ETNIAS Y LENGUAS DE EUROPA

Emilio García Gómez

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Noruega

 

     Los habitantes de Noruega se han regido durante siglos por la máxima “Separados por la tierra, unidos por el mar”, reflejo de un paisaje abrupto salpicado de montañas, torrentes, fiordos e islas. Viendo aquello dudamos del sentido común del Gran Arquitecto, cuya mano debió temblar en el momento de trazar el perfil de la orografía noruega, permitiendo tan enormes desequilibrios -demasiada agua, demasiada roca, demasiados glaciares, demasiados acantilados-. Y, sin embargo, ése fue el lugar que eligieron los pobladores de la Edad de Piedra para dejar de caminar hacia el noroeste y fijar en él su residencia. Por otra parte, la pobreza del terreno y la movilidad que ofrece el mar han empujado a los noruegos desde hace más de un milenio a la exploración y la emigración, forjando un carácter nacional ferozmente individualista e imperturbable ante la adversidad climática, capaces de explotar la vida marina con la misma intensidad con que sus antepasados vikingos arrasaron los pueblos de Europa. A principios del siglo XX las factorías noruegas -muchas instaladas en los propios barcos- llegaron a procesar 150 millones de kilos de aceite de ballena por año. Las capturas de arenque, bacalao y halibut han debido esquilmar una buena parte de la reserva marina del planeta.

     Noruega quedó unida políticamente a Suecia y Dinamarca en 1397; en 1814 logró separarse de Dinamarca, manteniendo los lazos con Suecia hasta 1905, año en que alcanzó su independencia de ésta última. Noruega prefirió entonces tener su propia dinastía monárquica y ofreció el trono a Carlos, un príncipe danés, que pasó a llamarse Haakon VII.

     Uno de los más extendidos clichés sobre el país es que allí todo el mundo habla al menos cuatro lenguas, tres de las cuales son noruegas. A mediados del siglo XIX, el lingüista Ivar Aasen, en un arrebato nacionalista, construyó una, el landsmal o neo-nórdico -nynorsk-, a caballo entre el noruego literario (conocido como ricksmal o bokmal y que está muy emparentado con el danés) y el antiguo nórdico, es decir, la lengua de los vikingos. Aasen siguió una filosofía parecida a la que generó el esperanto: la pluralidad lingüística actúa como fuerza regresiva y lo que realmente une a los pueblos no es tanto un ideal como una lengua común. Su proyecto contó con el apoyo del partido liberal, jugando con ventaja al manejar un híbrido reconocible por los propios noruegos, puesto que nacía de la mezcla de lenguas nativas. No obstante, una de las figuras literarias más respetadas en el país, Björnstjerne Björnson, premio Nóbel de literatura en 1903, luchó lo indecible para que sus paisanos dejaran a un lado un patriotismo mal entendido y dedicaran sus esfuerzos a aprender bien y cultivar el noruego clásico. Durante muchos años se ha mantenido vivo el debate sobre cuál ha de ser la lengua oficial del país, e incluso, para evitar las tracciones contrarias de los partidarios del nynorsk y del bokmal, se llegó a proponer su fusión en una tercera variante híbrida, el smanorsk. La realidad es que los maestros enseñan a sus alumnos el nynorsk y el bokmal, cuyo uso distribuyen sabiamente según se hallen en la escuela, en la calle o en casa. De todos modos, el bokmal se ha convertido prácticamente en la lengua nacional, hablada por el 95.5% de la población, sobre todo la urbana, frente a un 18% que también se expresa en nynorsk, lengua vinculada a la población rural menos culta.

     En proporción a la población de Noruega (4,546,123 habitantes en julio de 2003), el porcentaje de emigrantes no nórdicos -muchos de ellos refugiados- es relativamente bajo: un 3,1% -7.000 Africanos, 3.000 chinos, 3.000 kurdos, 3.000 rusos, 6.500 españoles, 14.000 urdu, 99.000 vietnamitas y unos pocos tibetanos-. Entre suecos, daneses y finlandeses no superan los 45.000.

     Los lapones son una etnia transnacional repartida por Finlandia, Suecia y Noruega. Su lengua, el saami, tiene diversas variantes según el país donde viven. El lule, o lapón sueco, lo hablan 17.000 personas; otras 10.000 se expresan en saami del norte, 2.500 en saami meridional y unos pocos residentes en los fiordos de Salten y Ranen se entienden en saami pite.

     Se piensa que unos 500 gitanos noruegos de una población de 3.500 aún saben hablar el romaní. También sobrevive una lengua conocida como noruego errante, basada en el noruego y el romaní septentrional y similar al lenguaje trashumante que se oye en Suecia y Dinamarca, y que trajeron los primeros emigrantes de la India abandonados a mediados del siglo XVI en las costas de Noruega por los barcos británicos.

     Los sordos pueden recurrir al lenguaje de signos noruego, cuyo grado de inteligibilidad con el correspondiente sueco y danés es elevado, aunque de ninguna manera con el de los finlandeses. También existe un lenguaje pidgin de signos comprensible para todos los sordos de los países nórdicos. 


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