Para
conocer Cuba: La santería como producción histórica, religiosa y
cultural en el imaginario colectivo cubano.
A Cuba, la bella…
RESUMEN
El presente artículo
pretende brindar un panorama general de la cultura cubana, basándose
en algunos de los procesos de construcción histórica, religiosa y
cultural; escudriñando ciertas tradiciones y significados que
conciernen a la santería como religión y cultura oficial, además de
cómo esta ha sido un factor de inspiración para intelectuales clásicos
cubanos, quienes con sus aportaciones han colaborado en la
construcción de lo cubano, la cubanidad y la cubania
propiamente. Por lo tanto, la cultura afrocubana se ha desarrollado
como producto de múltiples aportes en la música, la gastronomía, el
lenguaje, la ética, el pensamiento, lo meramente sociocultural y las
creencias sobrenaturales propiamente, las formas de expresión, las
reglas de conducta y las pautas que la religión ha marcado en la
construcción de la cultura popular cubana, así como las múltiples
aportaciones que la santería ha hecho a otras reglas sobrenaturales,
provocando una transnacionalización y estigmatización de la misma.
PALABRAS CLAVES:
religión, santería, construcción, transnacionalización, Cuba.
SUMMARY
The present article it tries
to offer a general panorama of the Cuban culture, being based on some
of the processes of historical, religious and cultural construction;
investigating certain traditions and meanings that concern the
holiness as religion and official culture, besides how this one has
been a factor of inspiration for intellectual classic Cuban, who with
his contributions have collaborated in the construction of the Cuban
thing, the cubanidad and the cubania properly. There fore, the
Afro-Cuban culture has developed as product of multiple contributions
in the music, the gastronomy, the language, the ethics, the thought,
the merely sociocultural thing and the supernatural beliefs properly,
the forms of expression, the rules of conduct and the guidelines that
the religion has marked in the construction of the popular Cuban
culture, as well as the multiple contributions that the holiness has
done to other supernatural rules, provoking a transnacionalización and
stigmatización of the same one.
KEY WORDS:
Religion, holiness, construction, transnacionalizacion, Cuba
Introducción
El presente artículo
pretende conocer parte de la construcción y producción histórica,
cultural y religiosa de Cuba, la bella.
En primer punto, intento
resaltar los principales intelectuales, quienes con sus aportaciones
rescataron la cultura afrodecendiente, la exploraron y la envasaron en
la historia cubana; de negros y blancos.
El objetivo no sólo es explorar
la producción religiosa, sino cómo esta se encuentra conectada con la
cultura y la historia locales propiamente, para ello, escudriñando la
gastronomía, la música, el teatro, la poesía, el arte, entre otras
expresiones culturales, mismas que tienen un trasfondo religioso,
históricamente hablando, un pasado africano.
En segundo punto, hago un paseo
por provincia, analizando la gastronomía cubana, algunos de los
principales platillos, aquellas comidas que gustan tanto a las
personas como a los santos y, de igual forma, la música colorida como
los tambores batá, la salsa, el guaguanco, la rumba, entre otras,
donde el negro ha dejado un legado histórico, las formas de expresión,
el lenguaje popular construido con base en las creencias
sobrenaturales como el estar salao, no se que traigo arriba,
ashé, alafia, entre otras expresiones lingüísticas
utilizadas en el caló cubano y mismas que han construido un cubismo
especifico, una cubanidad y una cubania llena de identidad que
representa al pueblo cubano en general.
En tercer punto, enumero
algunas de las ceremonias más recurrentes en la santería,
tales como la entrega de collares, entrega de guerreros o hechura de
Eleggúa, mano de Orula, iniciación o hacer santo, consagraciones a
santos específicos, entre otras, mismas que resaltan la variedad
herbolaria utilizada en dichos rituales. El hecho de mencionar el
proceso religioso de la regla de Ocha, ayuda a entender cómo la
santería no es sólo una practica religiosa, sino, una religión
producto de un complejo sincretismo ideológico entre dos panteones
religiosos, el católico y el africano, por lo tanto, dichos procesos
histórico-religiosos han sido también procesos socioculturales, al
momento de establecerse, mantenerse y oficializarse como religión y
cultura popular de Cuba.
En cuarto punto, menciono cómo
la santería se ha transnacionalizado en otros espacios del continente,
incluso en Europa, construyendo un pedacito de Cuba en el mundo, y a
la vez, adquiriendo nuevos significados y motes específicos como
relacionarla con la brujería, el chamanismo o meramente las ideas
demoníacas, todo ello producto de las múltiples migraciones,
interactuando con otras reglas y estas adoptando ciertas expresiones
religiosas de origen africano y adaptándolas con las tradiciones
locales de sus pueblos. Por lo tanto, este articulo además de explorar
parte de la producción histórica, cultural y religiosa de Cuba,
intenta dar una explicación de la religión estigmatizada como es el
caso de la santería cubana, abordada desde una perspectiva
sociocultural.
Puntos de partida: héroes,
hijos y guerreros.
El proceso histórico cubano
ha sido infatigablemente resaltado por dos historias, blancos y
negros sin olvidar a los nativos taínos y siboneyes
quienes fueron los primeros en tener contacto con Cristóbal colón
aquel 27 de Octubre de 1492.
La
conquista de la Isla por España se inicia casi dos décadas después del
primer viaje de Colón, como parte del proceso de ocupación que se
irradiaba hacia diversas tierras del Caribe. El español Diego
Velázquez se encargó de explorar y distribuir tropas en el territorio,
se inició en 1510 con una prolongada operación de reconocimiento y
conquista. Alertados acerca de las tropelías cometidas por los
españoles en las islas vecinas, los aborígenes de la región oriental
de Cuba resistieron la invasión hispana, dirigidos por Yahatuey
pero estos no tuvieron trascendencia. Por lo tanto, la Colonia se
inicia con la fundación de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa,
en 1512, los españoles emprendieron el establecimiento de siete villas
con el objetivo de controlar el territorio conquistado Bayamo
(1513), la Santísima Trinidad, Sancti Spíritus, San Cristóbal de La
Habana (1514) y Santiago de Cuba
(1515), designada sede del gobierno.
Entre 1512 y 1880, los
españoles optaron por traer esclavos africanos a través de los
principales tratantes de esclavos (portugueses, holandeses y
franceses) estos los capturaban y los vendían a los españoles quienes
los repartieron en América, en especial en Cuba, Puerto Rico,
República Dominicana, entre otras islas menores, para explotarlos en
el principal negocio de la colonia: el cultivo del tabaco y la caña de
azúcar.
Dentro de estos grupos se
encontraban diferentes etnias
los Yoruba quienes fueron los más capturados, razón por la cual
su panteón religioso predominó en Cuba, pero también llegaron algunos
del Congo, Angola, Guinea y otras partes de África, como los Carabalí,
Mandingas, entre otros, por ello existen otras reglas como el palo
mayombe, los abakua, nañigos,
entre otros de procedencia asiática, por ello se les atribuye la
diversidad cultural en Cuba.
