnico de su Instituto Rockbridge para ayudar a componer un discurso eficaz basado en marcos, metáforas y eslóganes con los que cautivar a los votantes y machacar de paso al partido contrario.

Los manantiales de ideas políticas buscan la plataforma en la que enmarcar el debate público y, como dice Lakoff, restablecer el equilibrio político “desde un ángulo progresista.” Para ello habría que insistir en la conveniencia de levantar la tapa del sarcófago en que ha enterrado a la sociedad un partido -el de Bush- que lleva varios años gobernando, y gobernando mal. y exponerse a la luz  y los vientos del cambio y el progreso.

No puede sorprendernos que, además de sus ansias de quitarse de encima la pesadilla de Bush, el gobierno socialista español se haya volcado en Obama como antes lo hizo con su propio candidato ZP (Zapatero), hermanos que se refrescan en las aguas del pozo de Mimir.

Por el momento, no vamos desglosar las fuentes y describir la arquitectura del discurso de Obama. Pero podemos resaltar su asiento moral y ético frente a la dura e intransigente postura del discurso liberal-conservador. En diversas ocasiones ha declarado, más o menos con las mismas palabras: “Tenemos un grave déficit presupuestario, un déficit comercial en estado crítico. Pero lo que más me preocupa es nuestro déficit de empatía. Cuando me dirijo a los estudiantes, les digo que hay que mirar a través de los ojos de los demás. Hay que ponerse en los zapatos de los otros.”

Este es el discurso que cala, afirmó Lakoff no hace mucho: “Obama dice que entre los norteamericanos hay valores tradicionales, entre ellos el de la unidad, y él apela a estos valores.” La religión es otro activo; si hay muchos americanos creyentes, también los hay que son progresistas. Y también existe una conexión entre la capacidad de empatía y la moralidad progresista.

El pensamiento social norteamericano se ha apoyado tradicionalmente en la idea de que no hay que mostrar debilidad: no se debe andar con chismes sobre la mala salud de uno, la pérdida del empleo, el fracaso escolar. «Duro, aislado, estoico, asesino» son los atributos que D. H. Lawrence atribuía a la esencia americana. El resultado, según Obama, es que en Estados Unidos la gente es incapaz de ser amable. Hay que cambiar, pues, de estrategia y tratar de re-humanizar a la sociedad, revitalizarla con aportes moralizantes que sirvan de bálsamo en un mundo abocado a la recesión económica y a un descrédito político irreparable.

Aunque las referencias a la raza de Obama nos parecen ridículas, impertinentes y rotundamente obsoletas, se da por obvio que el liderazgo del país ha pasado de las frías manos anglosajonas a las más cálidas de un afrosajón, un personaje que en los años sesenta habría recibido el apodo despectivo de white Negro, negro amestizado, culto y alejado de la realidad africano-americana.

Pero Obama no tiene nada que ver con Martin Luther King, ni con Eldridge Clever ni Malcolm X. Obama es el producto de sí mismo, de su familia, de sus estudios y, por encima de todo, de los inmensos y arcanos manantiales de la sabiduría.

 

Martin Luther King, Eldrige Cleaver y Malcolm X. El anillo de este último induce a pensar que se trata de un Black Shriner

Nos sentimos ligeramente defraudados porque Obama se presenta como un emisario de Odín, cuando en realidad es un estratega más de la vigorosa maquinaria política norteamericana. Ante el eslogan “Necesitamos el cambio. ¿Podemos cambiar? Sí, podemos” nos limitamos a decir “Pues muy bien.”

Exemplum de simia

Es imposible sustraerse a la corriente de opinión que arrastran los episodios nacionales, regionales y locales de cualquier país, exceptuando a los de régimen autocrático, donde la expresión individual se mueve en la intimidad. Aunque los políticos han llegado ya a un “plateau” más allá del cual no tienen nada nuevo que decir, los ciudadanos siguen creyendo ingenuamente, desde su esquina de mutilados e indigentes civiles, que aún pueden aportar ideas razonables. “Mientras se espera”, suspiraba Miguel de Unamuno, “se vive, aunque con amargura; lo peor es cuando las esperanzas se convierten en recuerdos.” Luego la gente se arrepiente de airear su verecundia e irritación ante los desmanes de quienes, no hace mucho, se metieron en el bolsillo sus votos y, a no tardar, los emplean contra sus votantes. Actúan como siempre hicieron los gobiernos de las tribus, las monarquías, las repúblicas y las dictaduras a lo largo de la historia: incitando al pueblo a combatirse a sí mismo. 

