ETNIAS Y LENGUAS DE EUROPA

Emilio García Gómez

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Moldavia

 

     “En Valaquia y Moldavia, dos de las regiones más orientales de Europa, viven siete millones de personas que se autodenominan roumouni y que hablan un dialecto de la lengua latina.” Así se expresaba hace siglo y medio el fantasioso escritor, viajero y divulgador bíblico inglés George Borrow en su libro Zincali. Descripción de los gitanos en España (1843), recreándose en los interminables episodios de la vida familiar y social de esta etnia transnacional. Claro que las cifras actuales son muy inferiores a las de entonces: hoy apenas quedan 12.000 gitanos en la moderna Moldavia. La explicación viene dada por la inexactitud de las cifras que manejaba Borrow, teniendo en cuenta que en su época no había censos fiables, y menos sobre una comunidad tan mutante como ésta. Y luego porque las guerras europeas en los dos últimos siglos han provocado desplazamientos masivos de población y numerosos actos de exterminio. Pero la razón principal estriba en que en el pasado Moldavia era un territorio distinto al que configura la actual nación, cuyo nombre data de 1940 y, por consiguiente, las cifras demográficas de entonces y ahora no pueden coincidir. Hoy Moldavia, posiblemente el país más mísero de Europa, ocupa 33.700 Km2, aproximadamente dos tercios de la región histórica de Besarabia, mientras que la antigua Moldavia comprendía Besarabia y la zona meridional que va del Mar Negro hasta Bukovina -antigua provincia rumana-, y desde el río Siret, al oeste, hasta el Dniester, al este.

     Moldavia (Republica Moldova ) es un país interior que tiene como vecinos a Rumania y Ucrania, una población de 4,439,502 personas y varios grupos étnicos: el 65% son moldavo-rumanos, el 14% ucranianos, 13% rusos, 3,5% gagauz (turcos), 2% búlgaros, 1,5% judíos y un 1% de diverso origen -20.000 bielorrusos, 7.000 alemanes, 1.850 turco-crimeanos y unos cuantos tártaros-. Los porcentajes asignados a las confesiones religiosas son del 90% para los cristianos ortodoxos, 1% judíos y unos pocos bautistas.

     Su perímetro político y su composición étnica, asociada a los nuevos trazados fronterizos, hace que se mantengan fricciones étnicas internas y territoriales con las naciones vecinas. Rumania reclama parte de Moldavia y Ucrania -incluyendo Besarabia y Bukovina septentrional- como históricamente suyas, teniendo en cuenta que la zona mencionada fue anexionada por la Unión Soviética tras el pacto de Molotov-Ribbentrop en 1940. De hecho los colores de las banderas rumana y moldava son iguales, aunque esta última incorpora un águila romana y otros emblemas. Por su parte, las minorías rusa y ucraniana de la región de Nistru y la gagauz turca del sur exigen insistentemente sus derechos autonómicos.

     Por lo que hace a las variedades lingüísticas de Moldavia, el idioma oficial, hablado por 2,664.000 personas, es el moldavo, cuya relación con el rumano es de absoluta paridad. La diferencia estriba en la selección ortográfica; mientras en Rumania se escribe con el alfabeto neolatino, en Moldavia se emplea el cirílico, lo que revela la incongruencia de los argumentos políticos a la hora de normativizar una lengua. Hay 360.000 hablantes de búlgaro, la mayoría de los cuales lo usan como lengua materna. Unos 175.000 se expresan en gagauz, variante de la familia túrquica con manifestaciones literarias y un alfabeto cirílico. La lengua está invadida, según fuera la elección religiosa de sus hablantes, de vocablos procedentes del culto religioso ruso ortodoxo y del turco islámico. Es la primera lengua del 90% de sus hablantes.

     El caso del jati, o jakati, es llamativo porque sus 156.000 hablantes tienen la consideración de gitanos, aunque la lengua es de origen afroasiático y semítico, como el árabe, y algunos practican el Islam. Escasamente 12.000 gitanos moldavos se expresan en romaní balcánico.

     Moldavia es un país pobre, con una renta per capita inferior a 2.500 dólares y un sector económico más propio de siglos precedentes (el 42% todavía se dedica a la agricultura, ayudada tal vez por una orografía sin apenas relieves). Su moderna independencia tuvo lugar en 1991 tras la disolución de la Unión Soviética. Pero el nacimiento de Moldavia, o Moldova, -denominada así por el río Moldovo, que la atraviesa- se remonta al siglo XIV con la llegada de un grupo de valacos -valacos- procedentes de la región húngara de Carpatia y la posterior autonomía política bajo el príncipe Bogdan. A principios del siglo XVI, uno de sus sucesores dinásticos, Bogdan III El Tuerto, se vio obligado a ceder parte de su soberanía al imperio otomano, que controló el país durante tres siglos y lo mantuvo en un estado de decadencia, miseria, corrupción y opresión. Los siglos XVIII y XIX dieron paso a diversas cesiones territoriales a Hungría y Rusia y en 1859 se procedió a la reunificación de Moldavia y Valaquia bajo el nombre de Reino de Rumania. En 1878 Rusia ocupó militarmente Besarabia hasta que en 1920 la Conferencia de París la devolvió al estado rumano. En 1924 los soviets denunciaron el acuerdo y forzó la instauración, bajo el control de la URSS, de una república socialista autónoma con una población rumana inferior a un tercio del total. La región trans-Dniester quedó incluida en la nueva república, mientras que un buen trozo de la antigua Moldavia fue asignado a Ucrania.

     No hay duda de que la cirugía practicada en Moldavia por las distintas potencias y regímenes políticos ha creado un híbrido digno de la imaginación de Mary Shelley. La disolución de la Unión Soviética y la declaración de independencia de Moldavia en 1991 han venido precedidas de una serie de disputas étnicas y políticas. En 1989 el rumano fue declarado lengua nacional, aunque poco después la decisión fue revocada ante el rechazo de los representantes políticos en la región del Dniester, que se negaron a implantarla para evitar el enfrentamiento con las minorías eslavas. En 1990 se organizó un plebiscito del que surgió la República Socialista Soviética Gagauz (turco-hablante) y la República Socialista Soviética Autónoma Trans-Dniester. En 1991 el gobierno central declaró la independencia de Moldavia de la URSS y simultáneamente hizo lo mismo la asociación Trans-Dniester respecto de Moldavia. La intervención del ejército cosaco y ruso en apoyo de los rebeldes obligó al gobierno moldavo a negociar el rango de la región alzada en armas. El último referéndum de 1994 dio como resultado el mantenimiento de las actuales fronteras de Moldavia, incluyendo la región del Dniester.  


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