Más adelante y para inaugurar
la República, en 1902, el General Máximo Gómez mostró la primera y
actual bandera de Cuba diseñada por Miguel Teurbe Tolón y el primer
presidente de la isla Tomás Estrada Palmas, en la cual ya resaltaban
las tres líneas azules, dos blancas el triangulo rojo y la estrella
blanca solitaria, dicha bandera se instaló sobre el asta del castillo
de los tres reyes del Morro, en la Habana, sellando con este acto el
final de la revolución cubana, de sus guerras independentistas y al
mismo tiempo justificando el sacrificio de los soldados muertos en
batalla. Según Osmani Planas, originario de Pinar del Río, Cuba y
residente en Tamaulipas, México opina que:
“El
azul (de la bandera) es el cielo azul de Cuba, el rojo, la sangre
derramada por los cubanos en todas las luchas por la independencia de
Cuba desde El Titán de Bronce el generalísimo Antonio Maceo y Gran
Gales en 1800, hasta el Joven Luchador Universitario Frank Pais en el
Moncada 1958, el blanco significa la pureza, y la estrella solitaria a
Cuba como el único país libre e independiente de América latina”
Por otro lado, para conocer
Cuba, atrás de la historia y las revoluciones, se tiene que conocer la
construcción de la cultura cubana ¿quienes han rescatado las
tradiciones populares? donde lo religioso contribuye en la
cultura meramente del pueblo, en las aportaciones de los negros
y españoles y en los múltiples significados que ha provocado
dicha mezcla.
Para ello, veo
necesario resaltar la contribución de intelectuales clásicos cubanos
como Fernando Ortiz, Lidia Cabrera, Rómulo Lachatecheré, Nicolás
Guillen, Alejo Carpentier, Wilfredo Lam, entre otros, que se dedicaron
a la exploración y re-construcción de la identidad cubana.
Fernando Ortiz
nació el 16 de julio de 1881 y murió el 10 de abril de 1969 en La
Habana, Interesado en explorar lo cubano, y específicamente los
aportes que hicieron los negros esclavos traídos a Cuba en
tiempos de la Colonia; por lo que en 1906 publica “Hampa afrocubana:
Los negros brujos”, donde marca el
inicio de los estudios africanistas en Cuba, intenta determinar las
regiones de procedencia de las distintas "tribus" africanas llegadas
durante el tráfico, se describe lo acontecido en la travesía de los
buques negreros, la vida de los esclavos en las plantaciones y en las
ciudades, sus costumbres, fiestas, músicas, y se intenta un estudio
serio de los cultos "afrocubanos", termino creado por Fernando Ortiz
para designar aquellos aspectos de la cultura cubana en que predominan
elementos de antecedentes africanos.
Los negros brujos
es un libro donde mezcla la criminología y la cultura meramente,
retomando al criminalista italiano César Lombroso. Dicho libro está
cargado de todos los prejuicios imperantes a principios de siglo
contra los negros y sus culturas. Las teorías sobre las llamadas
razas superiores e inferiores, o sobre los pueblos predestinados
al crimen o la barbarie, surgidas en Europa como medio de
justificar el reparto que las naciones blancas se habían hecho
del mundo de color, en resumen es el inicio de los estudios culturales
en Cuba, donde explora los códigos de conducta que marcaban al esclavo
y la contribución en lo religioso de éste, al mencionar ciertos
cultos como el de los Yoruba, entre otros.
Después de esta su primera
aportación surgieron otras como,
“Entre cubanos” (1914); “Los negros esclavos”
(1916), “Los cabildos afrocubanos” (1921); “Historia de la arqueología
indo cubana” (1922); “Glosario de afronegrismos” (1924); “Alejandro de
Humboldt y Cuba” (1930); “Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar”
(1940); “Martí y las razas” (1942); “Las cuatro culturas indias de
Cuba” (1943); “El engaño de las razas” (1946); “El huracán, su
mitología y sus símbolos” (1947); “Los bailes y el teatro de los
negros en el folklore de Cuba” (1951); “Los instrumentos de la música
afrocubana” (1952); e “Historia de una pelea cubana contra los
demonios” (1959), entre otras que fueron fruto del interés en la
exploración y revalorización de la identidad cubana, donde destacaba
la importancia de la cultura y religión negroide a la sociedad
popular cubana, en resumen, durante sus múltiples estudios, Don
Fernando Ortiz llegó a la conclusión que la expresión religiosa
yoruba triunfó sobre las demás por varias razones: primero, por el
considerable número de esclavos que de tal procedencia llegaron a
América, segundo, al gran progreso de su teología comparada con otras
de esclavos provenientes de otras etnias, tercero, la intensa fuerza
expansiva de los Yoruba y cuarto, lo muy denso de su población y a la
difusión de su lengua que hablan más de tres millones de negros.
Por lo tanto, en la actualidad,
surge la conocida santería o regla de Ocha, fusión de dos panteones
religiosos; africanos y católicos y desde entonces es considerada la
religión oficial de Cuba.
Por otro lado, Lidia Cabrera,
nació en Nueva York en 1900 y murió en Paris en 1991, de muy pequeña
llegó a Cuba e inicio su interés en la cultura afrocubana publicando
sus inquietudes en diarios de la habana, en su juventud partió a Paris
donde no dejó el interés por la cultura popular cubana, publicando en
diarios y revistas de Paris, ha descrito las creencias y prácticas de
las religiones africanas, luchando con la idea que se tenia sobre los
cultos africanos, donde eran tachados de brujería y esoterismo,
Lidia Cabrera desnudo las practicas con sus descripciones y
logró contribuir con la aceptación de la religión africana en Cuba.
Dentro de sus obras
principales, destacan; “Cuentos negros de Cuba” (1940), “¿Por qué?
Cuentos negros de Cuba” (1948), “El monte”(1954), “Refranes de negros
viejos” (1955), “Anagó, vocabulario lucumí” (1957), “La sociedad
secreta abakuá, narrada por viejos adeptos” (1958), “Otán iyebiyé, las
piedras preciosas” (1970), “Ayapá: cuentos de jicotea” (1971), “La
laguna sagrada de San Joaquín” (1973), “Yemayá y Ochún” (1974),
“Anaforuana: ritual y símbolos de la iniciación en la sociedad secreta
Abakua” (1975), “Francisco y Francisca: chascarrillos de negros
viejos” (1976), “Itinerarios del insomnio: Trinidad de Cuba” (1977),
“Reglas de Congo: palo monte mayombe” (1979), “Koeko iyawó, aprende
novicia: pequeño tratado de regla lucumí” (1980), “Cuentos para
adultos, niños y retrasados mentales” (1983), “La regla Kimbisha del
Santo Cristo del Buen Viaje” (1984), entre otros, donde rescata a modo
de cuentos, chascarrillos y etnografías propiamente, la cultura cubana
a partir de las múltiples aportaciones que los negros hicieron al
lenguaje, la música, la gastronomía y las creencias meramente
populares.