En diciembre de 2009, en su arenga durante la Cumbre sobre el Cambio Climático celebrada en Copenhague, el presidente del gobierno español Rodríguez Zapatero,  en un alarde de fantasía ramplona, declaró, en medio de la estupefacción general: “La tierra no pertenece a nadie, salvo al viento." Meses más tarde, después de haber disuelto las Cortes y convocar elecciones generales, obligado por la situación catastrófica de la economía del país, no pudo resistirse a satisfacer su afán de notoriedad y expresar su falta de sensibilidad hacia la ruina nacional, arrancando en un acto académico con una cita del escritor Ramón Gómez de la Serna –autor, entre otras obras, de Los muertos, las muertas y otras fantasmagorías (1935)-: “El mejor destino es el de supervisor de nubes acostado en una hamaca y mirando al cielo”. Con semejantes discursos, sus propios camaradas terminaron por considerarle un apestado. La abrumadora derrota electoral ante el partido de la oposición en la noche del 20 de noviembre de 2011 no ha debido causarle mella alguna, puesto que este tipo de personalidad es incapaz de asumir la responsabilidad de sus propias acciones. Sus palabras pasarán al mausoleo de la estupidez.

Todos los líderes son básicamente radicales, aunque unos muestren un rostro de beatitud y otros de fiereza, en especial los nacionalistas y los populistas, dedicados a propagar dogmas inverosímiles y empujando a la gente a quemar la tierra que pisa. Después, una vez alcanzada la notoriedad personal, regresan a la espesura de donde salieron, bien cargados de canonjías. Como apostilló San Buenventura (“Comentarios al Evangelio de San Juan”, 47-6), son el paradigma de la inmodestia y la ostentación: “exemplum de simia: quando plus ascendit, plus apparent posteriora eius” -cuanto más alto trepa el primate, mejor enseña el trasero-. Con sus invenciones, sus apariencias, sus chillidos, sus cargos y sus pensiones vitalicias, la casta política muestra constantemente su brillante culo.

En muchos países los políticos tratan a los críticos del sistema como un bruto aplasta a las termitas: bicho que se mueve, ¡zas! ¡otro que se mueve! ¡zas! ¡zas! “¡Que aprenda ese protestón de mierda, un peligro para mi poder y mis prebendas!” Cuando Rudyard Kipling describió en 1891 su viaje a Estados Unidos, no evitó citarlos como una estirpe especial “que no perdía el tiempo en hablar de libertad, sino que a la chita callando iba imponiendo su voluntad a los ciudadanos.”

Teoprépides. Acción parlamentaria

Acción parlamemtaria (© Teoprépides 2011)

El tiempo cambia como categoría subjetiva y es imparable; pero las personas –muchas de las personas que adquieren cada cuatro años la condición de representantes del pueblo- pueden permanecer clavadas como estacas en el tiempo y el espacio, tiesas e imperturbables a los vientos que soplan.

Así están, y con eso se quedan los votantes, mirando a los monos saltarines.

 

Teoprépides. Reparto de canonjías ante las primarias

Reparto de canonjías. (© Teoprépides 2011)

Fatiga de la tragedia

El 18 de noviembre de 2011, dos días antes de la Elecciones Generales de 2011 en España, un profesor norteamericano de Economía Internacional residente en Viena, Gene Tuttle, me hablaba del concepto de “fatiga de la tragedia”, reacción sicológica que nos lleva a perder la sensibilidad de los males que afectan al mundo. Me sugería que, en un mundo globalizado, nos hallamos desbordados por la información sobre los continuos desastres que tienen lugar a nuestro alrededor. “La deteriorada situación económica” escribía mi amigo “es sin duda una fuente de preocupación por sus implicaciones para la paz social y la inestabilidad política.” En tales circunstancias, los centros de poder político y mediático aprovechan cualquier nimiedad para liberar breves, aunque intensas, noticias –una infidelidad, un atraco, un caso de corrupción- que oculten temporalmente la verdadera naturaleza de la miseria humana y nos evite el colapso emocional.

