ETNIAS Y LENGUAS DE EUROPA

Emilio García Gómez

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República Checa

 

     El 1 de enero de 1993 la República Checa y Eslovaquia se separaron tras 75 años de matrimonio forzado por la guerra del 14, que significó el colapso del Imperio Austro-Húngaro y la fusión de estos dos territorios con Rutenia -la actual Ucrania-. Los eslovacos habían formado parte de Hungría desde el siglo X, mientras que Praga, la capital de Bohemia, fue sede del Primer Sacro Imperio Romano bajo Carlos IV de 1355 a 1378. En 1648 los checos fueron absorbidos por los Habsburgo, que diezmaron a la población, castigaron la cultura protestante y aniquilaron a la nobleza checa. Por su parte, como consecuencia de la expansión del Imperio Otomano, los eslovacos quedaron repartidos entre dos Hungrías. Al terminar la Segunda Guerra Mundial checos y eslovacos se vieron obligados a acatar el yugo soviético. Las manifestaciones de 1989 -la conocida “Revolución de Terciopelo” - abrieron la puerta a la segregación, que finalmente fue aceptada por sus respectivas poblaciones de forma pacífica.

     Freud nació en Freiberg (Moravia); Mendel fue rector de un monasterio en esta misma región de la República Checa; Kafka y Rilke nacieron en Praga; los músicos Dvorák y Smetana eran checos, como lo son la cerveza Pilsen, los zapatos Bata y, desde luego, el cristal más hermoso del mundo, el de Bohemia. Los checos de esta última región se identifican con el más grande de los bohemios, Jaroslav Hasek, autor de El buen soldado Schweik, una especie de Don Quijote capaz de poner en ridículo y vencer con su postura impertérrita a toda una estructura estatal burocrática y totalitaria.

     La República Checa tiene 10,249,216 habitantes y en ella se hablan siete lenguas, aunque se tiene constancia de una octava, el knaanic o judeo-eslavo, que se extinguió en la Edad Media. La lengua nacional es el checo o bohemio, perteneciente a la familia indoeuropea y hablada por 10 millones y medio de personas en cualquiera de sus versiones, la estándar o los dialectos bohemio central, nororiental y sudoccidental, el checo-moravio, el hanak y el lach. El lenguaje de signos checo nació con el sistema escolar en 1786, siendo parecido al lenguaje de signos francés.

     El bávaro, de la rama germánica, se emplea en el norte, el centro y el sur de Bohemia. El alto alemán y uno de sus dialectos locales, el erzgebirgisch, se oyen en boca de 200.000 checos. Otras 50.000 personas hablan el polaco.

     El romaní cárpato recibe la atención de 220.000 hablantes entre la República Checa y Eslovaquia, aunque los líderes de esta etnia gitana elevan el número total a 700.000. Esta lengua tiene diversas variantes dialectales: el romaní de Moravia, el romaní eslovaco oriental y el romaní eslovaco occidental. Por último, el romaní sinte, o tsigani, lo habla un número indefinido de gitanos checos.


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