El tercer pilar importante en
la construcción de lo cubano es sin duda Rómulo Lachateñeré,
nació en la Habana en 1909 y murió en un accidente de aviación cerca
de Puerto Rico en 1951, en su corta vida, se dedicó a la medicina y en
sus tiempos libres escudriñaba la cultura afrocubana a través de los
mitos africanos y la unión de estos con las deidades cristianas, su
máximo aporte fue describir los conocidos apattakís a través de
lo que tituló “¡¡Oh, mio
Yemayá!!, Manual de
santería; el sistema de cultos lucumí” pero que en realidad
se refería a
¡¡Omí o Yemayá!! Que en anagó lengua Yoruba significa “agua,
tú, Yemayá” y es una frase ritual con la que se alude al carácter de
dueña de los mares que tiene esa deidad africana.
En su obra, menciona cómo la
tradición mitológica Yoruba fue llevada a Cuba por los esclavos
africanos, sincretizandose a través del proceso de transculturación,
ya que los mitos formaban parte del complejo adivinatorio y, durante
los años, ciertos vocablos fueron perdiendo su sentido original, se
traslaparon con el castellano y formaron los rituales que se conocen
en la actualidad. La tarea de Lachatañeré fue describir los mitos y
expresiones religiosas de los Yoruba, no sólo traducirlos sino darle
forma literaria de tal forma intentaba que no se perdiera su sentido
original.
Otro hijo y guerrero de lo
cubano es Wilfredo Lam quien exploró y describió pintando la
cultura afrocubana. Lam nació en 1902 en Sagua la Grande, provincia de
Villa Clara y murió en 1982 en Paris. Inspirado por grandes artistas
como Miró, Goya, Picasso, entre otros, se entusiasmo en el arte y más
tarde conociendo a distinguidas figuras del medio artístico se
entusiasmo por el surrealismo debido a los constantes viajes y
estancias en Francia, Estados Unidos, Alemania, Italia, entre otros
países donde compartió y expuso sus pinturas. Entre 1945 y 1946 Viaja
a Haití invitado por Pierre Mabille, entonces agregado cultural
francés en Puerto Príncipe. Allí asiste por primera vez a ceremonias
vudú, especialmente en honor al dios de la unidad Dhambala,
a la diosa del mar Erzulih, y al genio analfabeto Desaline.
Inspirado Wilfredo pinta: Oggún Arere. Su obra maestra.
Nicolás Guillén nació en 1902 y
Murió en 1989, poeta cubano al que se le considera un genuino
representante de la poesía negra de su país. Inició su producción
literaria en el ámbito del posmodernismo y la afianzó en el de
las experiencias vanguardistas de los años veinte, en cuyo contexto se
convirtió pronto en el representante más destacado de la poesía negra
o afroantillana. Sin renunciar a otras posibilidades, en
“Motivos de son” (1930), “Sóngoro cosongo, poemas mulatos” (1931),
“West Indies Ltd” (1934) y otros poemas dispersos en libros
posteriores, usó todos los recursos característicos de esa poesía con
la voluntad de lograr una expresión auténtica para una cultura mulata,
la propia de un país mulato y manifestó una preocupación social que se
fue acentuando con el paso de los años.
Desde West Indies Ltd., evolucionó rápidamente hacia
esas preocupaciones políticas y sociales: en “Cantos para soldados y
sones para turistas” (1937), “El son entero” (1947) y “La paloma de
vuelo popular” (1958), mostró su compromiso con la patria cubana y
americana, con sus hermanos de raza y con todos los desheredados del
mundo, mientras en España, “Poema en cuatro angustias y una esperanza”
(1937) acusó el impacto de la Guerra Civil española y el asesinato de
Federico García Lorca. Crítico con la injusticia y el imperialismo,
eso no le impidió verse afectado por las inquietudes neorrománticas y
metafísicas que también dominaron la literatura de esa época, pues el
amor y la muerte son también temas fundamentales en su poesía. Con
“Tengo” (1964) manifestó su júbilo ante la Cuba revolucionaria, y
“Poemas de amor” (1964), “El gran zoo” (1967), “La rueda dentada”
(1972), “El diario que a diario” (1972) y “Por el mar de las Antillas
anda un barco de papel”, “Poemas para niños y mayores de edad” (1977)
demostrarían su capacidad para conjugar preocupaciones diversas y
encontrar formas de expresión siempre renovadas. En “Prosa de prisa”
(1975-1976) se han recogido sus trabajos periodísticos.
Alejo Carpentier Vamont nació
en 1904 en la Habana y murió en 1980 en Paris, Se inclinó por la
música, la poesía y el arte, se definió como escritor de grandes
novelas, e interesado en explorar la identidad de los pueblos
americanos, específicamente lo afrocubano. Publica en Madrid su
primera novela "¡Écue-Yamba-O!", sobre el folclore y mitología
afrocubanos. De 1933 a 1939 dirige los estudios Foniric. En 1939
regresa a Cuba y produce y dirige programas radiales hasta 1945. En
1942 es seleccionado el autor dramático del año por la Agrupación de
la Crónica Radial Impresa. Viaja a Haití donde inicia su exploración y
entusiasmo por el mundo americano, lo que llamó lo real maravilloso.
Después de su viaje a México en 1944 realiza importantes
investigaciones musicales. Publica "La música en Cuba" (1945) y en
(1949) "El reino de este mundo”, “Los pasos perdidos” (1953) y es para
muchos su obra consagratoria.
Después de mencionar brevemente
las aportaciones de algunos de los pilares intelectuales de Cuba,
resalto cómo el etnógrafo, la cuentista, el mitólogo, el pintor, el
poeta, entre muchos otros, han sido el factor importante en el rescate
y construcción de las tradiciones afrocubanas, ya que la producción
religiosa se ha dado a través de dos procesos, el primero, a partir de
la llegada de los negros esclavos a las antillas, específicamente a
Cuba, el segundo, mediante la exploración y rescate de las tradiciones
afrodecendientes, construyéndose no sólo un sincretismo religioso,
como equiparación de doctrinas, sino también en las múltiples
adaptaciones lingüísticas populares como
el estar salao,
el yo no sé qué tengo encima, a mi seguro que me echaron
algo, algo tengo que tener atrás, voy a tener que ir a
ver a un brujo, las afirmaciones como Alafia, entre otras,
procedentes de las ideas sobrenaturales y las meramente creencias
religiosas.
Por lo tanto, dichas
construcciones simbólicas así como las expresiones lingüísticas y
sociales de lo cubano se han dado a través de lo que Ortiz
denominó transculturación:
“expresando mejor las diferentes fases del proceso transitivo de una
cultura a otra, porque este no consiste solamente en adquirir una
distinta cultura, como el concepto aculturación, creado por Malinowski,
sino que el proceso implica también la pérdida o desarraigo de una
cultura precedente, lo que pudiera decirse una parcial
desculturación y además, significa la consiguiente creación de más
fenómenos culturales que pudieran denominarse de neoculturación”
(Ortiz, 1940:87)
Por ello considero que el sincretismo religioso en Cuba ha sido un
factor importante en la unión de dos culturas
o sistemas filosóficos, aportando no sólo la producción religiosa sino
las formas, pensamientos y conductas de oriente y occidente reflejando
lo cubano, la cubania y la cubanidad meramente.