El cansancio de poder y el pesimismo del PSOE, inerme ante la tragedia económica, se nos ha contagiado con la misma intensidad y rapidez con que se extiende la plaga de chinches que afecta últimamente a muchos hogares y hoteles en Estados Unidos. Nos deja hundidos en la desesperanza y la incertidumbre, aguzando nuestro instinto de supervivencia, como los personajes de Too late the hero (Robert Aldrich, Comando en el Mar de China, 1970), temiendo que en cualquier momento nos arrojen al Tártaro. Los políticos y los depredadores sociales se han pasado la vida batiendo alrededor del matorral, evitando meterse directamente en busca de la presa. “Hoy” escribió hace cien años el poeta irlandés Oscar Wilde “casi todos se mueren de un reptante sentido común; descubren demasiado tarde que las únicas cosas que jamás han lamentado son sus propios errores.” (Retrato de Dorian Grey, 1891). Pues bien, como diría otro poeta, Siegfried Sassoon, podemos aceptar la conducción de la guerra, pero nunca admitir los errores políticos que empujan a tantos al sacrificio. (“Finished with the War: A Soldier’s Declaration”. The Times, 31 de Julio de 1917)

 

Siegfried Sassoon (mayo de 1915), por George Charles Beresford

La declaración de Sassoon decía literalmente:

“I am making this statement as an act of wilful defiance of military authority, because I believe the war is being deliberately prolonged by those who have the power to end it. I am a soldier, convinced that I am acting on behalf of soldiers. I believe that this war, upon which I entered as a war of defence and liberation has now become a war of aggression and conquest. I believe that the purposes for which I and my fellow soldiers entered upon this war should have been so clearly stated as to have made it impossible to change them, and that, had this been done, the objects witch actuated us would now be attainable by negotiation. I have seen and endured the suffering of the troops, and I can no longer be a party to prolong these sufferings for ends which I believe to be evil and unjust. I am not protesting against the conduct of the war, but against the political errors and insincerity's for which the fighting men are being sacrificed. On behalf of those who are suffering now I make this protest against the deception which is being practised on them; also I believe that I may help to destroy the callous complacence with which the majority of those at home regard the continuance of agonies which they do not share, and which they have not sufficient imagination to realise.”

 

El lenguaje del British National Party (BNP). Bandera del British National Party

Reproducimos aquí un interesante documento redactado en julio de 2005 por el partido derechista británico British National Party (BNP) y aireado por WikiLeaks el 23 de abril de 2009.

Se trata de un "manual de disciplina lingüística y conceptual" dirigido a sus militantes con el objetivo de asear la imagen pública del partido respecto a sus tendencias xenófobas y racistas. Su nueva estrategia de comunicación política utiliza recursos de elevada simpleza, como el cuidado de la expresión verbal, evitando el histrionismo verbal y la violencia conductual. En este manifiesto se ha omitido o borrado la "regla nº 20". Citamos el texto conservando su literalidad.

BNP Language & Concepts Discipline Manual
BNP Policy Research, July 2005

Politics requires propaganda, and effective propaganda requires self-discipline. It is essential that all official (and preferably unofficial, i.e. public comments by party members) BNP communications stick to the party’s true message and convey it to the voting public in a clear and consistent way. The enemy wants us to be misunderstood – this is why they deliberately lie to the public about what we stand for – so we must do everything possible to make it impossible for the public to misunderstand us.

Therefore, BNP Policy Research has compiled the following rules of language and concepts discipline:

Rule #1: The BNP is not a ‘racist’ or ‘racial’ or ‘racialist’ or ‘race-conscious’ or ‘white’ or ‘whitepeople’s’ party. It should never be referred to as such by BNP activists, and anyone else who does so must be politely but firmly corrected. The precisely correct description of what we are, in the standard terminology of international comparative politics, is an ‘ethno-nationalist’ party. That is, we espouse, like many political parties all over the world, the interests of the particular ethnic groups to which we belong. There is nothing fascistic or unusual about this, and we don’t have to apologise for it. If we must describe our attitude towards race, it is ‘racial realism,’ as no-one can admit being against realism.

Rule #2: The BNP is not a ‘fascist’ or ‘fascistic,’ let alone a ‘Nazi’ or ‘neo-Nazi’ or ‘national socialist’ party. It should never be referred to as such by BNP activists, and anyone else who does so must be politely but firmly corrected. The precisely correct description of what we are, in the standard terminology of international comparative politics, is a ‘right-wing populist’ party. That is, we espouse, like many political parties all over the world, the right-of-centre views traditional to ordinary working people who are not leftists.

