Resumen
El presente artículo es resultado de un estudio
socio-antropológico sobre la religión conocida como santería,
realizado en Catemaco, Veracruz. Dicha religión ha sido producto de un
sincretismo religioso entre cultos africanos y católicos en tiempos de
la Colonia en Cuba. Fusión no sólo de deidades, sino también de
productos transnacionales mismos que se han re-utilizado para reforzar
prácticas como la brujería, la curandería, el espiritismo, entre otras
que se practican en la localidad explorada. Tiene como objetivo
analizar las maneras en las cuales las personas construyen realidades,
las formas de vida, los espacios de interacción, los símbolos
significantes y las tradiciones locales. Por lo tanto, se encuentra
traslapada en las prácticas locales, donde las personas construyen
imaginarios religiosos, escenarios que comparten con otras realidades
construyendo una santería mexicana.

Almacén de
hierbas-palos y demás estimulantes y elementos para rituales y
curaciones utilizado por una pareja de santeros en Catemaco, Veracruz.
Introducción
El presente artículo es resultado de un estudio
donde exploré la construcción social de la santería en Catemaco,
Veracruz. Lugar más conocido por los brujos locales que por los
santeros, pero donde dicha religión ha ganado terreno y por si fuera
poco, se ha traslapado en las prácticas locales, tales como la brujería,
la curandería, el espiritismo, entre otras, dando resultado a un nuevo
sincretismo religioso.
La santería es una religión de procedencia
africana, y que floreció en Cuba en tiempos de la Colonia, a su vez,
dicha religión se fue construyendo sobre la base de un sincretismo
religioso, producto de la mezcla cultural entre los españoles y los
esclavos africanos, conformando lo que en la actualidad se conoce como
santería, regla lucumí o regla de Osha.
En Catemaco, la religión antes mencionada ha
atravesado un proceso social que ha surgido desde el momento en que
algunas personas se acercaron a un santero y no a un brujo como es la
tradición local. Esto nos hace pensar cómo ciertas religiones se han
establecido y de alguna manera se han desarrollado en regiones del país,
como es el caso de Catemaco. Así, se comparten ideologías y elementos
religiosos transnacionales y, a la vez, se reconstruyen ciertas
costumbres que algunas personas tenían arraigadas, como es el caso de
las conocidas “limpias” o “curaciones” acudiendo con brujos
tradicionales o “curanderos”, los mismos que se han valido de distintos
panteones religiosos tales como el prehispánico, el católico,
“entidades demoníacas” y, entre estos el panteón religioso Yoruba,
donde se origina la santería.
Por lo tanto, la historia que caracteriza a dicho
pueblo se ha construido a partir de experiencias religiosas conformando
así un largo proceso de adaptación que se ve reflejado en las
tradiciones locales.
Por otro lado, dichas creencias como la
brujería, la curandería, la santería entre otras han
estructurado ciertos actos sociales como los rituales, otorgándoles
significados especiales. Algunos de los rituales más conocidos en
Catemaco son: de iniciación, de maldición, de salación, de sanación,
amarres, limpias, entre otros, mientras que por la santería se han
incorporado los conocidos: ebbó, omiero, iniciaciones,
imposiciones de collares, guerreros, etc. En estos es imprescindible
utilizar, ciertos elementos como plantas, animales, piedras, entre
otros, pues sin estos el ritual es obsoleto.
Dichos procesos sociales han surgido a través de
interacciones entre creyentes, brujos, curanderos, espiritistas y
santeros; como resultado de esto, hombres y mujeres creen en seres
sobrenaturales, pero no específicos sino mas bien en realidades
sobrenaturales, basadas en las experiencias cotidianas, por tanto es
común asistir a misa y creer en la brujería, pero también recurrir a
santeros para corregir alguna situación.
Durante mi estancia de trabajo de campo en
Catemaco, pude observar cómo las creencias en la brujería, en el
catolicismo y en la santería se mezclan formando “creencias
sobrenaturales” a partir de la adoración de distintas entidades tales
como: Belcebú, la Virgen del Carmen de Catemaco, Shangó,
entre otros, pues aunque son creyentes en la religión católica, también
creen en la brujería como parte de la cultura del entorno y, en la
santería como una posibilidad novedosa. Además han llegado a practicar
distintos rituales, por un lado apropiándolos específicamente algunos
grupos de comerciantes y, por el otro, los brujos, mezclando ciertos
rituales y elementos así como entidades religiosas para el refuerzo de
sus prácticas y de protección entre ellos.