Ashé, Cánticos y
Sabores: la cultura cubana en el imaginario colectivo
Para referirnos a Cuba
antes hay que hacer un paseo por la provincia, escuchar la vieja trova
santiaguera, disfrutar de los moros con cristianos, de un buen habano,
un ron y acudir con el padrino para un registro.
La producción cultural en Cuba
esta conectada desde la gastronomía hasta la música, desde la religión
hasta el lenguaje y ello conduce a una cubanidad donde la
religión Yoruba esta latente en todas partes.
Un ejemplo de ello lo podemos
encontrar en la variedad gastronómica cubana, donde los mejores
platillos no sólo lo disfrutan las personas sino también los santos,
por ejemplo; el quimbombó, preferido de Shangó, los camarones con
acelga para Oshún, las margaritas con chicharrones para Olokun, el
dulce de coco, cuando se prepara con azúcar oscura es para Yemayá,
cuando es con azúcar blanca es para Obatalá, el arroz amarillo con
pollo, para los ibeyis o jimaguas, el ajiaco es favorito de los Eggun,
entre otros, pero también los platillos tradicionales de la cocina
africana, mismos que han pasado a ser parte de la cocina cubana y a la
vez producen identidad, como narra Osmani Planas quien recuerda parte
de la gastronomía cubana:
“Bueno,
el riquísimo arroz congri, es el arroz cocido con frijoles colorados o
bayos, el arroz con moros y cristiano, es el arroz cocido con frijoles
negros que a mi y a todos los cubanos nos encanta y cuando estamos
fuera de Cuba más todavía, la carne de puerco en cazuela que ricura,
-la boca se me hace aguas (sic), la yuca con mojo es un sofrito de
aceite o manteca de puerco con ajo, cebolla y jugo de limón, la
malanga cocida o frita, un tubérculo parecido a la papa pero con
almidón, cuando te cae en el estomago se siente bien pesado, la papa
frita es muy preferida también pero frita en casa, el plátano frito y
sobre todo el plátano macho se hace una frita que le llamamos en todo
el país, plátano a puñetazos o ambuila de plátano, el plátano burro
sirve también, es una variedad muy parecida al macho... la ensalada de
tomate de lechuga, todo lo que es verdura, de aguacate, etc.”
Por otro lado, existe la idea
de que ciertos alimentos no se pueden consumir porque no son del
agrado de algunos Orishas, y estos como rigen la vida de las personas
y muy concretamente de sus hijos, se prohíbe que se consuman dichos
alimentos, frutas o vegetales, según Miguel Barnet en biografía de
un cimarrón argumenta que:
“Muchas
de esas comidas eran dañinas. La calabaza, por ejemplo, no se podía
comer, porque había santos que no se llevaban con ella. Todavía hoy la
calabaza no se come. Yo mismo ni me metía en el monte a buscarla,
porque el que se enredaba en un yerbazal de calabazas se reventaba
todito. Las piernas no las podía apoyar por mucho tiempo. Tampoco
comía ajonjolí, porque me salían verdugones y granitos. Si los santos
se empeñaban en que
uno no
comiera, por algo sería. ¡Yo, ni para chistear con eso! Hoy es y ni
por lo que dijo el cura como nada de eso. Hay que respetar las
religiones. Aunque uno no crea mucho. Por aquellos años el más pinto
era creyente” (Barnet, 1977: 87)
Dichas representaciones
gastronómicas y simbólicas que existen en el imaginario colectivo
cubano, son producto de una construcción histórica, en la mezcla de
culturas, de las aportaciones de los negros provenientes de diversas
partes de África y de la estética de los españoles, por ello, dichas
expresiones socio religiosas y culturales son producto de la
interacción de símbolos y significantes que la historia ha producido,
ya que al recordar la música algún platillo o el tabaco negro, entre
otros, se construyen uniones en la memoria colectiva, donde participan
tanto los Orishas como los santos católicos, la santería en
general, según relata Miguel Barnet, “de esas comidas, la más
rica era el ochinchín, que se hacía con berro, acelga, almendras y
camarones sancochados. El ochinchín era comida de Ochún…todos los
santos tenían su comida, Obatalá tenia el ecrú de frijoles de carita”
(1977:57).
Otros de los aspectos de
identidad a resaltar, lo encontramos en la poesía y la música
tradicionales de Cuba, como el poema numero seis de Nicolás Guillen
dedicado a la africanía cubana:
Yoruba soy, lloro en Yoruba
lucumí
Como soy un Yoruba de Cuba
Quiero que hasta Cuba suba mi llanto
Yoruba, que suba el alegre llanto Yoruba
Que sale de mí, Yoruba soy
Cantando voy, Llorando estoy
Y cuando no soy Yoruba,
Soy Congo Mandinga y Carabalí.
(1931:38)
En la música, como la salsa, la
guaracha, el guaguanco, la rumba, el danzón, los sones, la trova, en
general la música folklórica donde se encuentra vivo el corazón de
Cuba, con la aportación de los africanos tanto en las melodías, las
letras y meramente en los instrumentos como la marimbula, tambores
batá, entre otros de resonancia. Ya que dichos instrumentos también
tiene un origen sagrado en su mayoría, por ejemplo, los batá, son tres
tambores de diferentes tamaños y nombres cada uno, los cuales tienen
el objetivo de sonar en diversos rituales destinados a los
Orishas, pero también son muy concurridos y utilizados por músicos
tradicionales para combinar otros instrumentos y generar sonido y
melodías para fiestas mundanas diversas; la marimbula por ejemplo, es
un instrumento de resonancia de los negros bozales, se componía de
cráneos humanos o de animales con cuerdas para la resonancia, y el
sonido de cada cuerda era dedicado a una entidad especifica, en la
actualidad y con las modificaciones hechas, la marimbula se ha
convertido en un instrumento musical de gran interés tanto en Cuba
como en otras partes del mundo.
Por lo tanto, lo religioso
esta conectado en la vida social cubana como una realidad construida a
través de múltiples procesos históricos y etapas de rescate del
folklore caribeño, como han sido las aportaciones de los
intelectuales antes citados quienes no sólo exploraron la
diversidad cultural del país, sino que contribuyeron en la producción
cultural y religiosa de la misma.
Religión de todos y para
todos: los procesos de iniciación en la santería cubana tradicional.
En la santería tradicional
que se practica en Cuba, se tiene una serie de rituales, entre los más
comunes se encuentran la entrega de collares y guerreros o hechura de
Eleggúa, y otros niveles más avanzados en la religión como son los de
iniciación propiamente, los cuales tienen el objetivo de iniciar
personas (aleyos)
en la religión santera.
El primer ritual al que se
enfrenta el aleyo consiste en la adquisición de collares
protectores de cuentas de culto (elekes).
Estos collares son hechos por una “madrina” que se le asigna, también
llamada yubbona,esta
persona debe estar iniciada en la santería, tener conocimiento en los
sistemas adivinatorios y en los dialectos africanos, como el “yoruba”,
entre otros, tener una vida correcta, y no necesariamente debe de ser
madrina, sino también padrino. Es semejante a los padrinos que se
buscan en la religión católica, ya que estos son o deben ser personas
allegadas a la iglesia, con un alto nivel de valores morales y
religiosos. Pues tiene la obligación de ayudar al ahijado en
todos los procedimientos que este necesita.