Rule #3: The BNP does not apologise for what it is. We do ‘repudiate’ the bad aspects of our past, but no more need to feel guilty about them than Labour does about its trade-union thugs and Marxist traitors or the Tories about their crooked businessmen and rapacious capitalists. Activists should be sensitive to people’s misunderstandings about what we are, and politely make clear what we do not believe if challenged, but fundamentally should project moral conviction and political confidence.

Rule #4: The three rules above are applicable to the BNP such as it is today. In order to prevent our enemies from ‘proving’ that we are indeed what they accuse us above of being, it is absolutely necessary for us to draw a clear distinction between the ‘bad old days’ of the party (before 2000) and ‘what we represent today.’ Today, we stand for ’21st century nationalism,’ as opposed to the outdated ‘20th  century nationalism’ which had so many problems. Without this distinction, bad deeds from ‘our naughty past’ can be used to mis-characterise our present political identity. Since these bad deeds did occur, denying them merely creates an impression of dishonesty, while admitting them is disarmingly honest and prevents our enemies from blocking our message by dwelling on our past.

(It is important, however, to make sure that we do not admit to offences worse than those actually perpetrated.)

Rule #5: The BNP does not tell lies about what it stands for, what it has stood for in the past, and what its intentions are. We do not have a secret doctrine of what we ‘really think’ which we conceal from the public. We make no secret of the fact that we are an ethno-nationalist party or that our ultimate goal is the orderly, lawful, humane and voluntary repatriation of the resident foreigners of the UK. Activists should never deny or squirm when asked about these things, but defend them with good conscience.

Rule #6: The BNP does not espouse or tolerate violence. BNP activists must never threaten any person with violence or say things that might be misunderstood as doing so. They must report anyone who engages in violence to the police for prosecution and anyone who threatens or advocates it to party leadership for expulsion. Failure on this point exposes the whole party to retaliation by the authorities and is thus a very serious matter.

Rule #7. The BNP is not an ‘extreme’ or ‘extremist’ party. It must never be referred to as such, and anyone who does must be politely but firmly corrected. The establishment parties, which advocate the liquidation of our country, are taking the extreme position and we, advocating the opposite, are the moderate and reasonable ones advocating mere common sense. Words like ‘revolutionary’, though permissible when called for, must be used with care, and it must be made clear that we are revolutionary in the sense that Thatcher or Attlee were revolutionary, not in the sense that Lenin or Robespierre were.

Rule #8: Arguments for our policies should always be couched in terms of the most moderate language, and the most mainstream principles, sufficient to vindicate them. Explanations of what we stand for should be couched, first of all, in practical, not ideological, language that refers to problems that ordinary people experience and solutions they can understand. But politics is an inescapably ideological business, so ideology must also be discussed second.

Rule #9: The BNP strongly prefers the term ‘hard right’ to ‘far right,’ ‘extreme right,’ or ‘radical right.” ‘Hard’ implies moral seriousness and firmness of purpose. ‘Far’ and ‘extreme’ imply we are outside the spectrum of reasonable opinion. ‘Radical’ is acceptable when addressing a highly disaffected audience, especially when making ‘radical’ critiques of the present regime, but is otherwise to be used sparingly, lest we sound like Marxist troublemakers. The best term of all is ‘patriotic right’, as opposed to ‘unpatriotic right’ or ‘globalist right’ (i.e the Tories).

Rule #10: The BNP is not ‘anti-Europe.’ We are ‘anti-EU’ or ‘anti-European Union’ or ‘anti-Brussels.’ Europe, being a geographical fact, is not something anything can be done about. Furthermore, Britain is a part of European civilisation and the European peoples are our cultural cousins. It is the EU superstate, which is an engine of the destruction of Europe, that we oppose.

Rule #11: The BNP is not an antisemitic party: we do not believe that Jews per se are bad, though we do, of course, reserve the right to condemn individual Jews that are doing something bad. Because of the inflammatory nature of this issue, as well as the party’s past, it is best to simply never speak or write of Jews at all. It is especially important not to use them as a clumsy code word for other things: if you really mean ‘American imperial ambitions in the Middle East’ or ‘the treasonous propensities of international financiers,’ then simple truthfulness requires that you say so. Same goes for ‘Zionism,’ which means the belief that Palestine belongs to the Jews and is not a general synonym for ‘Jews behaving badly.’