Al principio de esta investigación me preguntaba:
¿Por qué se le conoce a Catemaco como tierra de brujos?, ¿Cómo se
relaciona la santería con la brujería?, ¿Qué tipo de yerbas se utilizan
en los rituales?, pero quizás la pregunta más importante fue: ¿Habrá
santería en Catemaco? muchas de estas preguntas se fueron aclarando
durante el proceso de la investigación, pues en éste definí que me
interesaba explorar las maneras en las cuales se construía la santería
en Catemaco.
Para darle
sentido teórico a éste artículo, recurriré a
sociólogos clásicos como Émile Durkheim, quien abordó los hechos
sociales materiales e inmateriales, entre estos últimos los referentes a
lo religioso. Aquí los abordo desde la interpretación de Fernando
Plascencia Martínez.
El objetivo es explicar la naturaleza religiosa del hombre en una
manifestación de lo más simple y elemental, en las sociedades primitivas
y modernas en cuanto a lo sagrado y lo profano. Según Plascencia
Martínez:
Durkheim
sostiene que la religión es el primer sistema de representaciones que el
hombre hizo del mundo y de sí mismo, a lo que agrega que la ciencia y la
filosofía tienen su origen en ésta. Las categorías del pensamiento, la
abstracción de las propiedades universales de las cosas y los esquemas
fundamentales del intelecto, son producto de la conceptualización
religiosa, la cual- a su vez- es resultado de la organización social que
sirve- como causa eficiente- de modelo del pensamiento. (Plascencia
Martínez, 2004:19,20)
Además, Plascencia Martínez dice que Durkheim define lo religioso por lo
sobrenatural, noción que para él es muy tardía como para tener que ver
con el origen de la religión. Lo sobrenatural se constituye por
contraste con lo normal, y la normalización del universo es una
conquista muy reciente de las ciencias positivas. Lo que hacen “los
primitivos” no es sobrenatural a sus ojos sino natural. El caso de los
Yoruba, cuando fueron traídos a Cuba, seguían llevando a cabo sus
rituales, ejerciendo su religión y sus prácticas.
Por lo demás, la idea de “misterio” como parte importante que merodea a
la santería, es un desarrollo secundario de religiones “avanzadas” y es
contingente respecto a la constante que presentan todas las religiones.
Durkheim plantea que la idea de divinidad nace a raíz de la necesidad de
expresar lo que define como “efervescencia colectiva” por un alto nivel
de exaltación, por la necesidad de las cosas sagradas de lo
sobrenatural, por ende la conciencia colectiva es la fuente de la
religión y la sociedad, en busca de afrontar sus problemas, apuesta ante
una nueva fe que resuelva sus necesidades cotidianas, ya sean estas
económicas, familiares, de salud, sentimentales o simplemente de fe: “es
en medio de estos ambientes sociales efervescentes y de su misma
efervescencia de donde parece brotar la idea religiosa” (Ritzer, 1999:
246).
Según Plascencia Martínez, los fenómenos religiosos tienen dos
categorías: creencias y prácticas, que es la parte esencial del ritual y
que nunca se definiría el rito sin la definición de la creencia y toda
creencia religiosa clasifica las cosas en sagradas y profanas. Así, las
cosas sagradas sólo son representaciones de las creencias religiosas, y
los ritos pasan a ser conductas profanas, es así que se construye una
idea de lo religioso.
Durkheim señala que lo sagrado no propiamente es parte de lo religioso,
también de la magia, es por esto que la religión católica por ejemplo,
“odia” a la magia y la clasifica en conductas profanas. Plascencia
Martínez señala que “La religión une a sus miembros en una común
representación de lo sagrado y lo profano y de sus relaciones con ambos
campos” (2004:21), asimismo, señala que la religión trabaja con la unión
de los individuos bajo el concepto de “comunidad”, también llamada
iglesia, y parte de lo que Durkheim denomina “naturaleza dinamogénica”,
es decir, no solo de dominar a los individuos sino de elevarles
por encima de sus aptitudes y capacidades” (Ritzer, 1999: 243, 244).