Por ejemplo, una de las
funciones de esta madrina es visitar al babalawo y pedirle que
consulte los caracoles
para ver cuál es el ángel guardián del aspirante. De lo contrario, si
no se escoge una madrina que tenga la suficiente preparación dentro de
la religión santera, y esta se equivoca en la invocación del Orisha
guardián, podría ocasionar disgusto al Orisha invocado, ya que
al santo no se le puede bajar al estero
por cualquier cosa.
Hay inicialmente cinco
collares,
uno por cada Orisha, y los primeros son: Obatalá, Eleggua,
Oshún, Yemaya y Shangó, y se preparan con hilo de algodón y deben
ponerse siete días en un omiero
especial que se prepara con yerbas predilectas de las deidades
mencionadas. Cuando los collares o elekes están listos se lavan
en un río y se le hace una ofrenda a Oshún, que consiste en un
sacrificio de un pollo y un poco de miel. Después el santero hace
nuevamente un omiero, un sacrificio de animales (ebbo)
y una ofrenda de frutas y velas. Se vuelven a poner los
collares en el omiero y siete días después se entregan al
aspirante en un ritual que dura varias horas, en algunas ocasiones se
hace un guemilere
a los santos y así finaliza la imposición de collares. Como
narra José Hinojosa, santero, de 67 años:
“Bueno, para la entrega de collares primero se lee tu registro. Al leerte
tu registro ahí dice a qué santo perteneces, qué santo es tu papá, qué
santo es tu mamá. De acuerdo a ese santo que te toca se hace un ritual
en el cual te piden, pues pueden ser dos gallos, dos chivos, un
borrego, palomas, gallinas guineas, codornices. Es el santo que te va
a proteger siempre, sí, pero para esto tienes que tener una iniciación
haciéndote ese ritual,
tenemos que durar, primero te entregan tus guerreros, pero para ese ritual
tienes que
estar
ya sea
siete días o catorce días, según, durmiendo en un petate en el suelo sin
almohada,
sin salir
de esa
habitación para nada, ahí te bañan, ahí te asignan una yubbona,
es como si fuera tu madrina”
Otro de los rituales de la
santería es la entrega de guerreros, o hechura de Elegguá,
el cual es un paso más avanzado dentro de la religión, ya que el
iniciado antes tuvo que haber recibido los collares para ser
considerado yaguó, o sea iniciado. Esta ceremonia es más
complicada ya que consiste en hacer rogación de cabeza,
un baño con omiero y el sacrificio de animales a las deidades
impuestas que son los guerreros:
Elegguá, Oggún, Ochosí y Osun. La ceremonia es similar a la
de la entrega de collares, sólo que ahora se entregan los
guerreros. También participa una yubbona o madrina, quien
se encarga de las atenciones, el babalawo, quien va a dirigir el
ritual, y esta vez se le rapa la cabeza al yaguó y se le tatúan
símbolos de las deidades a recibir. También puede que el santo ordene
al novicio, quedarse 14 días y no siete como cuando se tomaron los
elekes.
Según
Migene Gonzáles Wippler, “el significado simbólico de la adquisición
de los collares y de Elegguá es análogo a las tácticas militares de
ataque y defensa, mientras los collares proporcionan protección,
Elegguá y los otros guerreros hacen posible atacar y vencer a los
enemigos con facilidad” (1976: 43). Para esta autora, la imposición de
los guerreros sirve para proteger, pero también para atacar cuando
alguien intenta o esta dañando a la persona que posee dichos collares,
como narra doña Josefina, santera que radica en Catemaco, y fue
iniciada en Cuba por babalawos:
“Cuando me inicié en la santería primero hice un ebbo, o sea la
entrega de mis collares, después del ebbo tome mis guerreros,
cuando yo tomé mis guerreros me sentí mejor, más protegida, todo lo
tuve que hacer a Cuba”
Otro de los rituales
importantes en la santería es el conocido mano de Orula, el
cual tiene como objetivo adentrar y preparar al futuro babalawo en los
secretos de la adivinación, ya que éste Orisha es el gran sabio y
dueño de los oráculos de adivinación y, sólo los hombres son
poseedores de los secretos de Orula u Orunmila, aunque algunas mujeres
también pueden hacer Ico-Fá
siempre y cuando estén iniciadas en la religión y Orula se los
indique, ya que son pocas las mujeres que obtienen mano de Orula.
Durante la ceremonia se hace un sacrificio de animales y se le enseñan
secretos de dicho Orisha, en general, los que reciben a Orula, están
perfilados a ser babalawos
Dependiendo que
dice Orunmila en los oráculos se pasa u otro de los rituales
importantes en la santería, el hacer el santo,
el objetivo de este ritual es que el novicio adquiera su
santo que lo va a regir, comúnmente en la santería se le llama papá
y mamá, y el acto consiste en condicionar la mente del
novicio para que actué como receptor y transmisor para los santos,
particularmente para el Orisha que actúa como su ángel
guardián, el cual es un paso más avanzado en la religión y es en ésta
cuando se inicia en la religión ya que pasa a tener los secretos de
los Orishas, las ceremonias duran aproximadamente 7 días, es esta una
etapa de purificación del neófito y lo más importante es la
abstinencia sexual, en caso de las mujeres no pueden estar en el
periodo menstrual. Se le lleva al iniciado a un río, y es una especie
de muerte y nacimiento, ya que es aquí cuando muere su vida pasada y
renace en su nueva vida, rodeado de la naturaleza, es tratado como un
niño y su madrina le tiene que atender dándole de comer en la boca,
bañándolo y vistiéndolo como si fuese un recién nacido.
El primer día el
babalawo prepara un Omiero para limpiar las piedras o caracoles que
son los secretos o fundamentos de las deidades Yoruba, después se da a
beber al yawo durante su iniciación, entre otros rituales de la
ceremonia se resalta el Ebbo de entrada y la rogación de cabeza,
un ungimiento de cabeza con una pasta de coco molida, manteca de
cacao, cascarón de huevo pulverizado, entre otros ingredientes, se le
invoca su ángel guardián (Orisha), la pasta se la debe de dejar en su
cabeza por un largo rato hasta que viene el asiento,
el cual también implica un sacrificio de animales durante la
ceremonia. Acto seguido, se prepara al yawo para la ceremonia
del pelado, donde le hacen una trenza y después se la cortan
con una tijera nueva y se le rapa la cabeza, acto seguido se le hace
de nueva cuenta rogación de cabeza y se procede a una ceremonia
llamada Osun-lerí, pintándole la cabeza con círculos de colores
básicos, rojo, azul, amarillo y blanco. Terminando dicho acto inicia
la ceremonia del ashé, ashé de santo, la cual hacen con una
pasta hecha de hierbas sobrantes de la preparación de Omiero y algunos
otros ingredientes.