Rule #12: BNP activists and writers must never attack a wider target than they need to. For example, do not alienate teachers by attacking the entire teaching profession when the real object of your condemnation is politically-correct teachers. Do not attack France (where Mr. Le Pen and his Front Nationale are our friends) as such when the real object of your condemnation is the present government in Paris. Do not condemn the entire membership of UKIP when some of they may join the BNP one day. Similarly, do not over-praise persons or things that momentary impress because they are against something we dislike. We don’t know if they’ll be on our side tomorrow, and it could prove inconvenient to have verbally endorsed their cause.

Rule #13: When addressing a specific audience, arguments for our policies should always be couched in language calculated to be relevant to the interests of that audience. Do not bore a workingmen’s audience with those parts of our ideology that derive from old-school Toryism, or puzzle an affluent suburban audience with an explanation of worker ownership of industry. Equally, don’t deny that these other parts of our ideology exist; they are nothing to be ashamed of and will not alienate any true supporter.

Rule #14: Racial and ethnic epithets and insults should never be used. If you just want to make trouble, join the National Front or some other psychologically twisted, politically useless and sometimes criminal organisation.

Rule #15. BNP activists and writers should never refer to ‘black Britons’ or ‘Asian Britons’ etc, for the simple reason that such persons do not exist. These people are ‘black residents’ of the UK etc, and are no more British than an Englishman living in Hong Kong is Chinese. Collectively, foreign residents of other races should be referred to as ‘racial foreigners’, a non-pejorative term that makes clear the distinction needing to be drawn. The key in such matters is above all to maintain necessary distinctions while avoiding provocation and insult.

Rule #16. The correct term for the native inhabitants of these isles is ‘actually British,’ as opposed to foreigners who inaccurately claim this status. Rule #17. Britain does not have ‘immigrants,’ a term proper for use in settler societies like Canada, Argentina, and the USA. It has ‘guest workers,’ ‘foreign workers,’ or ‘descendants of foreign workers.’ They are, depending on who they are, ‘racial foreigners,’ ‘religious foreigners’ or ‘persons of foreign religion,’ or ‘ethnic foreigners.’ The last term is meant to apply to persons racially similar to Britons, but ethnically dissimilar, like Dutchmen.

Rule #18. The BNP is not a ‘hate group’ and does not ‘hate’ anybody, with the possible exception of members of the ‘corrupt, treasonous’ political establishment. We merely believe that certain foreign persons do not have the moral right to reside in this country. We are not about hostility; we are about political action. If some members occasionally forget this, these are their personal feelings and not the policy of the party they belong to.

Rule #19: A political party cannot succeed, or even attract new members, if it takes as its premise the hopelessness of its cause. Therefore, BNP activists and writers must, though they should strongly condemn the rotten character of the present British regime and the society it has produced, never speak of the situation in Britain as hopeless or of British society as corrupt to the point of worthlessness. They must always remember that politics, at the end of the day, is an act of will, and our creative vision of what Britain ought to be must always be alive in our hearts and projected with confidence to the public.

Rule #21: Explanations of our ideology should be couched, whenever possible, in terms of specifically British history and the specific national identity of Britain. For example, when discussing rights, we should speak of ‘our traditional rights’ or ‘the rights of Englishmen,’ not about universal human rights, a very different concept that is the province of Jacobins and their ideological heirs.

Rule #22: Successful revolutions from the right have always presented themselves as restoring older traditions. Therefore, we should couch our agenda in restorationist terms whenever possible. This should not be misunderstood as meaning we have to sound like (old-style) Tories when their ideas do not coincide with ours. Ours is a populist traditionalism, not an elitist one.

El discurso del Islam

El discurso, sea político o tenga otros fines, se ha visto como la plastilina: una materia deformable, polisémica y polifórmica, es decir, puede adquirir múltiples formas y significados en función del efecto que se persiga. Es habitual, con este tipo de análisis, encontrar objetos genéricos que se prestan a múltiples interpretaciones y que resultan difíciles de rechazar. Por ejemplo, el concepto del bien frente al mal, la tiranía frente a la democracia, la justicia social frente a la explotación, la caridad y la generosidad frente al egoísmo y la ingratitud.

En el mundo islámico, que se halla inundado por el espíritu religioso, la palabra yihad (pronunciada más o menos como dyijad), puede adquirir un valor de

1) guerra armada contra un enemigo físico declarado;

2) resistencia a lo que se aleja del código moral del Corán;

3) simplemente, lucha interior contra las debilidades de la naturaleza humana, al estilo de los místicos españoles como San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Ávila.

