ETNIAS Y LENGUAS DE EUROPA

Emilio García Gómez

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Eslovenia

 

     Este pequeño país de 20,256 Km2 (dos veces la Comunidad Valenciana) y 1,935,677 habitantes (la mitad de la CV) tiene como vecinos a Austria, Italia, Croacia y Hungría, ocupando una reducida franja -46,6 Km- del litoral de la península croata de Istria en el Adriático, a un paso de Trieste. El 50% de la población vive en zonas urbanas; la otra mitad se halla desperdigada en miles de aldeas de apenas 200 vecinos, aunque sólo el 2% de los eslovenos se dedican a la agricultura. En junio de 1996 la República de Eslovenia (Republika Slovenije) entregó su solicitud de adhesión a la Unión Europea y, al igual que los otros candidatos -Polonia, República Checa, Hungría, Estonia, Chipre, Bulgaria, Letonia, Lituania, Rumania, Eslovaquia, Malta, Suiza, Rusia y Turquía-, se halla en fase de negociación para cumplir con el programa señalado por la Unión para cada uno de ellos. En su informe sobre Eslovenia, la Comisión le recomienda un mayor esfuerzo en controlar los mecanismos de mercado, insistir en el proceso judicial y parlamentario y reforzar la capacidad administrativa. Más o menos el mismo argumento para todos los países salidos de la órbita socialista.

     Dada su situación, Eslovenia encierra lugares de excepcional belleza. El escudo de Eslovenia contiene una imagen del monte Triglav (2.864ms.), el más alto del país, en plena sierra Juliana, en la zona alpina que desciende hasta el mar desde Austria e Italia, a cuyos pies descansan los lagos Bohinj y Bled, éste último presidido por un castillo medieval y una iglesia construida en el siglo X en honor de Santa María. En el puerto de Piran, en el golfo de Trieste, nació el violinista italiano Tartini. Las laderas de Istria producen los mejores caldos del mediterráneo, ligeramente afrutados como en Alemania, Austria y Alsacia.

     El año 395, fecha que señala la fragmentación del viejo imperio romano, fue crucial para el devenir de los Balcanes; Bizancio depositó su huella en la parte este, donde se encuentran Bosnia-Herzegovina, Serbia, Montenegro y Macedonia; aquí se introdujo la facción ortodoxa del cristianismo y el alfabeto cirílico para visualizar la lengua eslava; en la parte norte y oeste -donde se hallan Croacia y Eslovenia- la misma lengua se representa con el alfabeto neolatino y la iglesia sigue bajo la obediencia de Roma. La entrada en el siglo VI de los proto-eslovenos, o eslavos alpinos, produjo cambios importantes en las relaciones entre la cultura romano-céltico-ilírica y la de los recién llegados. Durante los siglos siguientes se produjeron numerosos conflictos entre los eslavos alpinos y los bávaros y magiares, empujando a los eslovenos hacia el sur. A partir del siglo X comenzó un época de hegemonía germánica que ha durado centenares de años.

     En 1809 parte de Eslovenia quedó incluida en Iliria, un ambicioso y onírico proyecto de Napoleón para reunir a los pueblos eslavos del sur y continuado después por Austria. La idea sirvió para dar forma al nacionalismo esloveno y croata, buscando un denominador común en la lengua, la cultura y las aspiraciones políticas de estos pueblos. A Jernej Kopitar se le debe la primera gramática de la lengua eslovena (1808), proponiendo una normativa adecuada a la realidad lingüística del país, modificando la ortografía para eliminar sus adherentes germánicos y dando paso a la publicación en 1843 del primer periódico en el idioma esloveno.

     La II Guerra Mundial transformó al país radicalmente; una parte quedó en manos de Italia, otra en las de Alemania y una tercera en las de Hungría. Austria hizo lo imposible por disolver Eslovenia como nación, aunque los rebeldes eslovenos, de orientación comunista, se unieron a Tito para proclamar la fundación de Yugoslavia. La represión de los partisanos contra los colaboracionistas eslovenos fue atroz. Trieste fue devuelta a los italianos pero se facilitó a Eslovenia un pequeño acceso al Adriático. Los años bajo el régimen comunista ayudaron a Eslovenia a salir de sus escombros, pero sus discrepancias con la línea estatalista de Belgrado -dirigida por Slobodan Milosevic- abrieron una crisis política que terminó en una declaración de independencia en 1991.