El segundo día o
día del medio, es una fiesta preparada en honor del yawo, para
que sea visitado por sus amigos, creyentes o no pero, no es un acto
social sino una ceremonia religiosa, donde los creyentes aprovechan de
las creaciones de Olofi, el dios creador. El tercer día o día de
Ita, y tiene como objetivo saber que le dicen los Orishas al
iniciado, ya que se habla con dichas entidades a través de los
oráculos, como el diloggun, es aquí cuando se le advierte al iniciado
de su futuro y dependerá de él encontrar plenitud.
Después de la
iniciación se hace el Ebbo de los tres meses, es una ceremonia que se
efectúa a tres meses de su iniciación y el objetivo es removerle el
pañuelo que lleva puesto en iniciado en la cabeza, es aquí cuando el
santero ya podrá efectuar ceremonias dentro de la religión, Según
narra Doña Josefina:
“El ocho de noviembre del 2004 yo hice mi santo,
hace tres años, y a los tres meses que hice mi santo tuve que
regresar hacer el ebbo de los tres meses y exactamente al año
estaba haciendo cuchillo,
que es terminar de ser santero por que si no haces cuchillo no
puedes curar y no eres santero”
Las ceremonias en la
santería nunca están en orden, porque depende de lo que Orula indique
en los oráculos y en relación de lo que la persona necesite para su
beneficio, por ejemplo, ninguna persona aunque sea poseedora de sus
guerreros u otro elemento de la religión puede decidir a que santo
consagrarse, sino al contrario, que santo necesita para protegerse de
las adversidades de la vida social, por ejemplo, las personas enfermas
por lo regular recurren a Babalu aye, San Lázaro, quien intercede por
ellos en la enfermedad, o a Oggún, quien los protege de accidentes,
etc, y de esta forma cada Orisha elije a sus hijos, ya que su función
es ser guía en la vida social del iniciado.
El mencionar
algunas de las ceremonias más representativas de la santería o regla
de Ocha, nos abre el panorama de cómo las creencias sobrenaturales se
han mantenido en estrecha relación con las personas y a la vez,
regulan el comportamiento social, ya que a través de dichas ideas
mágicas y místicas se ha construido la cultura popular, el hecho de
ofrecerle un sacrifico a un santo u Orisha especifico, nos habla no
sólo de una construcción religiosa, sino de una producción histórica y
cultural en el imaginario colectivo cubano, según Walter
Runciman (1999), en primer lugar somos organismos, es decir criaturas
vivas nacidas, en segundo lugar, organismos con cerebro y, aunque
otros organismos también tienen mente, la nuestra es más compleja al
momento de relacionarnos e interactuar y nos diferenciamos de otros
organismos; en tercer lugar, somos mentes complejas que viven en
interacción con otras mentes complejas, relaciones a las que nosotros
y otras personas dotamos de significados. Por lo tanto, construimos
nuestra propia realidad.
Un pedacito de Cuba en
el mundo: transnacionalización y estigmatización de la santería.
La santería, como se le
conoce comúnmente, es una religión que se ha desarrollado
principalmente en Cuba, pero ha emigrado a otras partes del mundo como
México, Estados Unidos, Venezuela, Colombia, Costa Rica, Perú, España,
Francia, entre otros espacios, aclarando que el proceso de
transnacionalización se ha dado principalmente a partir de la
migración de cubanos al extranjero, por lo que se han establecido
diversas casas de santo y por ende, iniciando y preparado a
babalawos de múltiples nacionalidades. Según Nahayeilli Beatriz Juárez
Huet (2000 y 2001) menciona que “los flujos transnacionales no se
limitan sólo a la movilidad geográfica física de los transmigrantes
sino al intercambio de recursos materiales e inmateriales” (Portes,
2003:377, citado por Juárez, 2000:27 y Saldivar, 2009:12) y destaca
cómo las variadas prácticas transnacionales no están limitadas a
empresas económicas, sino que abarcan iniciativas políticas,
culturales y religiosas.
Asimismo, en su estudio sobre
los transmigrantes cubanos y las prácticas transnacionales de la
santería en Alburquerque, Nuevo México, Nancy J. Burke menciona que
existen pocos cubanos, por lo que se encuentran en comunidad y estos
no están relacionados con los nuevos emigrantes cubanos que llegan,
así que tienden a buscar una comunidad dónde encontrar su cultura y
religión; esto es lo que llama red transnacional. De igual forma Burke
retoma el concepto de transnacionalismo y lo define como un “proceso
por el cual los inmigrantes construyen campos sociales que unen su
país de origen y el país en que se establecen”. (Burke, 2002 citado
por Juárez Huet, 2000:31 y Saldivar, 2009:12).
Por ejemplo, la santería en
México, en especifico en el Estado de Veracruz, ha tenido un auge
importante a partir de 1959, con los inmigrantes cubanos y los actores
sociales que ya compartían escenarios en el país, en especial en el
puerto de Veracruz, donde se organizaba el denominado Carnaval de
Veracruz: “Veracruz también es Caribe”, rezaba un slogan del
Gobierno del Estado. Esta asimetría entre ambas culturas (caribeña y
veracruzana) es muy especial y por ello:
“Algunos elementos que forman parte del universo religioso de la
santería, permiten observar de manera clara cómo se entrecruza con
otra amplia gama de prácticas, objetos y servicios pertenecientes a
otras “tradiciones”, que la insertan en procesos más amplios de
mercantilización
de símbolos, creencias, prácticas y
objetos culturales, cuyo uso y apropiación muchas veces
“refuncionalizan” y modifican su sentido original” (Juárez, 2000)
En México
por ejemplo, la santería se dio a partir de la llegada de cantantes y
artistas cubanos, ya que sus coloridos collares y vestimentas,
formas de expresión y de más, provocaron la inquietud de algunos
mexicanos por la religión Yoruba, motivo por el cual se inician viajes
de mexicanos a Cuba con motivo de iniciación y de conocer la
religión. En su estudio sobre la transnacionalización de la santería
en la Ciudad de México, Nahayeilli Juárez Huet, afirma que: “Otros
mexicanos fuera del ámbito artístico también entraban con el universo
de las religiones afrocubanas, particularmente durante sus visitas a
Cuba” (2000:119). Juárez Huet también argumenta, con base en sus
viajes a Cuba, que “los mexicanos, en comparación de otros visitantes,
son unos “fanáticos de la religión”, debido a los viajes de turistas
que varias empresas cubanas como la de “Brujo Tour”, “Ocha Tours”,
entre otras organizan en Cuba” (2000:135).
A la vez que
la santería se ha establecido como regla diferente, se ha construido
una estigmatización de la misma, por lo que le adjudican motes como
brujería, satanismo, charlatanería, entre otros, pero, por un lado, la
Ocha es una religión de procedencia africana, establecida en Cuba, por
otro, se ha establecido en otros espaciosa través de las múltiples
migraciones, por lo tanto, durante dichos procesos de establecimiento,
otras reglas como la brujería, la curandería, el chamanismo, entre
otras, se han apropiado de ciertos modelos religiosos como son, dioses
(Orishas), expresiones lingüísticas, formas de vestir, rituales, entre
otros, propios de la santería, es por ello que algunas personas han
estigmatizado la Ocha, confundiendo sus rituales afrocubanos con
invocaciones meramente satánicas o diabólicas propias de la brujería
tradicional de México por ejemplo, o en el caso de otros países que
desconozco.