El fondo de la cuestión es el grado de alejamiento del contrario respecto a la ortodoxia que guía a la sociedad o al partido que gobierna el estado en un momento concreto. En términos sociológicos, ser ortodoxo equivale a ser fiel a los principios y la los dogmas oficiales, y eso equivale a ser puro, auténtico, conservador y reaccionario.

Los redactores de discursos políticos y expertos lingüistas como alguno de los citados son auténticos creadores de lenguaje arbitrario y artero. Encadenando y repitiendo los mismos conceptos, verbalizándolos con distintas formaciones sintácticas, recurriendo a la sinonimia, a la simplificación o a su contraria, la hipergeneralización, se consigue el mayor de los deseos de un profesional de la política: la eficacia. Lo que menos importa es la equivalencia del uno por uno, el pan, pan y el vino, vino. Lo esencial es que diciendo uno se diga, imperceptiblemente, dos, se entienda tres y se consiga un efecto cuatro.

Por eso se puede leer y oír con tanta facilidad e indistintamente acerca del fascismo americano respecto al religiosismo islámico, y del fascismo islámico ante el democratismo norteamericano. La manipulación del lenguaje por unos pocos expertos lleva a condenar o a glorificar a naciones enteras; una cultura y una civilización pueden quedar demonizadas en unos segundos por un uso inteligente del lenguaje que se presta a múltiples interpretaciones (indudablemente, al menos para nosotros, inteligente no equivale en este caso a honesto, sino a indecente.

La maleabilidad del discurso islamista ha sido claramente expuesto por Farish A. Noor, miembro del Instituto de Estudios Estratégicos e Internacionales de Malaysia, en su ensayo “The Evolution of ‘Jihad’ in Islamic Political Discourse: How a Plastic Concept Became Harder”. Conceptos e ideas, dice Noor, inundan el discurso islamista con fines políticos utilitarios y metas instrumentales. Pero idénticos objetivos se pretenden conseguir, en el lado contrario, cuando se citan y cuestionan conceptos tan etéreos como “democracia”, “derechos humanos” y “justicia."

El profesor Ali Khan, de la Washburn University School of Law de Kansas, Estados Unidos, antepone el argumento verdaderamente democrático al discurso de la eficacia a través de la ambigüedad y la tergiversación. Una sociedad multicultural como la norteamericana, incapaz de imponer restricciones de ninguna clase a que un ciudadano elija sus ideas en un mercado libre, no puede impedirle que exhiba sus derechos religiosos si se mantiene en los límites que marcan las leyes. "Se da por sentado en los círculos políticos americanos que el Islam es una religión forastera, ajena."

Esta falta de precisión respecto a la tradición religiosa norteamericana que denuncia el profesor Khan es más evidente cuando se recuerdan los movimientos de conversión al Islam de tantos y tantos líderes y seguidores del movimiento pro-derechos civiles afroamericanos de los años 1960 y 1970. O cuando se observa el mapa religioso de Estados Unidos, que da un elevado porcentaje de conversos al Islam en un país que los políticos consideran laico, cristiano o, al menos, judeo-cristiano. "El Islam ha llegado a este país [Estados Unidos] no para convertir por la fuerza a nadie, sino para enriquecer la cultura norteamericana, su diversidad, su historia, su arquitectura, las ciencias y, cómo no, las leyes."  El enriquecimiento de la cultura norteamericana se produce, supuestamente, a través de la teoría y la práctica del Islam, como pudo beneficiarse en su tiempo la España cristiana.

Una de las cuestiones que no puede dilucidarse con nitidez es la de si existe una sola tipología de discurso político aplicable a todos, o si cada concepto es subsidiario de la cultura en la que se presenta. Por ejemplo, Brown y Levinson diseñaron un método de análisis de la cortesía que se comenzó inmediata e indiscriminadamente a aplicar como si el discurso fuera una categoría universal. Este modelo anglosajón, analizado de cerca, es viable en unas culturas (y sus lenguas) e insostenible en otras. La tesis doctoral de Saïda Anssari, en fase de terminación (prevista para 2008 en la Universidad de Valencia), es muy ilustrativa de la imposibilidad de aplicar los criterios de Brown y Levinson a la lengua árabe regional –la de Marruecos-. El paradigma anglosajón no sirve para explicar la cortesía del mundo del Islam. Y tampoco se conoce un modelo de discurso político que abandone los postulados de la retórica clásica y se adapte automáticamente a todos los procesos discursales que inundan a nuestro mundo.