Historia de las diásporas africanas en América
La santería, regla lucumí o regla
de Osha
es una religión que tiene sus orígenes en la tribu africana
Yoruba: un pueblo proveniente de Dahomey, lo que hoy
conocemos como Benin, así como también de Nigeria a lo largo del río
Níger. Los Yoruba creen en un dios llamado Olorun u
Oludumare, para ellos la fuente del ashé (la energía
espiritual de la que se compone el universo, todo lo vivo y todas las
cosas materiales). La estructura de esta religión se encuentra en un
panteón religioso de divinidades como Shangó, Obatalá, Oggún, Yemayá,
Oshún, Babalu aye, entre otros.
Entre 1820 y 1840, los principales tratantes de
esclavos (portugueses, holandeses y franceses) vendían a estos a los
españoles; quienes los trajeron a América, en especial a Cuba, Brasil,
Trinidad, Haití y Puerto Rico, para explotarlos en el principal negocio
de la colonia: el cultivo de la caña de azúcar.
Dentro de estos grupos se encontraban diferentes
etnias los Yoruba quienes fueron los más capturados,
razón por la cual su panteón religioso predominó en Cuba, pero también
llegaron algunos del Congo, Angola, Guinea y otras partes de África. Es
por eso que existen otras religiones en el Caribe como el vudú o
vaudou en lengua francesa, que exclusivamente se practica en
Haití. El palo mayombe o palo monte del Congo que también se
practica en Cuba; la regla kimbisha, la biyumba, entre
otras. En Brasil el equivalente a la santería es el macumba
o candomblé de Nigeria.
El panteón religioso de la santería en Cuba
comparte algunos dioses con el candomblé brasileño y puede que
pase lo mismo en Trinidad y Puerto Rico. Estos países dan otros
significados a sus dioses aunque algunos coinciden ¿acaso la santería
en Catemaco tiene otros significados? Esta fue otra de las preguntas que
me hice al inicio de esta investigación.
La diferencia de la santería en Cuba con la
santería o candomblé que se puede ver en Brasil es
respecto a su panteón de divinidades, ya que estos se utilizan para
diferentes situaciones donde predomina la magia; la santería es
una religión que adopta el culto a la naturaleza y a los espíritus. En
Cuba este panteón religioso persistió igual que entre los Yoruba
por la mayoría de población de Dahomey, mientras que en otros países del
caribe varía la población de descendencia Yoruba.
La santería en México, específicamente en
Catemaco, Veracruz, ha tenido un auge importante a partir de 1959, con
los inmigrantes cubanos y los actores sociales que ya compartían
escenarios en el país, en especial en Veracruz, donde se organizaba el
denominado Carnaval de Veracruz: Veracruz también es Caribe. Esta
asimetría entre ambas culturas (caribeña y veracruzana) es muy especial
y por ello:
Algunos
elementos que forman parte del universo religioso de la santería,
permiten observar de manera clara cómo se entrecruza con otra amplia
gama de prácticas, objetos y servicios pertenecientes a otras
“tradiciones”, que la insertan en procesos más amplios de
mercantilización de
símbolos, creencias, prácticas y objetos culturales, cuyo uso y
apropiación muchas veces “refuncionalizan” y modifican su sentido
original (Juárez, 2000).
Según
Peter Berger y Thomas Luckmann (1997) la manera en la cual se construye
socialmente la realidad, es mediante aquellas situaciones, experiencias
y procesos que los individuos han ido asentando, dándole forma a sus
expresiones imaginarias que determinan y a la vez construyen como parte
de su cotidianidad. Un ejemplo de ello lo podemos ver en Catemaco,
cuando algunas personas han determinado ciertas normas religiosas como
creer en seres sobrenaturales y el poder de los elementos que les
adjudican, todo ello producto de experiencias cotidianas en busca de lo
desconocido. Para Berger y Luckmann la realidad es “una cualidad propia
de los fenómenos que reconocemos como independientes de nuestra propia
volición” (1997: 13).
