ETNIAS Y LENGUAS DE EUROPA

Emilio García Gómez

http://www.etnografo.com

 

Gibraltar

 

     Con 27,776 habitantes (29.165 en 1998)  y un sorprendente 20% de analfabetismo*, Gibraltar tiene una población residual de portugueses, malteses, genoveses, marroquíes, indo-paquistaníes y, desde luego, ingleses y españoles. Estos reciben el apodo de llanitos. Casi todos hablan la variante andaluza del español -que permanece en estado diglósico, es decir, sin reconocimiento formal y aprendido y usado exclusivamente como código verbal- y, por supuesto, el inglés, que es la lengua oficial. Es frecuente oír una jerga híbrida anglo-hispánica similar al spanglish neoyorquino o puertorriqueño: “¿Le apetece una pint? (vaso de cerveza) - A estas horas ni hablar no way”, con numerosos recursos léxicos prestados o naturalizados, como “tipa” por tetera (en inglés teapot). Los jóvenes que desean continuar sus estudios al terminar la enseñanza secundaria, que se imparte en inglés, no tienen más remedio que trasladarse a una universidad inglesa. La principal mano de obra procede de La Línea de la Concepción y de San Roque, al otro lado de la frontera.

     En 1704, tras la ocupación militar de la roca por los ingleses, la población original, menos un centenar de personas, prefirió marcharse al campamento de San Roque. El aislamiento y la tensión provocada por los intentos de los españoles para recuperar el Peñón obligó a la guarnición y a los nuevos colonos a seguir unas estrictas normas disciplinarias que hoy, lógicamente, nos parecerían ridículas:

     “Los burros que anden sueltos por la ciudad pasarán a ser propiedad de quien los encuentre, y los que vaguen por las murallas serán muertos a tiros por los centinelas.”

     “Se prohíbe a la tropa jugar al frontón del 1 de junio al 30 de septiembre.”

     “Los oficiales de guardia no podrán llevar paraguas.”

     “Los pescadores no podrán vender sus capturas hasta que el criado del gobernador haya comprado todo lo que necesite.”

     “Todos los albañiles quedarán al servicio del rey. Si se descubriera que trabajan en privado, Lord Tyrawley mandará derribar todas sus obras.”

     “Dada la escasez de harina, los soldados evitarán empolvarse el pelo hasta nueva orden.”

     Mark Twain realizó una breve visita a la colonia en 1867 en su gira por Europa. El relato que escribió durante su estancia está lleno de frívolas y jocosas digresiones, dedicando más espacio al episodio de la compra de unos guantes blancos y a los uniformes de los oficiales ingleses que al variopinto contenido étnico de la colonia: “mozas sanroqueñas de ojos templados, enveladas bellezas morunas (supongo que serían bellezas) de Tarifa, mercaderes de Fez con faja, pantalón y turbante, andrajosos vagabundos de Tetuán y Tánger... y judíos de todas partes con su gabardina, gorro y zapatillas.” (The Innocents Abroad, 1869).

     El talante gibraltareño es una combinación de pragmatismo británico y espontaneidad mediterránea. Los cuatro credos religiosos del Peñón -cristianismo, judaísmo, islamismo e hinduismo- conviven en perfecta armonía. Algunos judíos, como el ex-primer ministro, ya fallecido, Sir Joshua Hassan, descienden de antiguos sefarditas españoles, expulsados a África en 1492 y retornados después. La actividad económica del lugar es la pesca, el comercio, el blanqueo de dinero, el contrabando de tabaco y alcohol y el tráfico de drogas más profesionalizado del mundo. Los turistas extranjeros son recibidos con exquisita cordialidad. Con frecuencia se ven excursiones de escolares españoles recorriendo las empinadas cuestas de la roca, fascinados por los macacos, que están semi-militarizados con el fin de asegurar su supervivencia, y cruzando intencionadamente una y otra vez los pasos de cebra, obligando a los pacientes conductores a detenerse con la misma parsimonia de la que hacen gala los automovilistas en Inglaterra.

____________

*US Census Bureau-IDB 1998.  


       Georgia Gran Bretaña