Un ejemplo de dicho proceso
de estigmatización, lo podemos observar en Catemaco, Veracruz, México,
pueblo reconocido como tierra de brujos y, donde efectivamente
existe una interacción de brujos locales, con ideas sobrenaturales
como el espiritismo, las tradicionales Olmecas y recientemente se han
considerado santeros, pero, con base en mi estudio Sincretismo e
imaginario religiosos: la construcción social de la santería en
Catemaco, Veracruz (2009) afirmo, que dichos procesos de
estigmatización se han producido a través del interés de los brujos
locales por defender su mercado espiritual, ya que la santería como
regla de procedencia afrocubana se ha establecido a partir del año
2000 por un babalawo y una santera mexicanos ambos e iniciados en
Guanabacoa, Cuba, mismos que han atendido a brujos, espiritistas,
curanderos y chamanes locales. Pero, estos últimos al notar la
popularidad de los primeros, han optado por autodenominarse
santeros, mezclando ideas, rituales, mensajes, formas de
adivinación, entre otras de ambas reglas, por lo tanto, han construido
una santería mexicana, en base de las creencias afrocubanas,
donde diversos Orishas se han sincretizado con otras entidades del
panteón religioso tradicional como es el caso de la Santa Muerte
equiparada con Yemayá, entre otros. En mi opinión, dichos
procesos han provocado que algunas personas estigmaticen la religión
Yoruba al considerarla siniestra, diabólica, negra, pero en Cuba,
dicha religión no confunde estos códigos de conducta, ya que según Max
Gluckman, en su estudio sobre la lógica de la ciencia y la brujería
africana, la brujería en África es parte de la tradición, “el hecho
fundamental es que el africano ha nacido en una sociedad que cree en
la brujería y por esa razón, la estructura misma de su pensamiento,
desde la infancia, se compone de ideas mágicas y místicas” (Gluckman,
1970:31). En el caso de la realidad cubana, el pasado africano ha
marcado pautas alucinantes en las formas de expresión y meramente en
la estructuración de su pensamiento como narra la santera Midiala
Argudín Reyes, Omitoqué de 38 años originaria de Cuba,
residente en Lima, Perú:
“Pues mira, soy hija de Yemayá (Virgen de Regla) tengo santo hecho hace 7
años por salud, gracias a Yemayá y a todos los Eggun por permitirme
que este viva y me sigan dando tantas pruebas. Mi mamá tenía hecho a
Obatalá, mi hijo a Shangó y es babalawo Oche Melli, la santería
me ha dado muchas pruebas, algunas bien difíciles de pasar, pero en la
fe de ellos (los santos) he podido salir adelante. Hay muchos tabúes
en nuestra religión, pues cuando las personas no la conocen se
refieren a ella como brujería, confunden el termino de santería”
Según la
informante, la santería nunca ha tendido a la brujería, sino más bien
a los santos u Orishas, y es el palo mayombe de origen
congoles, que también se practica en Cuba, el cual tiende por ideas
demoníacas, más bien trabaja con el muerto y el diablo, ya que
en ningún momento se compara con la Ocha de Nigeria la cual recurre a
la magia como parte de lo sobrenatural, la santería trabaja con el
santo y el palo con el muerto, como describe José Sánchez
Hinojosa, santero de 67 años originario de México, DF:
“Mira, el santo combate al muerto, siempre y cuando el muerto sea dañino
porque el muerto ayuda al santo como el santo ayuda al muerto, pero
siempre y cuando no sea dañino, porque la santería combate al mal y el
palo no, porque el palo trabaja con el muerto y el diablo”
Aunado a estos
comentarios, el espiritista Raúl Mulato narra:
“Mira,
qué te puedo decir de la santería, es algo muy bonito, muy bueno, muy
normal, muy noble y no es algo satánico como algunos piensan, pues
inclusive (sic) te evitan de muchas cosas que no caigas en pecado con
tu propio cuerpo y que te respetes a ti mismo, es algo que yo admiro
mucho”
Por lo
tanto, el hecho de que las personas liguen a la santería con brujería,
se debe principalmente al desconocimiento del origen de estas, según
Miguel Barnet, menciona que:
“La
brujería tira más para los congos que para los lucumises. Los
lucumises están ligados a los santos y a Dios. A ellos les gustaba
levantarse temprano con la fuerza de la mañana y mirar el cielo y
rezar oraciones y echar agua en el suelo. Cuando menos uno se lo
pensaba el lucumi estaba en lo suyo. Yo he visto negros viejos
inclinados en el suelo más de tres horas hablando en su lengua y
adivinando. La diferencia entre el congo y el lucumi es que el congo
resuelve, pero el lucumi adivina. Lo sabe todo por los diloggunes, que
son caracoles de África con misterio adentro. Son blancos y
abultaditos como los ojos de Eleggua” (Barnet, 1977: 59)
Por ello,
ciertas ideas sobre la estigmatización de la regla Yoruba, se han
proporcionando a través de la idea de religión africana, y
desconociendo las diferentes etnias, se han establecido códigos que
generalizan las religiones africanas y por el hecho de ser africanas o
en el caso de la santería de descendencia Yoruba, africana y, aunado a
los diversos procesos de formación de la Ocha ya como santería y las
apropiaciones de su filosofía que han hecho otras reglas, algunas
personas tienden a pensar lo antes expuesto y, más en lugares de poca
descendencia africana donde la cosmovisión colectiva no esta regulado
a dichas ideas sobrenaturales.
A manera de conclusión
Después de mencionar
brevemente parte de la historia, religión y cultura regionales de
Cuba, afirmo, que los procesos de producción socio-religiosa e
histórico-cultural, se han dado a través de múltiples aportaciones,
por un lado, la colonización por parte de los españoles en la isla y
las diversas migraciones de africanos y asiáticos, contribuyendo en la
construcción de la identidad cubana. Por otro lado, la colaboración de
los intelectuales clásicos, quienes en su afán de rescatar las
tradiciones y el folklore de lo cubano, han re-construido una
identidad producto de la mezcla de diversas razas, como mencionó
Fernando Ortiz:
“Cuba es un ajiaco…
La imagen del ajiaco criollo nos simboliza bien la formación del
pueblo cubano. Sigamos la metáfora. Ante todo una cazuela abierta. Esa
es Cuba, la isla, la olla puesta al fuego de los trópicos... Cazuela
singular la de nuestra tierra, como la de nuestro ajiaco, que ha de
ser de barro y muy abierta. Luego, fuego de llama ardiente, y fuego de
ascua y lento, para dividir en dos la cocedura... Y ahí van las
sustancias de los más diversos géneros y procedencias. La indiada nos
dio el maíz, la papa, la malanga, el boniato, la yuca, el ají que lo
condimenta y el blanco xaoxao del casabe... Los castellanos desecharon
esas carnes indias y pusieron las suyas. Ellos trajeron, con sus
calabazas y nabos, las carnes frescas de res, los tasajos, las cecinas
y el lacón... Con los blancos de Europa llegaron los negros de África
y éstos nos aportaron guineas, plátanos, ñames y su técnica cocinera.