A la vez, el conocimiento es el proceso cognitivo de apropiación
de las cosas, en otras palabras, dicho concepto forma parte de la
construcción social de la realidad y alude al reconocimiento de ciertas
experiencias y situaciones que las personas dan por asentadas lo que
significan hechos reales. Para Berger y Luckmann el conocimiento es “la
certidumbre de que los fenómenos son reales y que poseen características
especificas” (1997: 13). Un ejemplo de dicho concepto se aprecia en
Catemaco, ya que parte de la cultura del pueblo se basa en la creencia
de seres sobrenaturales (Diablos y Santos), en la construcción de
rituales, en los elementos que se emplean, en las fechas locales como el
día del brujo, entre otras, las cuales han surgido a través de la
similitud de “ideas”.
Los autores plantean que la realidad se construye con base en
interacciones sociales y a la vez que ciertos miembros de un grupo
mantienen afinidad, compartan intereses, establecen ciertas leyes y
normas que los diferencian de otros grupos, lo que seria parte de su
relatividad social.
Por ello, la sociología del conocimiento se ha dedicado a explorar la
conducta de los grupos sociales, respecto a los procesos que han llevado
a establecer ciertas cosas como realidades. Para Berger y Luckmann:
Una sociología
del conocimiento deberá tratar no solo las variaciones empíricas del
conocimiento en las sociedades humanas, sino también los procesos por
los que cualquier cuerpo de “conocimiento” llega a quedar establecido
socialmente como realidad
(1997: 15).
La santería como refuerzo en el mercado
espiritual de Catemaco
La tradición del esoterismo en Catemaco ha creado
en algunas personas necesidades sobrenaturales, por lo que algunos
actores se han acercado a prácticas como la brujería, el espiritismo, la
santería, entre otras, ya que de alguna forma son “convencidos”
por la promesa de “solucionarles sus problemas”. Estas personas han
construido una santería típica en Catemaco por la mezcla de
creencias en la brujería y en la santería. Por lo tanto,
construyen ideas de ciertas deidades santeras y católicas, como por
ejemplo: creer en la Virgen del Carmen de Catemaco, pero también en
Shangó, no como equiparación sino como conjunto de dioses donde se
es posible acudir cundo se encuentran en problemas.
Uno de los factores que ha propiciado la
construcción de ciertas ideas en las personas ha sido el “sincretismo
menor”, construido con base en creencias y prácticas que han
determinado una santería notable por parte de los “multiesoteristas”
y de los santeros propiamente.
Prácticas como la santería y los
rituales están plagados de creencias que incluyen dioses Yoruba y
católicos, según lo afirman algunos intelectuales esto es conocido como
sincretismo religioso.
En el caso de Catemaco, las creencias en dioses prehispánicos y
católicos que originaron un sincretismo religioso en México, han tenido
un proceso de construcción colectiva, e individual, ya que las personas
construyen procesos particulares con base en ideologías religiosas, como
las creencias y prácticas mismas que han determinado la inclinación por
ciertas religiones, como la santería que aún siendo una religión
transnacional, algunas personas la han adoptado como parte de su
imaginario religioso. En Catemaco las personas no la consideran como una
religión, sino más bien como una práctica, una de las opciones que
existe en el “mercado espiritual”.
Según constaté en mi trabajo de campo, el proceso
de construcción de la santería en Catemaco empieza a partir del
año 2000, aunque puede tener antecedentes históricos que ya mencioné.
Debido a que los santeros se han establecido en el pueblo y han
construido en las personas una imagen de “caritativos”, mote que ha sido
factor importante para que la santería gane “clientes”, los
multiesoteristas por su parte han ido perdiendo credibilidad con ciertas
personas, ya que mantienen precios altos en relación con los trabajos
que ofrecen.
Otro de los factores que ha propiciado que las
personas se inclinen por la santería, es porque dicha religión en
Catemaco es novedosa, y un ejemplo de ello es la indumentaria
que utilizan los santeros, misma que enaltece, identifica y a la vez
puede ser vistosa para algunas personas, ya que ha tenido una clientela
muy especifica, y que han recomendando aquellas personas que han
experimentado ciertos sucesos como problemas familiares, de salud,
económicos, sentimentales u otros y que han sido “resueltos” por los
santeros.