De hecho, lo que está ocurriendo es que el discurso islámico-musulmán se está adaptando al modelo europeo-occidental y utiliza más o menos las mismas estrategias, en lugar de recuperar o materializar un discurso que nazca de las tradiciones y la cultura islámica. Eso es lo que sugiere Iqbal Siddiqui (Crescent International, Junio 16-30, 2000): “El movimiento islámico necesita urgentemente la emergencia de un lenguaje de discurso político que nazca de las tradiciones políticas y académicas musulmanas, en lugar de ser importado y adaptado de la terminología política occidental." Cuando se emplean términos como “revolución” y “estado” adjetivándolos con la palabra “islámico”, les acompaña un equipaje conceptual occidental. Para Siddiqui, construir un discurso político al modo occidental resulta imposible entre musulmanes porque no refleja los ideales y la cultura del Islam.

La naturaleza del discurso nativo del Islam aún no se ha descrito adecuadamente y es posible que no pueda hacerse sino a través de la retórica de los imames y la exégesis del Corán. Esta retórica se halla más próxima a la tradición escolástica cristiana, que pretendía ordenar el pensamiento lógico, que a la del discurso político occidental diseñado con fines electorales. 

 

Mahmoud Ahmadinejad

Mahmoud Ahmadinejad, presidente de Irán

Ejemplo de estructura de un discurso musulmán:

 

Expresión de una opinión

Abajo se enumeran algunos de los recursos retóricos más habituales en el discurso político:

1. Arranque, normalmente con una pulla o un chiste rápido destinado a causar un pequeño impacto, reforzado por las risas y los aplausos de los voceros, como forma de asegurarse la atención y las simpatías de la audiencia.

2. Enunciación: presentación de los temas que se van a desarrollar durante la sesión, dejando algunos cabos sueltos a modo de anzuelo para asegurarse la continuidad de la atención del seguidor.

3. Argumentación: exposición de los distintos razonamientos, invariablemente por el siguiente orden: primero la antítesis, los argumentos negativos; después los positivos. El efecto sicológico es salir de una situación de estrés e incomodidad para pasar a otra placentera en la que se obtiene, o se va a obtener, algún tipo de recompensa. Los redactores del discurso suelen intercalar citas de respetables políticos, escritores o pensadores como soporte intelectual, como garantía de que el argumento es tan válido para ellos como lo fue para los clásicos.

4. Conclusión o recapitulación, en la que se sintetiza lo expuesto y se abren los brazos para recibir el aplauso y el apoyo incondicional de la audiencia.

Las ayudas retóricas más habituales con las que cuenta el político profesional son las siguientes (por orden alfabético):

Anadiplosis o reduplicación: la última palabra de una frase se repite en la primera de la siguiente: “Se ha reducido un 25% la inversión en infraestructuras; las infraestructuras están al borde del colapso; el colapso es el destino que nos espera a todos si no ponemos remedio a la situación.”

Anáfora: repetición sistemática de una palabra o una frase al comienzo de una oración: “Debemos continuar, debemos perseverar, debemos resistir.”

Antítesis: juego semántico que permite invertir el argumento inicial: “Los pensionistas siempre han pagado los platos rotos de una mala administración. ¿Pedían una subida de pensiones? Obtuvieron más inflación. ¿Pedían unas pensiones más justas? Recibieron un recorte asistencial. ¿Reclamaban una paga extra? Aumentaron las retenciones. Los pensionistas son el forjado en el que se asienta el país. Los pensionistas son el testigo de si una administración funciona bien o funciona mal . Los pensionistas tienen la última palabra.”

Comparación: Permite exponer los puntos fuertes del programa propio y ridiculizar los del contrario: “Nuestro partido representa el progreso y la innovación. ¿Que ofrecen ellos? ¿Qué tienen ellos que ofrecer? El regreso a la caverna.”

Comunicación: lanzar un interrogante y contestarlo inmediatamente: “¿No han acabado con nuestras libertades? Pronto acabarán con todos nosotros. En seguida probaremos el sabor del horror y la tortura. No es que vayan a ponernos el fusil en la nuca, pero sí que nos van a privar de nuestro derecho a expresarnos libremente en la lengua de nuestros mayores.”

