ETNIAS Y LENGUAS DE EUROPA

Emilio García Gómez

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Eslovaquia

 

     El territorio de lo que hoy es Eslovaquia (Slovenská Republika) fue ocupado en la antigüedad por diversos pueblos -celtas, ilirios, germanos, eslavos y ávaros-. En el siglo XI pasó a manos de Hungría. El siglo XV vio crecer el nacionalismo religioso de los husitas, pero un siglo después la dinastía de los Habsburgo se encargó de imponer el catolicismo y, posteriormente, llevar a cabo una feroz campaña de magiarización del país. Hasta bien entrado el siglo XX Eslovaquia formó parte de la corona húngara. Finalizada la I Guerra Mundial Eslovaquia se separó de Hungría y buscó una alianza con Bohemia, Moravia y Silesia para constituir una nueva nación, Checoslovaquia, que permanecería de esa forma durante el período soviético, si bien nunca moriría el resentimiento de los eslovacos ante la hegemonía checa en los centros de poder político y administrativo.

     Eslovaquia y la República Checa han ido juntas durante mucho tiempo, pero durante siglos han estado separadas como parte integrante de otros estados. La partición de Checoslovaquia en enero de 1993 no fue bien vista por todos, sobre todo por los eslovacos, con menos recursos que los checos y conscientes de que la tendencia en Europa occidental es hacia la unión más que a la secesión. Además, el eslovaco y el checo son dos variantes de la misma familia totalmente inteligibles entre sí, lo que acentúa el dolor de los eslovacos ante la pérdida de vínculos políticos con los checos. Por otra parte, la distribución étnica en Eslovaquia es algo más compleja: el 11% de la población, sobre un total de 5,430,033 habitantes, es de origen magiar. El gobierno eslovaco ha llegado a imponer severas restricciones a la lengua húngara, recortando las manifestaciones bilingües en diversos terrenos -señales de tráfico, medios de comunicación y sistema educativo-. Un 3% de los habitantes de Eslovaquia lo constituyen polacos, ucranianos y gitanos. Estos últimos han sobrevivido a los campos de exterminio nazis y al arrinconamiento en ghettos impuesto por el régimen comunista. El censo de romaníes oscila entre 120.000 y 700.000 distribuidos por Eslovaquia y la República Checa. La etnia es muy activa y está más organizada que en otros países, llegando a tener sus propios periódicos y revistas y emitir algunos programas de radio en su lengua. En Brno se halla abierto al público un museo romaní. Es patente el éxodo de la población romaní eslovaca hacia la República Checa en busca de un mayor bienestar. Respecto al número de checos, apenas llega al 1,1%.

     La lengua nacional es el eslovaco, hablado por casi cinco millones de personas (sobre una población de 5,384,384) y muy emparentado con el checo en cualquiera de sus variantes dialectales. La segunda lengua principal de Eslovaquia, con arreglo al número de hablantes, es el húngaro, con 600.000 hablantes. En tercer lugar figura el rusin, una variedad del ucraniano conocido como rutenio, carpático o cárpato-rusin, con 100.000 hablantes en Eslovaquia septentrional, la mayoría de los cuales se identifican con los eslovacos. Otras 100.000 personas se expresan en ucraniano.

     El número de polacos no excede de 50.000 y el de hablantes serbo-croatas está aún por determinar. En cuanto a las dos variantes romanís, el romaní carpático, conocido como romungro, bashaldo o romaní húngaro-eslovaco, tiene 220.000 hablantes entre Eslovaquia y la República Checa, y el romaní valaco apenas medio millar en Eslovaquia.  


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