Y luego los asiáticos, con sus misteriosas especies de Oriente... Con
todo ello se ha hecho nuestro ajiaco... Mestizaje de cocinas,
mestizaje de razas, mestizaje de culturas. Caldo denso de civilización
que borbollea en el fogón del Caribe. Con esto deducimos que la forma
de cocinar el Ajiaco nos la enseñaron los negros esclavos con su
técnica cocinera” (1940: 27)
Desde una mirada
histórico-social, la esclavitud, fue un proceso que marco el
imaginario colectivo cubano, al momento de asentar ciertas idas como
las sobrenaturales, materializadas en los mitos y leyendas populares,
la poesía y el arte de la época, inspiradas en las culturas africanas
que se establecieron en la isla, como menciona Nicolás Guillen en
Sóngoro Cosongo “la inyección africana en esta tierra es
tan profunda, y se cruzan y entrecruzan en nuestra bien regada
hidrografía social, tantas corrientes capilares que seria trabajo de
miniaturista desenredar el jeroglífico” (1931:28). Por ello, la
construcción histórica se ha dado a través de la colaboración de
intelectuales, como es el caso de Rómulo Lachateñeré, quien se dio a
la tarea de explorar la historia u pattakies de los Orishas, Lidya
Cabrera, con algunos de los mitos religiosos populares, Nicolás
Guillen a través de la poesía negra, Fernando Ortiz con sus bastas
aportaciones entorno a la esclavitud y las razas africanas, entre
otros.
Por otro lado, se sabe, que la producción religiosa
en Cuba se ha dado a través de las múltiples interacciones entre
españoles y africanos, construyendo lo que en la actualidad conocemos
como santería, regla Yoruba o regla de Ocha, pero, pocos saben que
dicha religión ha sido producto de un complejo sincretismo religioso,
donde los santos católicos y los Orishas africanos sufrieron serias
modificaciones al momento de la equiparación, es por ello, que se le
conoce comúnmente a la religión como santería, por la basta
adoración a santos de dos panteones religiosos.
A la vez, dicha religión ha sido un
factor importante en la construcción de la cultura popular cubana, ya
que diversas expresiones rituales han sido adaptadas a las expresiones
lingüísticas, las comidas favoritas de los santos han pasado a ser
platillos tradicionales, los instrumentos y melodías musicales, como
los tambores batá sagrados, la marimba, entre otros, todo ello ha sido
parte de la producción de identidad en Cuba, como menciona Osmani
Planas:
“Ser
cubano es idiosincrasia es cultura es religión es música, porque a
nuestro país le dicen y es la isla de la música, es tabaco, es ron,
mulata negra es sabrosura, es belleza, es sonrisa, dichos, fiestas
populares y regionales como la de San Lázaro el 17 de Diciembre y La
Virgen de La Caridad del Cobre (Ochún) el día 8 de Septiembre, Santa
Bárbara (Changó) el día 4 de Diciembre, por último, Cuba es ser
cubano”.
Desde una perspectiva
religiosa, el hecho de considerar a la santería como brujería, se debe
principalmente al desconocimiento de la procedencia de dicha regla, ya
que los Yoruba no utilizan entidades demoníacas en sus rituales, sino
trabajan por medio de los santos u Orishas, a la vez, otras reglas
como el palo mayombe, el vudú, entre otras, se valen de dichas
entidades y elementos que se pueden considerar diabólicos, como
menciona Miguel Barnet:
“Para los trabajos de la religión de los Congos se usaban los muertos
y los animales, a los muertos les decían nkise y a los majases,
emboba. Preparaban unas cazuelas que caminaban y todo, y ahí estaba el
secreto para trabajar. Se llamaban ngangas. Todos los Congos tenían
ngangas para mayombre… Con el sol trabajaban los congos casi todos los
días. Cuando tenían problemas con alguna persona, ellos seguían a esa
persona por un trillo cualquiera y recogían el polvo que ella pisaba
lo guardaban y lo ponían en la nganga o en un rinconcito. Según el sol
iba bajando, la vida de la persona se iba yendo. Y a la puesta del sol
la persona estaba muertecita. Yo digo esto porque da por resultado que
yo lo vide mucho en la esclavitud” (1977: 91)
Según los comentarios de
Barnet, los congos, ahora conocidos como mayomberos, o palo
monte, religión que floreció con base en sus creencias de origen, las
cuales se basan en un complejo sincretismo con los cultos católicos y
el espiritismo principalmente, y producto de ello, resaltan deidades
como tiembla tierra, entre otras. Dicha diversidad de reglas de
origen africano tanto en Cuba como en el resto de las antillas y
Brasil, ha provocado una estigmatización y deformación referente a lo
que se piensa sobre estas, por lo tanto, las identifican con lo negro,
demoníaco o meramente maligno.
Otro de los
aspectos que ha provocado la estigmatización de la santería, se debe a
la transnacionalización de dicha religión, la emigración de babalawos
cubanos a otros países, estableciendo casas de santo y por
consiguiente iniciando personas en la regla Yoruba, algunas la han
tomado como practica religiosa y otras sólo la han aceptado como una
opción más en el mercado esotérico, al momento de recurrir a la
santería por casos como enfermedad, problemas económicos, de trabajo,
entre otros.
Por último, menciono cómo la
historia ha construido una identidad cultural basada en una realidad
sobrenatural como es el caso de las creencias en seres espirituales u
Orishas, los cuales han marcado normas de conducta, formas de
expresión, redes sociales y principalmente, afinidades religiosas,
construyendo una religión y cultura oficial en Cuba, aunado a esto, se
ha dado una producción cultural, inspirada en dichas creencias, tales
como la música, la gastronomía, el arte, la poesía, entre otras áreas,
por lo tanto, se ha re-construido una identidad de lo cubano, una
producción de cubismo, cubania y cubanidad en general.
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Mexicanos Unidos S.A.
Para
Heriberto Feraudy, es una religión sincrética practicada
principalmente en Cuba y expandida en América y Europa, donde se
adoran deidades del panteón religioso africano y el español,
conocidas también como Regla de Ocha, Regla Lucumí o religión
Yoruba (2002: 60).
En
su infancia vivió en Menorca, islas Baleares, España, donde cursa
el bachillerato y otros estudios menores, para 1895 regresa a La
Habana y estudia derecho en la Universidad de la Habana, pero no
logra culminar sino en Barcelona y es en ese mismo país que se
doctora, ocupo cargos en el servicio consular cubano de La Coruña,
Génova y Marsella durante algunos años. Regreso a Cuba y ocupó
cargos importantes como fiscal y profesor de la Universidad de la
Habana además de formar varias instituciones la mayoría de estas
interesadas en la exploración de la identidad popular cubana,
considerado por Marinello, tercer descubridor de Cuba.