Concesión: se utiliza un dato positivo del contrincante reduciendo su carga semántica y aprovechando el mismo argumento para resaltar las enormes grietas del sistema que se pretende combatir. “Pues claro que ha descendido el paro en el país. En todos los países lo ha hecho. Pero aquí seguimos con una tasa muy superior a la del resto del continente.”

Exhortación: petición enérgica de hacer o no hacer algo. “Necesitamos vuestro apoyo, necesitamos vuestra confianza, necesitamos vuestro voto. Pero si queréis el caos, si buscáis la nada, votad a ésos.”

Expresiones retóricas que ayudan a introducir un argumento en el que lo más importante no son las buenas palabras, sino los contenidos, lamentando una supuesta pobreza argumental y apelando a la magnanimidad y la nobleza de sentimientos de la audiencia: “Ellos disponen de la fuerza, controlan los medios de comunicación, tienen el apoyo del gran capital, dirigen los sindicatos; pero nosotros somos los únicos  conocedores del verdadero valor de la honradez, el sentido de la verdad y la justicia.”

Interrogación: hipótesis que, si se confirma, deriva en una respuesta o una acción, a veces llena de ambigüedad.“Si ganan ellos, no nos quedará más remedio que echarnos a la calle, dormir en la calle.”

Invocación, apóstrofe, exclamatio: apelación a entidades supra-humanas para ponerlas de testigo, solicitar algo o evitar un mal proveniente de terceros: “Si llegan ellos, que Dios nos pille confesados.” “Si ganan y realmente hacen lo que dicen que van a hacer, que venga el diablo y lo vea.”

Ironía: decir lo contrario de lo que se piensa: “Prometieron empleo; prometieron gasolina más barata; prometieron un turismo de calidad; dijeron que nos apañarían en breve tiempo. Pues bien, ahí tenéis el empleo; ahí está la gasolina; buen turismo nos ha llegado; apañados estamos.”

Litote o atenuación: Pequeño argumento que contiene una exageración: “Sólo han robado mil millones; sólo han ocultado cien mil millones a la hacienda pública; simplemente han dejado en pelotas al país entero.”

Preterición: estrategia que pretende mencionar unos datos in passim, como tratando de ocultárselos a la audiencia, para inmediatamente dárselos con todo detalle: “No quiero hablar de corrupción; no quiero sacar a relucir la asquerosa utilización de fondos públicos para el provecho personal; el manejo de información privilegiada para realizar grandes pelotazos; la compraventa de votos a cambio de sueldos y puestos de trabajo para familiares y amigos.”

Prolepsis: contra-argumento derivado de otro que lo anticipa: “Hay quien piensa que si ganamos las elecciones se acabará el estado del bienestar. Se equivocan. El pueblo tiene derecho a una vida digna, a un trabajo digno, a un salario acorde con sus necesidades. Nosotros se lo ofrecemos.”

Repetición para dar énfasis y que sirva al mismo tiempo de refuerzo: “¿Cuándo ha habido nunca tanto paro? Cuando estaban los otros. ¿Cuando ha habido nunca tanta miseria? Cuando gobernaban los otros. ¿Cuándo ha habido nunca tanto desorden? Cuando mandaban ellos.”

Reticencia: dejar un argumento inacabado para que sea la audiencia la que ponga las palabras finales: “Anunciaron nuevos trasvases; aún los estamos esperando. Dijeron: impuestos más bajos; los subieron un 20%. Juraron combatir el desempleo; toma desempleo. Ahora prometen subir las pensiones....”

Silogismo: introducción de tres argumentos, de los cuales los dos primeros llevan necesariamente al tercero. “El país es un mar de corrupción. Fulano y Mengano son unos corruptos. El partido de Fulano y Mengano naufraga en la corrupción.”

Sinonimia: empleo de términos con significado parecido: “Hemos reducido el paro, hemos acelerado la ocupación, hemos incrementado los contratos fijos.”

Slogan: Inserción constante de una frase o conjunto de palabras en el discurso político que suele integrarse fácilmente en el lenguaje periodístico y en el de los ciudadanos: "Nuestro partido busca el diálogo, la paz, la democracia. La oposición no es más que bronca, agitación, confrontación."

 

Lenin. Cuadro de Konstantin Kovalenko

Lenin, por Kovalenko 1966

 

Actualizado 17 de Octubre de 2013

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