     Hoy, serbios, croatas y eslovenos, pueblos eslavos unidos por Tito para formar la Gran Yugoslavia, están de regreso a sus verdaderos orígenes, los que señalan el paso del tiempo, la movilidad territorial, los distintos procesos de infiltración social y los deseos de la población.

     Eslovenia ha tenido la fortuna de verse libre de la bota turca durante la expansión del imperio otomano, lo que ha permitido al país mantener un cuerpo étnico de escasa complejidad. La geografía étnica de Eslovenia se compone de un 90% de eslovenos, cuya afinidad, siendo eslovacos, es claramente alpina, como los suizos, los alemanes del sur y los italianos del norte. En tiempos de la dinastía Habsburgo los alemanes formaban un selecto grupo, pero los efectos devastadores de la II Guerra Mundial supusieron prácticamente su desaparición. En la región de Istria quedan unos miles de italianos, abandonados a su suerte tras el pacto de Trieste. En Prekmurje sobrevive una minoría magiar. También hay una presencia simbólica de serbocroatas (2%), albaneses, y gitanos, la mayoría de los cuales eligieron Eslovenia como lugar de residencia tras el colapso de Yugoslavia. La inmensa mayoría de los eslovenos que se declaran religiosos -ahora menos que antes del régimen socialista de Tito- profesan el catolicismo. La evangelización de los eslavos alpinos fue llevada a cabo por misioneros irlandeses en el siglo VIII, que les enseñaron a rezar en su lengua materna, como prueban los manuscritos de Freising (año 1000), que recogen sermones y confesiones. Los últimos cambios políticos y la inmigración han producido un brote de ortodoxos y musulmanes.

     La situación lingüística de Eslovenia puede resultar interesante para muchos valencianos, catalanes y mallorquines, ya que está en juego la supervivencia de los vernáculos locales -bastante desarrollados a lo largo del tiempo- frente a la normativa culta, conservadora y unificadora. El esloveno forma parte del tronco eslavo meridional, que incluye el búlgaro, el macedónico y el serbocroata, aunque con ciertos puntos de contacto con el eslavo occidental checo y eslovaco. Pero así como los dialectos eslovenos orientales se aproximan al continuo serbocroata, el esloveno literario se aparta de claramente de él. El esloveno se halla partido en 47 dialectos o subdialectos, además del estándar, que se deriva de dos variantes Carniolianas, la alta y la baja (nombre que deriva de la región alpina de Eslovenia, donde nació el escritor y patriota Ivan Cankar). La lengua ha sido invadida por numerosos préstamos del alemán, el italiano, el friulano y el húngaro. Este hecho confirma, una vez más la tendencia universal de las lenguas a la variación y el consiguiente nacimiento de fuerzas de contrapeso para reducirla o eliminarla y facilitar, de paso, la comunicación mediante un dialecto franco, universal y de prestigio. No debemos olvidar, sin embargo, que los préstamos lingüísticos son promovidos por los propios hablantes, a quienes no se puede castigar por llenar de esa manera sus carencias expresivas individuales, bien por desconocimiento de los recursos de su propia lengua o por una actitud receptiva hacia las novedades procedentes de otras lenguas. No obstante, merced a la concentración política de Yugoslavia en tiempos de Tito y la oficialización del serbocroata, la mayoría de eslovenos son bilingües, situación parecida a la de Valencia, Mallorca y Cataluña respecto del catalán y el español.

     Hay otras cuatro lenguas con escasa representación en Eslovenia: el bávaro, de la familia germánica, el friulano, del tronco itálico-romance, el alemán (20.000 hablantes residuales) y el italiano (3.000). Por su parte, los sordos eslovenos emplean el lenguaje de señales yugoslavo en su versión local.

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Cifras de The Ethnologue, ed. B. Grimes (1996, 2000); CIA World Factbook (1998, 2003); Encyclopedia Britannica (1995). Datos económicos procedentes de la Comisión correspondiente de la Unión Europea, ficha temática N° 9 (1999).  


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