ETNIAS Y LENGUAS DE EUROPA

Emilio García Gómez

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Rumania

 

     Rumania tiene una extensión de 230.340 Km2. Su población (22,271,839 en julio de 2003) está compuesta por rumanos (89.1%), húngaros (8,9%), gitanos (1.6%), alemanes (0.4%), búlgaros, ucranianos, croatas, serbios, rusos y turcos. El 70% profesan la religión cristiana ortodoxa (iglesia rumana); el resto son católicos (6%), protestantes (6%), ateos o agnósticos. El país se halla entre Hungría, Bulgaria, Moldavia, Serbia-Montenegro, Ucrania y el Mar Negro. Rumania se ha quedado rezagada respecto de otros países del centro y el este de Europa de cara a su entrada en la UE; en febrero de 1997 su renta per capita era de sólo $5.300 ($7,400 en 2002) y más de 3.000 pueblos carecían de teléfono. Las cifras son comparables a las de su vecina Moldavia. Ahora está tratando de acelerar el motor para modernizar su economía y su administración.

     Rumania nació en 1859 tras la unión de Valaquia y Moldavia. En 1918 se incorporó Transilvania, manteniéndose así hasta 1924, fecha en que la Unión Soviética hizo de Moldavia una república autónoma socialista en el seno de Ucrania. En 1940 Rumania cedió definitivamente el territorio histórico de Moldavia al este del río Prut. De la fusión de las dos regiones de Moldavia y la parte ucraniana salió un nuevo estado, la actual Moldavia, que se independizó de la URSS en 1991. De 1948 a 1989 Rumania mantuvo un régimen comunista aliado de la Unión Soviética, hasta que la rebelión popular acabó con el sistema adoptando una nueva constitución de carácter democrático y multipartidista.

     El desmantelamiento del imperio otomano despertó una serie de intereses en los países balcánicos en proceso de restauración. En 1877 Rumania se alió con Rusia para echar a los turcos de Bulgaria. En la I Guerra Mundial hizo lo mismo con Alemania con el fin de sacar provecho en el reparto de territorios ocupados por los valacos. Este pueblo, de origen latino y afín a los rumanos, desciende al parecer de los soldados de la Roma imperial establecidos en la antigua Dacia como escudo contra los bárbaros y mezclados con los nativos. Siglos después, una parte de los nómadas gitanos llegados a Europa procedentes de la India cruzaron el Danubio por Bulgaria, estableciéndose en lo que hoy es Valaquia, patria de Vlad el Empalador, feroz ejecutor de turcos y de vagabundos y padre de Vlad Drácula, el conde universalizado por el escritor inglés Bram Stoker.

     Los eslavos conocían a la gente de esta región como wallachs, término genérico que en principio se refería a los itálicos en general y de donde posiblemente procede la derivación valaco. A su vez los valacos solían llamarse a sí mismos rumuni, conservando su lengua, derivada parcialmente, como el rumano, del latín, así como del eslavo y del sustrato indo-ario traído por la etnia errante. La variante bayash del rumano es hablada por el pueblo del mismo nombre de raza gitana que perdió su lengua hace mucho tiempo. Durante cinco siglos los valacos, convertidos en una minoría étnica, fueron tratados como esclavos. Como es de imaginar, su dispersión por los Balcanes y por Europa occidental es el resultado de su tenaz e incomprensible espíritu migratorio y de las persecuciones llevadas a cabo por los distintos gobiernos. Por su parte, los judíos que salieron de Rusia se refugiaron en Moldavia, donde malvivieron en condiciones marginales, sin derecho a poseer o comprar tierras.

     Transilvania posee una población mixta compuesta por rumanos, húngaros y alemanes. La presencia de húngaros responde a razones de vecindad, mientras que la de los alemanes obedece a la política de los reyes húngaros de establecer colonias sajonas para proteger de paso sus fronteras.

     En Rumania se hablan 14 lenguas vinculadas a sus respectivos grupos étnicos. 10.500 personas conocen el búlgaro; 25.000 el tártaro crimeano, de la familia túrquica, como lo es el gagauz, con unos pocos hablantes en Rumania. El caso de los germano-hablantes, conocidos en Rumania como “los sajones”, es excepcional, ya que siendo una población generada durante la colonización de Transilvania y habiendo alcanzado la cifra de 500.000 personas, a partir de 1998 ha habido un éxodo hacia Alemania, quedando reducidas a 150.000. Hay una comunidad de karakachanes -pastores nómadas- que se entienden en griego. Unas 80.000 personas hablan el serbocroata y 150.000 el turco, sobre todo en la región sureste del país.

     El grupo étnico no rumano más numeroso es el de húngaros -de 2,500.000 a 3,000.000-, muy conscientes de su identidad y fieles a la lengua magiar. En cambio, el número de polacos apenas supera los 10.000. El romaní, lengua empleada por los gitanos rumanos, tiene tres variantes: balcánica, carpática y valaca (valaco). El grupo lingüístico más denso de los tres es el último, con unos 250.000 hablantes. Conviene tener en cuenta que, siendo los gitanos una etnia poco estable geográficamente, las distintas versiones del mismo dialecto o variante romaní que usan para su comunicación se ven afectadas por el contacto con las lenguas de los países o regiones donde viven, siendo difícil determinar las cifras exactas de hablantes.

     El rumano, lengua oficial del país, es hablado por el 90% de la población, unas 20,500.000 personas. Hay que subrayar la enorme expansión del rumano por el mundo, arrastrado por miles de emigrantes y por la configuración de las nuevas fronteras de Moldavia y Ucrania. De esta manera nos encontramos con 2,664.000 hablantes de rumano en Moldavia, de 250.000 a 750.000 en Ucrania, 200.000 a 300.000 en Yugoslavia, 100.000 en Hungría, 250.000 en Israel, 178.000 en Rusia, 56.500 en Estados Unidos, 33.000 en Kazajstán, 11.300 en Canadá y unos pocos miles más en Kirzijstán, Tayikistán, Uzbekistán, Azerbayán y Finlandia. El rumano es una lengua románica con un elevado nivel de aproximación léxica (75%) al italiano, el francés, el catalán, el sardo, el español, el portugués y el rético o reto-romance, este último hablado en Suiza.  


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