Las personas experimentan procesos colectivos, y
estas experiencias han influido en algunos santeros para dicho proceso
social, tal como comenta la santera Doña Josefina, quien llegó por
motivos de salud a dicho lugar, para después establecerse y practicar la
santería no como modus vivendi, sino para ayudar a las
personas que se acercan a ella para resolver ciertos problemas que les
acontecen; así, lo narra Doña Josefina:
Hace
aproximadamente tres años que me convertí en santera, y pues hace tres
años me he dedicado a trabajar con la gente… yo tuve un accidente en el
cual me quedé invalida por tres años…y gracias a la santería fue que
encontré esta paz, esta tranquilidad, esta salud que estaba perdiendo.
La santera narra su experiencia, motivo de
acercamiento a la santería, que no fue solo como creyente sino
también como practicante, esto debido al conjunto de viajes de
iniciación, asentación,
entre otras actividades que ha realizado en Cuba, y que en comparación a
Don José, quien se inició en la santería por curiosidad, a raíz
de los constantes viajes que también realizó a Cuba como turista. Dado
que en aquél país es donde la santería tiene un auge muy notorio,
a esta persona le dio por iniciarse. Así Don José comenta: “Bueno, mis
viajes los hice a Cuba, los empecé en los 90, iba tres veces al año pero
iba nada más de vacaciones, de paseo y eso”.
En su estudio sobre la transnacionalización de la
santería en la Ciudad de México, Nahayeilli Juárez Huet, afirma
que “Otros mexicanos, fuera del ámbito artístico, también entraban con
el universo de las religiones afrocubanas, particularmente durante sus
visitas a Cuba” (2000:119). Juárez Huet también argumenta sobre la base
de sus viajes a Cuba, que “los mexicanos, en comparación de otros
visitantes, son unos fanáticos de la religión, debido a los
viajes de turistas que varias empresas cubanas como la de Brujo Tour,
Ocha Tours, entre otras, organizan en Cuba” (2000:135). Es por esto que
algunas personas como Don José tuvieron el primer acercamiento con
santeros cubanos, iniciándose y construyendo la idea de la religión
afrocubana que más tarde y en compañía de su pareja la trajeron a
Catemaco.
Otras personas como don Raúl Mulato Aguirre,
espiritista de 59 años, originario de San Andrés Tuxtla, Veracruz,
residente de Catemaco desde 1979, nos comenta que por razones de salud
se acercó a la santería, ya que conocía a estos santeros y de
alguna manera han intercambiado experiencias, de hecho se han curado
entre ellos y eso lo ha convencido:
La santería
trabaja la sanación, las operaciones invisibles, a mí me han hecho
ellos, bueno un compañero amigo de allá de Cuba muy bueno, muy allegado
a nosotros me hizo una operación en el estomago.
Como estas personas dedicadas a la práctica de
ciertas tendencias esotéricas como el espiritismo, otros creyentes se
han acercado por motivos de salud, sin interés de iniciarse, ya que en
el entorno cultural de Catemaco algunas personas prefieren un brujo o
curandero antes que un médico.
Este tipo de tradiciones y prácticas
esotérico-religiosas son las que han dado pie a denominar a Catemaco y
a su gente Tierra de brujos, mote que distingue a la zona de los
Tuxtlas y, específicamente a Catemaco.

Altar de Orishas,
donde figura Yemaya y Oshún respectivamente
Rituales y significados: yerbas, animales y
algo más
En la santería, como en otras religiones o
prácticas religiosas como la brujería, la curandería y el espiritismo
que se llevan a cabo en Catemaco, los rituales son parte fundamental, ya
que en algunos casos sirven como vehículo que comunica a los hombres con
los dioses. En la santería tradicional que se practica en Cuba se tiene
una serie de rituales, entre los más comunes se encuentran los “rituales
de iniciación” que tienen el objetivo de iniciar personas aleyos
en la religión santera.
El primer ritual al que se enfrenta el aleyo
consiste en la adquisición de
collares
protectores de cuentas de culto,
elekes.
Estos collares son hechos por una madrina que se le asigna, también
llamada Yubbona,
esta persona debe estar iniciada en la santería, tener
conocimiento en los sistemas adivinatorios y en la lengua africana, como
el yoruba, y tener una vida correcta, pero no necesariamente debe
de ser madrina, sino también padrino. Es semejante a los padrinos que se
buscan en la religión católica, ya que estos son o deben ser personas
allegadas a la iglesia, con un alto nivel de valores morales y
religiosos. Pues tiene la obligación de ayudar al ahijado en
todos los procedimientos que este necesita.
Por ejemplo, una de las funciones de esta madrina
es visitar al babalawo y pedirle que consulte los caracoles
para ver cuál es el ángel guardián del aspirante. De lo contrario,
si no se escoge una madrina que tenga la suficiente preparación dentro
de la religión santera, y esta se equivoca en la invocación del
Orisha guardián, podría ocasionar disgusto al Orisha
invocado, ya que al santo no se le puede bajar al estero
por cualquier cosa.
Hay inicialmente cinco collares,
uno por cada Orisha, y los primeros son: Obatalá, Eleggua,
Oshún, Yemayá y Shangó, y se preparan con hilo de algodón y deben
ponerse siete días en un omiero
especial que se prepara con yerbas predilectas de las deidades
mencionadas. Cuando los collares o elekes están listos se lavan
en un río y se le hace una ofrenda a Oshún, que consiste en el
sacrificio de un pollo y un poco de miel. Después, el santero hace
nuevamente un omiero, un sacrificio de animales (ebbo)
y una ofrenda de frutas y velas. Se vuelven a poner los collares
en el omiero y siete días después se entregan al aspirante en un
ritual que dura varias horas, en algunas ocasiones se hace un
guemilere
a los santos y así finaliza la imposición de collares. Como
narra José Hinojosa, santero de 67 años:
Bueno, para la
entrega de collares primero se lee tu registro. Al leerte tu registro
ahí dice a qué santo perteneces, qué santo es tu papá, qué santo es tu
mamá. De acuerdo con ese santo que te toca se hace un ritual en el cual
te piden, pues pueden ser dos gallos, dos chivos, un borrego, palomas,
gallinas guineas, codornices. Es el santo que te va a proteger siempre,
sí, pero para esto tienes que tener una iniciación haciéndote ese
ritual, tenemos que durar,
primero te entregan tus guerreros, pero para ese ritual tienes que
estar ya sea
siete días o catorce días, según,
durmiendo en un petate en el suelo sin almohada,
sin salir
de esa habitación para nada, ahí te
bañan, ahí te asignan una Yubbona, es como si fuera tu madrina.
En Catemaco este ritual de iniciación no es muy
común, ya que la mayoría de las personas que visitan a estos santeros
solo es con motivo de las limpias y trabajos como amarres
sentimentales, pedimentos para la buena suerte en lo económico, en el
negocio o comercio, en la salud, entre otros. Según Don José, las veces
que han iniciado personas se hace un ritual muy breve, por la falta de
elementos como las yerbas de las que se compone un omiero,
algunos de los animales para el ebbo, entre otras cosas.
Otro de los rituales de la santería es la entrega
de guerreros, o hechura de Elegguá,
el cual es un paso más avanzado dentro de la religión, ya que el
iniciado antes tuvo que haber recibido los collares para ser considerado
yaguó, o sea iniciado. Esta ceremonia es más complicada ya que
consiste en hacer rogación de cabeza,
un baño con omiero y el sacrificio de animales a las deidades
impuestas que son los guerreros:
Elegguá, Oggún, Ochosí y Osun. La ceremonia es similar a la
de la entrega de collares, sólo que ahora se entregan los guerreros.
También participa una yubbona o madrina, quien se encarga de
las atenciones, el babalawo, quien va a dirigir el ritual, y esta
vez se le rapa la cabeza al Yaguó y se le tatúan símbolos de las
deidades a recibir. También puede que el santo ordene al novicio,
quedarse catorce días y no siete como cuando se tomaron los elekes.
Según Migene Gonzáles Wippler, “el
significado simbólico de la adquisición de los collares y de Elegguá
es análogo a las tácticas militares de ataque y defensa, mientras los
collares proporcionan protección, Elegguá y los otros guerreros
hacen posible atacar y vencer a los enemigos con facilidad” (1976: 43).

“Fundamentos" que
son entregados a los babalawos y santeros recíbidos,
A manera de conclusión
Después de explorar parte de la historia y cultura
regionales de Catemaco puedo afirmar que la santería, como
religión relativamente reciente, ha sido resultado de procesos sociales
como son las migraciones africanas y caribeñas a las costas mexicanas,
la importación de mercancías o productos de índole esotéricos, así como
de la difusión en medios masivos de comunicación que exaltan a los
brujos de rituales colectivos en los que participan hombres y mujeres y,
finalmente, de un cúmulo de discursos con múltiples significados en
torno a los santos, los santeros y la santería en general.
La santería, así como otras religiones o
prácticas, ha sido el vehículo que ha dado continuidad a las creencias
locales, ya que estas se han construido a través de ideas y símbolos
significantes donde podemos apreciar ciertos elementos simbólicos
(fetiches) que emergen de ellas.
A la vez, hombres y mujeres de Catemaco han
atravesado por procesos religiosos y, simultáneamente han construido
prácticas y por consiguiente las han materializado en rituales que son
resultados de las necesidades cotidianas de las personas en busca de lo
sobrenatural.
El hecho de apropiar dioses como Shangó que
pertenecen al panteón religioso santero e incluirlo como parte del
reforzamiento de las creencias en dicho lugar, nos habla de un proceso
de sincretismo de deidades y, a la vez, de elementos, católicos y
afrocubanos, pues dichas creencias parten de una adoración pagana y al
mismo tiempo de adorar imágenes sincréticas como es el caso de la
santería en Cuba, al incluir algunos de los elementos religiosos
tales como: oraciones, veladoras, rosarios, collares, escapularios,
yerbas, entre otros, los cuales han sido parte fundamental para la
difusión de la santería en el pueblo, pues además estos se han
refuncionalizado y se han utilizado en algunas de las prácticas
tradicionales de Catemaco.
La santería en Catemaco, entonces, se
construye como resultado de un sincretismo religioso menor, pero este
sincretismo se teje a partir de discursos, de rituales, de iniciaciones,
entre otros, los mismos que han formado ideas sobrenaturales en las
personas del lugar, así como también por la implementación de elementos
transnacionales de los cuales han adaptado otras prácticas como es el
caso de la brujería, pues es a partir de este movimiento religioso que
en Catemaco se han construido nuevas tendencias religiosas como la
santería que han recontextualizado la realidad del lugar.
Por ultimo, enfatizo cómo la santería se
encuentra articulada con las prácticas sobrenaturales locales, pues al
adaptar discursos, rituales y elementos transnacionales se construye una
mezcla de creencias, por un lado la brujería refuerza su panteón
religioso mientras que por el otro, la santería se adapta a
nuevos espacios culturales como es el caso de Catemaco. Es así que la
construcción de la religión afrocubana en Catemaco se ha dado a partir
de procesos sociales entre los santeros, los brujos, los curanderos, los
espiritistas y los creyentes en general.
Bibliografía mínima
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La Habana: Ediciones Unidas.
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Editores.
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Oshún la diosa de Oshogbo, Jalisco: Centro Cultural Afrocubano de
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Dios en casa. Transnacionalización, relocalización y práctica de la
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Antropología Social, Zamora: El Colegio de Michoacán.
Plascencia Martínez, Fernando (2004), “La magia
como elaboración simbólica del entorno: el caso de Jesús Maria,
Aguascalientes”, Tesis de Doctorado en Ciencias Antropológicas,
Universidad Autónoma Metropolitana (Unidad Iztapalapa), México, DF.
Ritzer, George (2005), Teoría Sociológica
clásica, México: McGraw Hill/Interamericana de España.
Velásquez, Catalina (2006), Santería cubana,
México: Editores Mexicanos Unidos, S.A.
Fotografías del autor
tomadas
en
Ctemaco, Veracruz, diciembre de 2007.
____________
Según
Natalia Bolívar Arostegui, es una mezcla cultural, en su caso muy
específico, es la equiparación de deidades, creencias y elementos
que emergen del pasado africano y de los cuales se han adaptado y a
la vez se han refuncionalizado a través del tiempo y el espacio con
otras culturas. (Bolívar Arostegui, 1990:33). La utilización de éste
concepto fue base para la exploración de dicha investigación, ya que
se exploraron los panteones religioso-sincréticos (españoles y
africanos), la descendencia de dioses (Orishas), así como también la
herbolaria, algunos rituales, creencias, prácticas y la
diferenciación de otras religiones que existen en el Caribe, también
consideradas sincréticas.